Emoción. Tenemos libro nuevo. Se titula: “Ocho cuentos. Ocho
escritores”. Es un nacimiento que coincide con la Navidad. Misión cumplida,
obra terminada, inicio de un futuro. Siempre será una alegría tanto entregar
como recibir a un recién nacido.
Como he comentado en otras ocasiones, somos un grupo de
escritores, tres hombres y cuatro mujeres, que contamos cada uno historias
diferentes. En esta colección de cuentos narramos un cruce de fantasías y
realidades, 8 originales relatos que muestran distintas caras de la vida y
diversas emociones, fusionadas en un solo libro:
- · el adolescente sin padres que busca a ciegas y con denuedo su lugar en la memoria, el tiempo y el espacio;
- · la mujer cuya belleza dificulta su existencia y la arroja a un mundo de amor, dolor y desaciertos;
- · el científico que se convierte en invisible, conoce a una hermosa mujer y todo se complica de un modo divertido;
- · la joven esposa que dudando entre sentirse heroína o esclava voluntaria, abre su jaula y se experimenta culpable y desprotegida;
- · el hombre que necesita discernir entre la realidad o la fantasía de un peligro aterrador;
- · el “viajero” que es testigo de los rigores de la justicia y la fervorosa religiosidad de un pueblo;
- · la sobreviviente a la guerra cristera que describe los sentimientos y creencias con que la gente de aquella época vivió su epopeya;
- · el alma humana que se pregunta si está dirigiéndose hacia un destino o ha detenido su trayectoria.
Por ahora, el libro está guardado, como envuelto en pañales,
será hasta 2017 que lo presentemos en público.
La experiencia de escribir y la de ver publicada una obra,
están relacionadas pero son distintas. En la primera, va uno sacando de la
cabeza los propios pensamientos y volcándolos en papel, en un proceso que
involucra tanto el gozo como el esfuerzo. Una vez que ya es posible mirarlos
afuera, a veces uno siente que así son y nos gustan, pero otras, se encuentra con
la necesidad de redondearlos, completarlos y hacerlos comprensibles. Es
frecuente que durante el proceso de escribir y reescribir, las ideas evolucionen
y la comprensión se amplíe; quizá una coma que debe ser insertada, suprimida o
cambiada de lugar ocasione que la propia mente haga cambios y ajustes que
resultan importantes para la propia vida. Por mi parte, estoy convencida que
escribir sobre un tema es un método excelente para estudiarlo, porque el
lenguaje escrito no es igual que el hablado; escribir requiere precisión en el uso y orden de las palabras. Por
ejemplo, no es lo mismo decir: “Dame eso que está allí”, que definir en una
frase y con claridad a quién estoy solicitando
que me facilite, regale o preste qué clase de objeto que se encuentra a
la vista. Detenerse a analizar la gramática del propio texto obliga a que la
mente aclare, afine, pula, retoque, suavice o modifique un postulado. También ocurre
que las creencias heredadas, en las que de otra manera jamás reflexionaríamos, queden
expuestas al escrutinio de la conciencia y, muchas veces, uno siente que jamás
había entendido lo que significaban.
La experiencia de publicar es distinta, toda gozo. El texto
está terminado y se escogió una portada. Las presentaciones serán reuniones con
personas interesadas que se alegrarán con nosotros por haber logrado
cristalizar un anhelo. Abrazos, felicitaciones, brindis, conversaciones sobre el
tema, augurios de que el escrito caerá en buenas manos y será leído con agrado.
Bien, en espera del día en que recibiremos felicitaciones de amigos y
conocidos, hoy felicito a los de mi grupo y a mí entre ellos. ¡Felicidades, qué
bueno que terminamos este libro! También es un placer felicitar y desear a
todos, amigos y lectores, una excelente Navidad. Gracias por su continuo apoyo.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar
con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Psic-Ma-Dolores-Hernandez-Gonzalez
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