¿Qué pasa si una persona ama con un amor que no termina y sufre la traición del ser amado? ¿Cómo puede curarse tanto dolor? ¿Cómo puede volver a entregarse en otra relación y vencer el miedo a sufrir otra vez?
OPINIÓN
Así que amas con un amor que no termina, ¡felicidades! Amar con un amor que no termina y que tampoco se convierte en odio, rencor, resentimiento o alguna otra emoción tóxica, indica un elevado desarrollo; nunca es gratuito ni casual. Reconocer que este amor ha sido algo sublime y le entregaste tu ser, constituye en sí una experiencia maravillosa; te ubica en lo que es la vida: la vida es vivir, estar vivos, y por lo tanto, expuestos a multitud de eventos que nos van configurando. Hoy, tú has dejado de formar parte de los que dicen: "No quiero morir sin haber amado”. Amaste y sigues amando. “Amor es el pan de la vida”, dice una canción. El que ama está nutrido y puede nutrir.
¿Cómo puedes curarte de tanto dolor? Haciendo que tu amor sea fecundo para ti. Abandonando la intención de que lo sea para tus hijos o el ser amado que te traicionó; eso si viene se te dará por añadidura. Importa que sea fecundo para tu persona. Puedes agradecer a la vida todas las buenas experiencias que te dio oportunidad de vivir, y si el amor te alcanza, también las malas; unas, porque con ellas comprobaste la calidad de tu corazón, que fuiste capaz de compartir, dar y recibir; las otras, que no te gustaron, porque te permiten saber en qué temas aún debes trabajar un poquito más; el lograr relaciones armoniosas y nutritivas es un arte que, como todas las artes, requiere duro y prolongado entrenamiento.
¿Cómo puedes volver a entregarte en otra relación y vencer el miedo a sufrir otra vez? Seguramente ya lo estás haciendo, en amistades y otras interacciones humanas. No solamente en pareja existe el riesgo de hacerse uno ilusiones y después desilusionarse, al topar con la realidad; en todo tipo de contactos con personas y hasta con cosas puede suceder. No hay manera de que te preserves de la desilusión ni sería deseable que la hubiera; la desilusión sólo significa que el pensamiento había vagado por la zona de la creatividad, creando un mundo que no existía más que en la imaginación, pero datos nuevos destruyeron el castillo de naipes. Entonces solemos reaccionar en un punto entre estos dos extremos: alegrarnos por estar aprendiendo, o sentirnos terriblemente decepcionados, al grado de perder el sentido de la vida. Dicho de otro modo, la desilusión es paso forzoso hacia la sabiduría. En mi libro “Lo mejor de lo peor”, de Trillas, dedico todo un capítulo a este tema, se llama “Desengaño”. Te deseo que logres amar lo que estás viviendo.
“Psicología”
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