Hoy por la tarde presentaré
mi novela “El que se fue a la villa”. El anfitrión del evento será el Periódico
a.m., pues ha brindado sus instalaciones para el efecto. Muchas gracias. Siento
su solidaridad para con quienes colaboramos en él, escribiendo.
Para mí, el escribir ha sido una excelente experiencia
y psicoterapia. Sacar de mi cabeza una idea, ponerla afuera,
en el papel, contemplarla y modificarla hasta que encuentre un buen acomodo, es
forzarme a evolucionar. Quizá en algunos años, el acomodo que me pareció bueno
ya no me lo parezca, muy bien; cambiamos de pensamientos y creencias poco a
poco, en la medida que vamos pudiendo. Y cuando el libro está terminado, presentarlo
ante quienes quieran leerlo es como decir: “Yo pienso así”. Esto me proporciona
cierta autonomía y la necesidad de fortalecer mi propia seguridad, para resistir
las críticas, en ocasiones formidables. También flexibilidad, porque no se
trata de afianzarse ciegamente en lo dicho, sino escuchar y permitir que el
pensamiento evolucione con el intercambio de ideas. Un libro es siempre un
detonador: lanza una visión y recibe multitud de respuestas como: “Cierto”, “no
estoy de acuerdo”, “faltaría pensar también en esto o aquello”…
Por
otro lado, estoy convencida que las personas somos, cada una, como la historia
que nos contamos acerca de nosotras mismas. Cambiamos cuando aprendemos a
contarnos una nueva trama que podemos creer, distinta de las acostumbradas. Ésta
puede ser trágica: “Yo antes era muy alegre, pero ya no”, “vamos de mal en
peor”…; y también optimista: “Era un desastre y hoy me siento plena”, “cada día
estoy mejor y mejor”… Las historias que nos contamos se modifican
constantemente.
Escribiendo
o no, las personas cooperamos con nuestra inspiración en la tarea de construir el
mundo en que vivimos. Imagino la inspiración como su significado literal de llenar
los pulmones; aspiramos un bocado del aire o del conocimiento de la época, lo
llevamos al interior, luego, al exhalarlo, entregamos y compartimos con los
demás las elaboraciones de nuestro pensamiento. Tú, querido lector, ¿has
pensado en escribir un libro, o artículos pequeños para Internet? No importa
que todo mundo escriba, estarás compartiendo algo de tu alma. Ignoras en quién
tendrá resonancia. Es bonito. Te invito a hacerlo.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar
con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.
No hay comentarios:
Publicar un comentario