lunes, 2 de marzo de 2015

LA EXPERIENCIA DE ESCRIBIR


Hoy por la tarde presentaré mi novela “El que se fue a la villa”. El anfitrión del evento será el Periódico a.m., pues ha brindado sus instalaciones para el efecto. Muchas gracias. Siento su solidaridad para con quienes colaboramos en él, escribiendo.

Para mí, el escribir ha sido una excelente experiencia y psicoterapia. Sacar de mi cabeza una idea, ponerla afuera, en el papel, contemplarla y modificarla hasta que encuentre un buen acomodo, es forzarme a evolucionar. Quizá en algunos años, el acomodo que me pareció bueno ya no me lo parezca, muy bien; cambiamos de pensamientos y creencias poco a poco, en la medida que vamos pudiendo. Y cuando el libro está terminado, presentarlo ante quienes quieran leerlo es como decir: “Yo pienso así”. Esto me proporciona cierta autonomía y la necesidad de fortalecer mi propia seguridad, para resistir las críticas, en ocasiones formidables. También flexibilidad, porque no se trata de afianzarse ciegamente en lo dicho, sino escuchar y permitir que el pensamiento evolucione con el intercambio de ideas. Un libro es siempre un detonador: lanza una visión y recibe multitud de respuestas como: “Cierto”, “no estoy de acuerdo”, “faltaría pensar también en esto o aquello”…

 Otra ventaja que escribir me ha proporcionado es contar con un grupo de escritores para compartir, sentirme entre iguales, estimulada y fortalecida. Terminar un capítulo o un libro me hace exclamar: “Lo hice”. Una tarea terminada, la que sea, es siempre motivo de satisfacción. El grupo ayuda a no rendirse.

Por otro lado, estoy convencida que las personas somos, cada una, como la historia que nos contamos acerca de nosotras mismas. Cambiamos cuando aprendemos a contarnos una nueva trama que podemos creer, distinta de las acostumbradas. Ésta puede ser trágica: “Yo antes era muy alegre, pero ya no”, “vamos de mal en peor”…; y también optimista: “Era un desastre y hoy me siento plena”, “cada día estoy mejor y mejor”… Las historias que nos contamos se modifican constantemente.

Escribiendo o no, las personas cooperamos con nuestra inspiración en la tarea de construir el mundo en que vivimos. Imagino la inspiración como su significado literal de llenar los pulmones; aspiramos un bocado del aire o del conocimiento de la época, lo llevamos al interior, luego, al exhalarlo, entregamos y compartimos con los demás las elaboraciones de nuestro pensamiento. Tú, querido lector, ¿has pensado en escribir un libro, o artículos pequeños para Internet? No importa que todo mundo escriba, estarás compartiendo algo de tu alma. Ignoras en quién tendrá resonancia. Es bonito. Te invito a hacerlo.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario