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martes, 18 de febrero de 2014

PADRES ADOPTIVOS


Mi esposo y yo adoptamos una niña desde recién nacida y para evitar cualquier problema futuro la registramos como nuestra en lo civil y en la fe de bautismo. Ahora tiene 13 años y la hemos querido siempre con todo nuestro corazón. No estaba en nuestros planes decirle que es adoptada, pero a una prima de mi marido se le salió el comentario enfrente de su hija de la misma edad que la nuestra y ella se lo dijo a mi niña, le metió dudas y mi hija me preguntó. Por supuesto que yo  lo negué, le dije que era mentira, porque nosotros quedamos en no decírselo nunca y me tomó de mucha sorpresa, me sentí terrible, lo comenté con mi esposo y él dijo un montón de maldiciones contra su prima, yo creo que le va a reclamar, pero ya lo dijo. Me interesa una opinión.

OPINIÓN

Los padres adoptivos hacen algo muy hermoso al brindar a una criatura su casa, su corazón, su nombre y su familia, tesoros invaluables. La acción misma de adoptar les amplía el corazón y aman de manera especial, pues sin tener la obligación de cuidar y educar a un hijo, la adquieren voluntariamente, con todos los riesgos de la paternidad que son muchos, más los de manejar y acomodar la información sobre el origen del adoptado.

Ustedes, como padres adoptivos, han hecho y siguen haciendo algo grande y bello a favor de su hija adoptiva, pero todavía no terminan; les toca acompañarla y apoyarla en estos momentos de crisis. ¿Cómo? Reconociendo,  validando, respetando y acomodando  todos los sentimientos, ilusiones y desilusiones de todos los protagonistas; es decir, los de su hija, los de ustedes y los de los padres biológicos. Todos son reales, respetables y desempeñan una función en la trama, no solamente algunos.

Ustedes, sus padres, son los que pueden ayudar a su hija a que aprenda a encarar de frente las situaciones que la vida presenta, o bien a mentirse sobre ellas y tomar decisiones que oculten algo. También le enseñarán (siempre con el ejemplo) a mirar los sentimientos suyos y de otros con amor y la mayor serenidad que le sea posible, o a constituirse arbitrariamente como juez que absuelve o condena. La realidad es que ella solamente recibió la vida biológica de un hombre y una mujer que se amaron y acercaron entre sí al menos para concebirla, lo cual es una maravilla que debe agradecer, y de ustedes recibe los cuidados necesarios para conservar esa vida y hacerla fecunda, y también esto lo tiene que agradecer. Es deudora de muchos beneficios recibidos. Si logra dar las gracias por ellos, podrá tomarlos como suyos y hacer cosas muy buenas en su existencia; pero si les encuentra defecto y en dicho “defecto” centra su atención, adquirirá la actitud de “nada es suficiente” para ésta y cualquier otra situación de la vida; en consecuencia, se sentirá “por default” en desventaja, al percibirse como acreedora (y no deudora) de los bienes reales o imaginarios que considera debió recibir y no recibió. Esta última actitud es frecuente en  hijos adoptivos y no adoptivos, y les ocasiona mucho daño.

En cuanto a los papás biológicos, que eligieron entregar a su hija para que ésta viviera mejor de como preveían viviría con ellos, renunciaron a su derecho y obligación de padres y educadores; sin embargo, en la fantasía del hijo, es frecuente que él intente “restituirles” aquello a lo que voluntariamente renunciaron, aunque sea imposible. Si su hija insistiera en ver y conocer a sus padres biológicos, y ustedes  la apoyan en su búsqueda, les tocará respaldarla en el dolor y la desilusión que va a sufrir al percatarse de que no estuvo presente en la vida de sus progenitores y que eso es irreversible, y en cambio, sus padres adoptivos la están apoyando hasta en los momentos en que parece olvidarse de la gratitud, y esto porque a pesar de no haberla engendrado y parido, la aman tal como era y es, la tomaron con todo lo bueno y lo malo que su corta vida ya portaba, aunque hacerlo los obligue a pasar por crisis como la que ahora están viviendo. ¿Puede alguien pedir más que esto?, ¿acaso podemos manipular al destino y determinar las circunstancias de nuestro nacimiento? ¡Cuántos otros niños sin padres quisieran tener la suerte de ella y ser amados como lo es ella! Creo que no le hará bien a la niña ignorar su origen, o que ustedes pretendan suavizárselo; más provechoso le será que confíen en su fuerza y capacidad de raciocinio.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.

 

 

 

 

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