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lunes, 5 de marzo de 2012

UN SECRETO

Soy soltera. Tengo un sobrinito muy mono que quiero mucho y le pedí permiso a mi cuñada de llevarlo vestido de indito al Santuario, pero ella se molestó, es muy especial y posesiva, si no fuera porque mi hermano se lo pide, ella nunca nos prestaría a sus hijos. Dijo que no piensa inculcarle al niño una religiosidad equivocada, que esas fiestas de multitudes son remanentes de supersticiones que nada tienen que ver con Dios. Yo le argumenté que sólo era para presentárselo a la Virgen, y contestó que muchos católicos parecemos idólatras con tantas vírgenes y tantos santos. Me enojé y me quedé callada pensando que no quiero dejar de ver a mi sobrino, pero después me dio como remordimiento por no haber defendido mi religión, aunque también sé que ella no se va a convencer. Pienso que el niño está chiquito y sí puede entender. Yo me siento en el deber de enseñarle a mi sobrino la fe y principios cristianos, no creo que mi hermano se oponga, pero ella sí. Mi pregunta es si hago bien en pedirle al niño que no se lo diga a su mamá.
RESPUESTA
Veo que tienes una gran predilección por tu sobrino. Eso es bueno tanto para el niño como para ti, porque ambos salen ganando al quererse. También veo que deseas lo mejor para él y por ello quieres inculcarle la religión que a ti te ha permitido ponerte en contacto con Dios. Tu intención es amorosa. Cuando uno es movido por el amor, más fácilmente puede captar y adaptarse a los requerimientos de las personas amadas, porque le interesa verlas desarrolladas y felices.
Imagino que tú ya pensaste cómo harás para enseñar a tu sobrino a orar y amar a Dios, no hablaré sobre el método, porque tú lo conoces, sólo me referiré al peligro de hacer a un niño la petición de que guarde un secreto, petición que puede evocar en el pequeño por lo menos dos reacciones: 1) Ir de inmediato con su mamá y decirle que su tía no quiere que sepa lo que ocurre entre ambos, y 2) Que realmente guarde el secreto. Puede haber otras posibilidades intermedias, pero de las aquí mencionadas, ¿cuál crees que te gusta y tiene buenas consecuencias?
Con la primera, lo más probable es que no veas más a tu sobrino. Pero supongamos que tu hermano obligara a tu cuñada, el niño se vería en la necesidad de tomar partido. ¿Por quién crees que se inclinaría, por ti o por su mamá? Vamos a suponer que por ti, entonces el pequeño estaría en un conflicto serio con su progenitora, y ella, resentida, haría lo posible para que no volvieras a pisar su casa, porque te catalogaría como su rival. Si el niño se inclinara por su mamá, como es probable, todavía tendrías oportunidad de rectificar y decir que no era en serio o que te entendió mal.
Veamos la segunda: que guarde el secreto. Aparte de la culpabilidad que seguramente experimentaría el pequeño por no haberse atrevido a renunciar a ti, contra de los deseos de mamita, está el peligro de que otra persona, con intenciones menos buenas que la tuya, más adelante le exija guardar otro secreto entre los dos, y el niño lo guarde.
Otra cosa: los secretos son secretos por inconfesables. Quiero decir que en la mente del niño, si no se debe hablar de algo, entonces esto es malo, salvo que la orden de callar se la den sus padres. En tal caso, sentiría que está protegiendo algo que es bueno para la familia contra amenazas externas. No creo que sea provechoso para él aprender a orar y amar a Dios en secreto, podría resultar contraproducente.

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