Mis paginas

lunes, 23 de septiembre de 2019

MURIÓ BERT HELLINGER


El creador de Constelaciones Familiares abandonó este planeta el pasado día 19. Deja tras de sí millones de pequeños fuegos encendidos, en cada Constelación Familiar que se realiza. En ellas se impulsa una nueva visión de la humanidad, solidaria y no dominante, organizada con base en los vínculos del amor y no en la fuerza ni en la obligación de las jerarquías. 

En el momento actual, esta visión puede ser considerada utópica e irrealizable; sin embargo, poco a poco, a través de cambios aparentemente pequeños en la mentalidad de las personas, podemos anticipar que, en un futuro tal vez no muy lejano, una gran mayoría de humanos estarán conscientes de que prefieren la paz y no la guerra; que el amor importa en las familias y  grupos a los que pertenecen; que dominar, juzgar y entrometerse en las vidas ajenas solo hace más pesada la propia carga; y que una organización solidaria de la humanidad trae cambios importantes en las maneras de interactuar uno con el otro.

Bert Hellinger miró de frente las enormes dificultades que conlleva un cambio de mentalidad de este tamaño, las describió y aceptó en lugar de criticarlas o minimizarlas, y no dejó para después el poner en práctica su teoría. Por ejemplo, reconoció las “lealtades inconscientes” por las cuales repetimos u obedecemos toda norma que encontramos en nuestros grupos al llegar al mundo, y nos sentimos culpables por contrariar alguna. La organización en jerarquías es una de ellas, antiquísima, muy apreciada o acostumbrada.

La etimología de la palabra “jerarquía” nos permite conocer cuál es la visión que nos hace creer que la dominación de unos sobre los otros es natural u ordenada por Dios. Proviene de hieros, =sagrado, divino, y arkhein = gobierno. Desde los faraones y los césares que se creían divinos y después toda clase de autoridades, han reclamado para sí que Dios las puso encima y es obligación moral someterse a ellas. Hellinger habla de una sola jerarquía, la que establece el árbol de la vida, por la cual, los que nacen primero van primero, y esto no significa que deban subyugar a los que vienen después. 

La necesidad de organizaciones de tipo vertical, autoritarias, donde unos se consideran superiores a otros y clasifican, desprecian o discriminan, es una de esas “lealtades inconscientes” a lo establecido que nos lleva a otra necesidad: la de tener dogmas y personas honorables, de autoridad o líderes que definan lo que está bien o mal, de manera que sólo aquello que haya sido autorizado por la autoridad (observar la etimología de ambas palabras) es correcto y permitido, aunque sea tan absurdo como lo fue tener esclavos o invadir naciones a nombre de un rey.

En la vida práctica, Hellinger mantuvo su teoría libre de patentes y de escuelas o asociaciones de psicólogos y psiquiatras y la abrió a todo aquel que quisiera aprenderla, lo cual era una importante desobediencia a lo establecido, ya que se supone que estos organismos son la autoridad que decide si una teoría se aprueba o no y quiénes pueden practicarla. Él optó por la libertad de pensamiento confiado en que por el camino encontraría a otros humanos que simpatizaran con la idea de una humanidad solidaria y no autoritaria, en la que lo más importante fueran los vínculos del amor y se reconociera el derecho de cada ser humano a la vida y la libertad.

En la actualidad, millones de personas practican las Constelaciones Familiares en una revolución silenciosa y pacífica, venida de abajo, desde cada individuo y su sistema. Ojalá sigan multiplicándose y ocasionando la reconciliación de cada uno consigo mismo, su origen y su historia. Reconciliación es amor, no guerra.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com


No hay comentarios:

Publicar un comentario