“Inteligencia” es el nombre que damos a la facultad para
solucionar problemas.
La inteligencia debe
solucionar problemas. No puede permanecer inactiva. Es como un poderoso
molino que nunca se detiene. Si se le da buen grano, producirá buena harina; si
se le proporciona basura, contaminará su alrededor; si se le deja ociosa, se
destruirá a sí misma. ¿Qué es preferible: tener problemas y solucionarlos,
engañarse uno con pseudoproblemas, o dejar que la inteligencia se autodestruya
por falta de aprovechamiento?
Hay niveles de inteligencia. A veces creemos que sólo los
seres humanos somos inteligentes, pero no es así; todos los seres vivos lo son,
en grados distintos.
Para un ser vivo, el problema principal es permanecer con
vida, ya que ésta es demasiado compleja, depende de muchísimos factores y en
cualquier momento puede terminar: por falta de oxígeno, de agua, de alimento; por
temperatura inadecuada, elementos tóxicos, agresiones de otros seres vivos...
Incluso los seres vivos más pequeños que se conocen, las
células, ya sea que estén sueltas o integradas en un organismo, deben atender
este problema y tienen conductas
encaminadas a solucionarlo. Su inteligencia consiste (por lo menos) en que al
percibir en su medio ambiente agua, alimento o algo que su código les indica
que es útil, se abren y extienden para recibirlo, y al contrario: si no les
sirve o les daña, se cierran y contraen para protegerse.
Este mecanismo inteligente de expansión-retracción se
encuentra en toda clase de seres vivos, sin que importe su nivel de
inteligencia. Es grande la distancia que hay, por ejemplo, entre un gusano y un
perro. Asustas al gusano y se enrosca o huye. Llamas al perro o le muestras
comida y se desplaza hacia ti; regáñalo o amenázalo y se hará chiquito tratando
de esconderse.
A mayor nivel de inteligencia, más complejos los
problemas que se deben solucionar.
La inteligencia humana puede equivocarse, cuando pierde
de vista el problema básico universal de los seres vivos (permanecer con vida
y, de ser posible, con óptima salud). Entonces, formula conclusiones supuestamente
intelectuales que sobrecogen, como: “La guerra es el único medio de lograr la
paz”, y organiza una guerra en la que muchos mueren. “El presente debe
sacrificarse en aras de un futuro mejor”, y prohíbe el acceso a bienes necesarios. “Yo voy
a salvar a la humanidad (a la nación, a la colonia)” y formula leyes o
reglamentos que eximen a individuos de responsabilidades o le agregan otras,
aunque no sean relevantes o les impidan vivir ampliamente. “El éxito económico
es una injusticia social”, y el que lo dice se coloca como la medida: “Los que
se vean mejor que yo (más ricos, fuertes, inteligentes o lo que sea) están mal; deberían repartir lo suyo conmigo y los que
están por debajo de mí”.
A veces, humanos con muy buen equipo para pensar se
vuelven locos, o medio locos. Muchas neurosis se deben a que la persona tiene la
capacidad y la necesidad de solucionar problemas grandes y no los tiene o no quiere
verlos y se inventa otros, lo suficientemente complicados como para que
mantengan ocupada su inteligencia.
También hay personas que no quieren pensar. Se acogen y
bendicen a quienquiera que les ofrezca una solución, a fin de no tener que
hacerse cargo. Dicen: “El estado debería solucionarlo”, “la ciencia debería
solucionarlo”, “un voto democrático debería solucionarlo”, “alguien debería
hacer algo”... No es fácil distinguir si están llenando el molino de su
inteligencia con basura contaminante al cambiar el problema básico por este
otro: “no me obliguen a pensar y hacerme cargo”, o si sus inteligencias ya están
arruinándose por falta de buen uso.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar
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Siempre Excelente, Lolita. Gracias
ResponderEliminarSaludos Dra.Lolita. muy buena su columna y reflexión. Gracias
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