CONFECCIONA TU ÁRBOL GENEALÓGICO
Todos nosotros hemos nacido de un acto de amor de papá y
mamá. En ese momento de emoción con el que nos engendraron, no sospechaban el
monto de problemas que estaban a punto de legarnos de manera inconsciente; todo
nudo que ellos no lograron desbaratar, pasó intacto a nuestra personalidad, e
igual nosotros pasaremos a nuestros hijos aquellos que no vimos o no atinamos a
solucionar. No es exagerado decir que nuestra familia se perpetúa en nosotros,
tanto en los cuerpos como en las cualidades y patologías que heredamos de
nuestros padres y ellos a su vez heredaron de los suyos. Una lúcida incursión
en nuestro árbol genealógico tiene posibilidad de actualizar o curar muchas de
ellas. Confeccionar nuestro árbol genealógico nos ayuda a percatarnos de la
enorme influencia que la historia familiar ejerce sobre nosotros. ¡Qué
maravilla que ahora contemos con tantos recursos para sanar! Éste es uno de
ellos.
¿Es difícil confeccionarlo? De ninguna manera; basta con
tomar papel y lápiz y dibujar a cada uno de los miembros según su lugar. Se
acostumbra utilizar un cuadrado para representar a los hombres, y un círculo
para las mujeres. En el nivel inferior están los hijos; en el que sigue para
arriba, los padres y todos sus hermanos; en el siguiente superior, los abuelos;
y así hasta donde logres investigar. Lo más probable es que encuentres grandes
sorpresas, por ejemplo, que tienes hermanastros o tíos que fueron excluidos y
nadie quiere mencionar, o repeticiones de destinos, enfermedades, fechas que
coinciden, decisiones con la apariencia de haber sido elegidas que son reproducciones
de otras que tus ancestros tomaron antes que tú…
La actitud con que hagas tu árbol es importante. Si lo
que deseas es sanar, entonces vas a hacerlo con humildad, sin juzgar ni
entrometerte en responsabilidades ajenas; pero si te presentaras como la
eminencia acusadora y dispuesta a mandar al infierno a todos los transgresores
de alguna norma, en lugar de sanar te cargarías con eventos y culpas que no te
corresponden. Ésta es una actividad que debe ser realizada con amor y compasión
hacia afuera y hacia adentro; es decir, a los demás miembros de tu sistema
familiar y a ti mismo. La actitud más adecuada es la de querer pasar del
“Familia, te odio” al “Familia, te quiero”. ¿Por qué es importante?
Entre otras cosas, porque en la sociedad actual de
constante mutación, en la que nos desplazamos de una ciudad a otra, de un país
a otro, de unas costumbres a otras; donde las creencias se acumulan por el
bombardeo de los medios sin que tengamos tiempo de clasificarlas y elegirlas;
cuando la familia está recibiendo transformaciones importantes y coexisten las
clásicas con las recompuestas, monoparentales u homosexuales, nos urge
ubicarnos y encontrar nuestra esencia, nuestro lugar, y éste reside en nuestra
genealogía. Allí nacimos y se conformaron nuestra personalidad y carácter. Sus
influencias siguen estando presentes, así hayamos emigrado hasta el fin del
mundo. Si tomamos con amor cualquier característica, evento o suceso de nuestra
familia, automáticamente nos encontraremos amándonos a nosotros mismos, pues
somos elementos de ella; lo contrario, no amarla ni tomarla nos condena a
rechazar el lugar que nos corresponde y sentirnos sueltos y sin identidad.
Una vez que hayas confeccionado tu árbol genealógico,
podrás estudiarlo. Con amor, tendrás oportunidad de iluminar el pasado, el de
tus antepasados, iluminando tu presente. Porque dentro de nosotros, todos los
que ya se fueron siguen viviendo.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar
con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.
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