lunes, 16 de abril de 2012

CASARSE CON UNA MUJER RICA

Nosotros somos ocho hermanos, cinco mujeres y tres hombres. Solamente los hermanos varones y yo, mujer, seguimos con nuestras respectivas parejas; en cambio, mis cuatro hermanas están divorciadas. Conversando en familia, me sorprendió que todos estuvieran de acuerdo en que el motivo de separación fue que mis hermanas se casaron con hombres económicamente menos pudientes que ellas, y los hermanos dijeron que ellos no habrían sabido cómo hacer si se hubieran casado con mujeres ricas. Mi pregunta: casarse con una mujer rica, ¿ayuda o dificulta la relación de la pareja? Me gustaría conocer ejemplos de parejas que, en estas condiciones, lograron un buen matrimonio.
RESPUESTA
Preguntas si la circunstancia de que la esposa sea más rica que el esposo ayuda o dificulta la relación de la pareja, y me parece difícil dar una respuesta generalizada, más bien tendríamos que referirnos a las costumbres y expectativas de las personas al casarse.
Antiguamente se acostumbraba que la novia llevara consigo una dote, la cual se entregaba al hombre para que éste la administrara. Es posible que en tales circunstancias se hayan dado buenos matrimonios, en el sentido de que él y ella pudieran convivir pacífica y armoniosamente, puesto que las expectativas de ambos concordaban: él se convertiría en el proveedor y ella en la receptora de los bienes que el marido juzgara conveniente otorgarle, sin que importara el origen de dichos bienes. En este caso, si la mujer traía mucho dinero, tanto mejor. Las leyes sobre si los hijos tenían derecho a heredar de la madre, variaban de un lugar a otro.
Hace relativamente poco tiempo se pensaba que lo correcto era que el varón trabajara para mantener a la familia, y la mujer permaneciera en el hogar atendiendo a los hijos y las labores domésticas. Dentro de este modelo de pensamiento, el ser proveedor se convertía en la “esencia masculina”. Cuando las expectativas concordaban, sólo había problema si el dinero no alcanzaba, y entonces se consideraba a él “desobligado”, “fracasado” o “poco hombre”, puesto que no manifestaba su "esencia masculina" de proveedor. Si la mujer era rica, había varias posibilidades: 1) Que él considerara el dinero de ella como una dote, reclamara su administración y estableciera reglas sobre cómo y cuándo debería ser utilizado. 2) Que él sintiera sus obligaciones cubiertas y, por lo tanto, podía dedicarse a descansar o a disfrutar del dinero de ella. 3) Que él se percibiera ofendido por la existencia de ese dinero y para “salvar su dignidad”, es decir, para no verse juzgado con los adjetivos arriba mencionados, pretendiera obligar a la familia a renunciar al uso o disfrute de los bienes de la esposa, y atenerse solamente a lo que él le proporcionara, como proveedor. 4) Que él se sintiera inferior por no contar con la misma cantidad de bienes que su mujer, y se propusiera ganar otros tantos para sentirse a la par con ella, estableciendo una competición entre ambos, y 5) será la última mencionada, habría muchísimas más: que ambos dijeran “cada quién lo suyo” y el hombre de todas maneras trabajara y proveyera a las necesidades de los hijos. Subrayo que dentro de este sistema de pensamiento, la “esencia masculina” era proveer a la familia de bienes materiales.
Creo que antes de intentar responder a la cuestión que planteas, sería necesario dilucidar otra: ¿En qué consisten la esencia masculina, y la femenina? ¿Qué necesitan hacer uno y otra para percibirse plenos dentro de su género?
Invito al público a enviar respuestas a estas preguntas y proporcionar ejemplos de parejas que formaron buenos matrimonios siendo ella más rica que él, y cómo lo lograron, a la siguiente dirección: psicologa.dolores@gmail.com

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