lunes, 15 de noviembre de 2010

APOYARSE EN FAMILIA

Perdí a mi bebé y ya no sé qué hacer para sacármelo de la mente, pienso que se podría haber salvado porque le avisé a tiempo a la doctora que no sentía que el bebé se moviera, pero ella dijo que esperáramos y no hizo nada. A la semana volví a consulta y fue cuando me dijo que el bebé ya estaba muerto, todavía me dejó dos días más antes de hacerme un legrado. Yo sentía y siento mucha desesperación, a veces quisiera demandarla y luego digo para qué, no me han de devolver a mi bebé. Yo sé que estoy mal porque sigo preguntándome por qué esto y por qué lo otro, tengo otros dos hijos que le doy gracias a Dios por ellos y pienso que de ahí voy a sacar fuerza. Es que no sé qué hacer para terminar este capítulo de mi vida.
RESPUESTA
Estás pasando por el duelo de tu bebé. Los duelos son dolor por una pérdida, y la tuya es muy grande. Como duele tanto, quisieras terminar de una vez y que se te olvidara. No es posible, a los duelos hay que darles su tiempo. Igual que cuando se sufre una cirugía, se requieren cuidados especiales para lograr la recuperación.
A veces, ante los acontecimientos dolorosos, nos distraemos de lo esencial, pensando: “Podría haber sido de otra manera... si la doctora hubiera... si yo hubiera... ¿por qué me sucedió a mí?”.
Lo esencial es que eres la madre de un bebé que murió, y no tuviste oportunidad de mostrarle todo tu amor, no en vida de él, ni teniéndolo en los brazos; pero todavía puedes decirle muchas cosas, como: “Hijito, yo soy tu mamá. Te extraño. Hubiera querido que vivieras y tenerte cerca. No se pudo. De todas maneras formas parte de esta familia. Tu papá se llama (dices su nombre). Tienes dos hermanitos que se llaman (dices los nombres). Todos sufrimos por tu ausencia y deseamos que, en donde estés, te encuentres bien. Te mandamos nuestro amor y aceptamos tu destino. Nosotros seguiremos un tiempo más con vida, porque así es nuestro destino”. O tal vez quieras presentarlo a tu gran familia, a los abuelos y bisabuelos de tu hijo, y digas: “Este niño forma parte. Por favor, tómenlo y acójanlo, es uno de los nuestros”. De esta manera, podrás tomar fuerza de tus ancestros y no de tus hijos; ellos más bien necesitan tomarla de ti y de su papá.
Sería provechoso para ti y para tu familia que hablaran de lo que sienten. Como es difícil, porque todos temen enterarse de cuánto es el dolor de cada uno, y están aguantando lo más que pueden para no empeorar las cosas y no lastimar a los demás (así es, aun cuando llegara a parecer lo contrario), les recomiendo que tomen terapia profesional en conjunto, a fin de que asimilen la pérdida y estrechen sus lazos afectivos. Si no se tiene un cuidado especial, o se le resta importancia a una experiencia de este tamaño, pueden llegar a sentirse solos cada uno, y a disminuir la confianza de que recibirán apoyo mutuo en familia.
Deseo que este evento les ayude a descubrir cuánto se aman y de qué maneras pueden cuidar unos de los otros.

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