Siento que he perdido pie, no sé qué debo hacer. Hace 7
meses mi esposo comenzó a llegar muy tarde oliendo a vino, decía que por
trabajo, y hace un mes me confesó que hay otra mujer en su vida, su secretaria.
No le armé un tango, de hecho no supe qué contestarle, no estamos impuestos a
discutir y me desagrada hacerme la odiosa. Le conté a una amiga y ella me
aconseja paciencia, que el tiempo trabaja a mi favor porque llevamos 15 años de
casados y tenemos dos hijas. Pero mi paciencia se agota, más que él me pidió
que lo dejara pasar el fin de semana con ella. Por supuesto que me disgusté y
le pregunté qué onda, cómo queda la relación entre nosotros dos. Cedí contra mis
deseos, se fue y volvió más cariñoso que nunca, ya no me acordaba lo
maravilloso que era estar con él, no quiero perderlo y no sé cómo saber si esto
es una aventura que terminará de por sí o si hay algo que yo pueda hacer para
que acabe.
RESPUESTA
¿Estás triste?, ¿preocupada?, ¿con ira?, ¿decepcionada?,
¿temerosa del futuro?, ¿tienes dolor?, ¿cuáles son tus sentimientos? No los
mencionas. Los sentimientos nos dan información acerca de nosotros mismos, nos
ponen en contacto con nuestro interior, son energía disponible para que podamos
hacer lo que sea necesario. Si los conocemos, podemos atenderlos, manejarlos y
utilizarlos; si no, explotan de cualquier manera, incluso destructiva. A veces
son tan grandes que nos asustan y volvemos nuestra mirada hacia otra parte, con
deseos de que, ignorándolos, desaparezcan. No desaparecen.
Tus sentimientos son importantes. La primera persona que
debe reconocer su importancia es la propia dueña; si tú los pasas por alto, sin
darte cuenta invitas a los demás a que tampoco los consideren dignos de
aprecio. Tengo duda sobre si fue tu esposo quien comenzó a dejar de pensar en
ti y en lo que sientes, o si fuiste tú. Necesitas ayuda profesional para
recobrar la conciencia de tu importancia.
Por otro lado, me pregunto hasta qué punto sueles
expresar tu amor cuidando del bienestar de la otra persona y olvidándote del
tuyo, como se hace con los hijos. Una mamá cansada y con sueño, de todas
maneras se levanta para amamantar y cambiar a su bebé, así es el amor maternal;
la madre sabe que necesita dormir y que ella es la encargada de su propio
bienestar, sin embargo, lo pospone en aras de que su niño esté bien y cómodo.
Estas manifestaciones de amor son adecuadas para con un pequeño de corta edad,
mas no para con un adulto. Tratarlo como se trata a un niño es no tomar en
cuenta su dignidad de adulto, no respetarla. Me pregunto cuál es tu lugar en
esa relación, porque tu esposo te está haciendo las confidencias que en todo
caso se harían a una madre, no a una esposa; te pide permiso de tener una
aventura como si tú fueras su autoridad. Existen madres que realizan grandes
sacrificios para poder proporcionar al hijo algún viaje o algún juguete que él
pide, con tal de no verlo llorar. Si hicieras una constelación familiar acerca
de tu relación, posiblemente descubrirías y acomodarías muchas cosas para
ubicarte en el sitio que te corresponde.
Ahora una invitación: hoy, miércoles segundo de mes, toca
charla informativa mensual, el tema es “Tomar la vida”, entrada libre, los
esperamos a las 8pm en San Sebastián 408, La Martinica.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar
con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.
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