“El estrés es la génesis de la
enfermedad;
en
contraste, el nivel óptimo de salud es
la
capacidad de amar y sentirse sano”
Optimizar
es buscar la mejor forma de hacer algo, con los mejores resultados.
En
el campo de la salud mental es de vital importancia optimizar los recursos
personales que ya poseemos, como el estado de ánimo, rasgos de personalidad,
carácter, pensamiento y creatividad, así como el manejo de las emociones y del
estrés. Cuando tenemos la certeza de que somos capaces, abrimos caminos y
oportunidades nuevos que apoyan la toma de decisiones sanas y la solución de problemas.
La
pandemia cambió nuestra vida de la noche a la mañana y de manera radical. Al ir
avanzando la contingencia sanitaria, nos damos cuenta que para seguir
subsistiendo la clave es optimizar; es decir, darnos a la tarea de pensar en acciones
que posibiliten los mejores aciertos en cuanto a economía, distribución del
tiempo, convivencia con personas, y el buen manejo de situaciones estresantes de
miedo y temor al contagio.
¿Cómo optimizar los
recursos en el ámbito de la salud
mental?
Erick
Erickson, destacado psicoanalista infantil, discípulo de Sigmund Freud, investigó
cómo obtiene el individuo equilibrio, paz interior y crecimiento personal a
través de los diferentes momentos de la vida. Denominó a su estudio “Las 0cho Etapas del Hombre” y abarcó
desde la infancia hasta el envejecimiento. La etapa de vida en que nos
encontramos nosotros y nuestros seres queridos influye para que la pandemia nos
afecte de manera distinta. Optimizar implica satisfacer las necesidades
específicas de cada edad. Por la extensión del tema, lo dividiré en tres
artículos distintos. El actual describe las etapas 1 y 2.
Etapa
1. Niños de 0 a 18 meses. Les toca configurar la confianza,
fuerza fundamental de esta fase y que es para toda la vida. Aquí, optimizar es
hacer lo necesario para que el niño pueda obtener dicha confianza.
Generalizando (porque lo que sigue no siempre es exacto) podemos afirmar que los
muy pequeños están siendo afectados de manera positiva por la pandemia, puesto que
tienen a mamá en casa y los atiende, les brinda bienestar físico (digestivo,
respiratorio y circulatorio) y psíquico (ser acogido, recibido y amado), con lo
cual surge la confianza básica.
Lo opuesto sería la desconfianza básica o sensación
de abandono, aislamiento, separación y confusión existencial.
En edades posteriores, optimizar es confirmar
dentro de nosotros el sentimiento de no estar solos, así como la confianza y
seguridad de que vivir tiene sentido, independientemente de que las
circunstancias sean adversas. Pero si dicha confianza básica no se hubiera
obtenido a tiempo, optimizar sería trabajar activamente para adquirirla con
retraso procurando los bienestares físico y psíquico; por ejemplo, no
olvidándose de comer, de despertar o de decir a los seres amados que se les
quiere.
Etapa
2. Niños de 2 a 3 años. Autonomía versus vergüenza y duda. Están aprendiendo a ir al baño,
hablar, pensar, decir “no”, y descubrir un mundo de posibilidades para explorar.
Con ello, adquieren los cimientos de su autonomía.
En tiempos de pandemia, donde la vida parece
que nos encajona, el exceso de convivencia dificulta el ayudarlos a expresarse
y elegir; es más fácil obligarlos a obedecer, castigarlos si dicen “no” o peor,
dejarlos que hagan lo que quieran.
Optimizar es innovar, pensar en opciones que
abran nuevas esperanzas, y dar a los niños oportunidad de elegir.
Continuaremos la próxima semana. Como
conclusión de esta parte, podemos decir que optimizar la vida es hacernos cargo
de los recursos necesarios para dirigir las propias riendas con coraje,
valentía y carácter, para que un evento crítico como el que está ocurriendo no
alterare nuestra tranquilidad y capacidad de disfrutar la vida, y tampoco deje
a nuestros niños expuestos a malestares físicos o psicológicos por no haber
concluido satisfactoriamente sus etapas.
Agradezco la colaboración de la Psic. Irma Campos Escalante, directora del
Instituto de Desarrollo Humano de León, A.C.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas,
preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com
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