Tuve un hijo con otra mujer antes de casarme con la que fue mi esposa. Su madre me lo ocultó y se fue a vivir a otra ciudad. Pasado el tiempo la encontré, ya casada, y me dijo que sí lo tuvimos, pero había muerto. Años después ella se divorció, me confesó que este hijo vivía y quería conocer a sus abuelos. A pesar de que me ocasionaba problema con mi esposa, hablé con mis padres. Recientemente me puse en contacto con él por email, pero se niega a verme y me hace severos cuestionamientos acerca de la serie de omisiones e irresponsabilidades que tuve desde un principio con su madre y con él, me insulta y me prohíbe acercarme a ellos. ¿Qué puedo hacer para recuperar este episodio de mi vida?
RESPUESTA
Tu hijo te insulta y reclama. A veces, las personas expresamos el dolor con ira. Es obvio que les hiciste mucha falta. Ahora tú desearías regresar las hojas del calendario hasta muchos años atrás, para escribir la historia de una manera distinta, pero no está en tus manos cambiarla. Lo hecho, hecho está, y las cosas son como son. Con frecuencia, el destino nos sumerge en un mar de dudas y angustias.
Han pasado muchos años de sufrimiento de los involucrados: tu hijo, la madre y tú. Dicho sufrimiento, en lugar de favorecer un encuentro amoroso, lo obstaculiza. El amor frustrado, de cualquier índole, degenera en una amplia gama de sentimientos. En el fondo sigue siendo amor, pero los “trajes” con que se disfraza lo vuelven irreconocible. Esto es aun más notable en el que un niño siente por su padre durante la infancia. Quizá tu primer paso deba ser reconocer que, por haber sufrido, no solamente llevas amor en tu corazón, y tampoco ellos.
Tu hijo está muy herido y parece decir: "No te necesito ni jamás te necesité". ¿Pensará que con agredirte nivela lo desnivelado? Quién sabe. Por lo pronto, está siendo sincero respecto a que no le gusta la historia de cómo nació y creció. Tampoco a ti. Pero nació, está vivo y ahora es padre también. Le toca trasmutar los contenidos de su corazón, a fin de que su hijo pueda recibir el amor que le corresponde, porque damos exactamente lo que somos y llevamos dentro. Tu hijo no tiene culpa, sin embargo, debe hacerse cargo. Este reto de la vida es sumamente arduo para él. ¿De qué manera puedes ayudar?
Reconociendo y trasmutando los contenidos de tu corazón. Es difícil, muchos de ellos son inconscientes. Necesitarás ayuda externa profesional. En estos casos están indicadas las Constelaciones Familiares, para ver.
Mientras decides tomar tratamiento y eliges terapeuta, quizá te sirva repetir en tu interior lo siguiente: "Lo siento. No pude estar contigo y lo lamento. Me habría gustado que las cosas fueran de otra manera. Honro mi propio destino y me someto a él. También honro el tuyo tal como es. Aquí estoy. Soy tu padre y tú eres mi hijo. Estaré aquí para ti ahora y siempre, y tú, cuando puedas hacerlo, tómame como tu padre, como yo ahora te tomo como mi hijo y respeto lo que haces y dices".
Te repito que lo dirás solamente en tu corazón, porque si se lo dijeras verbalmente ocasionarías otra confrontación y además tendrías qué cumplir el respetar y honrar lo que tu hijo siente, dice y hace, por más doloroso o incomprensible que te resultara. Es mejor acomodar primero tu corazón y darle tiempo, hasta que sea él quien te busque. Lo hará.
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