Una amiga mía tuvo mala relación con su papá y él murió
hace poco. Ella me platicó que, ya para morir, el señor dijo enfrente de todos
que él había vivido a su manera y lo mejor que pudo, que todo quiso hacerlo bien también
con sus hijos; entonces mi amiga sintió ganas de echarle en cara sus errores
pero se quedó con las ganas, debido a que él ya estaba muy débil y el médico
les había dicho que le quedaba poco
tiempo. Ahora está arrepentida de haberse callado, piensa que no debió callarse.
¿Cómo puedo ayudarla?
OPINIÓN
Deseas ayudar a tu amiga. Muy loable, la quieres, pero ¿te
lo ha pedido? Generalmente, las sugerencias no solicitadas se reciben mal, ¿demandó
tu consejo? ¿O no es consejo lo que quieres brindarle, sino algo más, una
presencia, una actitud fortalecedora de parte tuya?
En ocasiones, la mejor ayuda que uno puede brindar es
confiar en que la persona en cuestión cuenta con recursos suficientes para
sobrevivir por sí misma. Utilizando una analogía, es mejor prestar dinero a
alguien que lo necesita y además tiene buenos proyectos y capacidad de
esfuerzo, que prestárselo a quien no tiene trabajo, es alcohólico, no pagaría y
si siguiéramos prestándole nos arrastraría a su pobreza. Así que primera
pregunta: ¿confías en que ella recibirá y aprovechará tu ayuda porque tiene
recursos propios? Y en caso de afirmativo ¿permanecerías tú a salvo?
Pensemos que respondiste sí e insistes en ayudarla. ¿Por
qué? ¿Para qué? Antes de que uno intente hacer nada a favor de otro, es bueno
que analice el porqué de la necesidad de compartir una desgracia y unos
sentimientos que no le pertenecen, no son de uno, y distinguirlos de los que sí
lo son. Por ejemplo, son de uno el dolor de ver sufrir a alguien querido, el
temor de que cambie de manera negativa, de perderlo porque se aísle, se vuelva
intratable o nos arrastre sin querer a una patología. En tales casos, es bueno
reconocer que al ayudar está uno ayudándose a sí mismo e intentando evitar una
pérdida importante.
En la mayoría de las veces uno brinda ayuda para ayudarse a
sí mismo, por ejemplo cuando un ser querido nos hace la vida pesada. Por
supuesto que nos gustaría encontrar cómo “ayudarle” para no convivir con una
persona amargada.
También puede uno ayudar porque se identifica con el
sufriente, ve que si sigue como va tendrá malos resultados y quisiera evitarle
la mala experiencia que está preparándose para sí mismo. En el caso que
planteas, que tu amiga se quedó con las ganas de hacerle reproches a su padre,
¿te identificas en algo? ¿Con ella o con el padre? Puedes saberlo sintiendo lo
que te gustaría que sucediera.
Por otro lado están las creencias. Si tu amiga cree que
sobrevivimos a la muerte y nos volvemos espíritu, entonces puede decirle a su
padre lo que quiera en el momento que quiera, su espíritu la escucha. En
cambio, si cree que muriendo dejamos de existir, su padre sólo es una imagen en
su mente, igual que están sólo en su mente el coraje y el deseo de desahogo, y
en su mente ella manda, es la dueña.
En la práctica de Constelaciones Familiares las personas
“dialogan” con sus imágenes mentales de papá, mamá o quien sea. Algunas
asienten a vivir con el dolor que les toca durante el tiempo que les lleve
resignarse, y también se dan casos en que eligen prolongar su agonía evocando
el pasado con ojos de culpa, de arrepentimiento o rencor. Y es cierto que
siempre actuamos de la mejor manera que podemos en el momento, cada uno según
lo que alcanza a comprender, también cuando nos equivocamos. Te deseo que
elijas lo mejor.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con
ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com facebook.com/Psic-Ma-Dolores-Hernandez-Gonzalez
No hay comentarios:
Publicar un comentario