Bienvenido a mi blog. Soy mujer, divorciada, madre, abuela y también psicóloga. Deseo que encuentres algo que te guste.
Mostrando entradas con la etiqueta Elisabeth Kübler Ross. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Elisabeth Kübler Ross. Mostrar todas las entradas
lunes, 7 de diciembre de 2020
ESTAMOS DE DUELO
El mundo en el que los mayores de 60 años crecimos (un niño podía salir solo a la tienda, jugar en la calle con sus amiguitos o explorar la colonia) ya no existe y es imposible volver a traerlo a la vida. Tampoco el mundo del primer trimestre del 2020 existe, se fue, estamos en otro. No resucitará, por más que lo añoremos y sintamos que es injusto que nos haya sido arrebatado.
Estamos de duelo.
Con el mundo de la infancia de los mayores sucedió como con los enfermos que mueren poco a poco y van dando tiempo a los deudos para que se preparen a la ausencia; el de 2020 tuvo una muerte súbita, inesperada, como de accidente repentino. No la vislumbramos antes.
Hoy, nos guste o no, hemos de pasar por el proceso del duelo, a sabiendas de que un duelo mal vivido trae funestas consecuencias físicas y mentales.
Existen diferentes descripciones de este proceso cuando es sano. Repito: sano, aunque suene desagradable. La más conocida es de la psiquiatra Elisabeth Kübler Ross, quien describe varias etapas, a saber:
Etapa 1, negación: Es el primer intento de protegerse uno contra el dolor y el sufrimiento, escapando a un mundo de ficción como si la pérdida no fuese real. “Pronto vamos a despertar de esta pesadilla y volveremos a la normalidad”, “no pasa nada, el COVID no existe”, “nos quieren manipular, no hay que caer en ese juego”, “seguiré mi vida como antes”.
Etapa 2, cólera: Se admite la situación pero con rebeldía, se buscan culpables contra los cuales vengarse del daño que se está recibiendo, se siente envidia y coraje con las personas que no sufren la misma suerte. Predomina el enojo que protege contra el dolor y contra el darse cuenta. “Deberíamos bombardear a los chinos”, “es resultado del neoliberalismo anterior”, “las autoridades son ineptas”, “los ricos tienen la culpa”, “la gente es irresponsable”.
Etapa 3, negociación: Se intenta hacer un trato con quien se cree controla la situación (uno mismo, Dios, el destino): “me portaré bien”, “seré bueno”, “iré en peregrinación a…”, “solicitaré apoyos del gobierno”, “recurriré a Derechos Humanos”.
Etapa 4, depresión: Se toma conciencia absoluta de que los pasos anteriores han fracasado. Se experimenta mucho dolor y sufrimiento por la evidencia de lo que está pasando; la mayoría tenemos algún familiar cercano o retirado que se contagió o murió o quedó sin empleo a causa del COVID-19. Cuesta trabajo hacerse responsable de cuidar el propio bienestar; se trata de seguir a flote igual que si nos hubiera sucedido un naufragio. Dejar de resistir por tan solo un momento podría significar la muerte física o psicológica de uno mismo.
Etapa 5, aceptación: Es un período decisivo porque significa la renuncia definitiva a toda esperanza de recuperar el “paraíso perdido”. Los lapsos de cordura son cada vez más frecuentes. Se comienza a disfrutar de situaciones agradables sin experimentar sentimientos de culpa. El recuerdo se vuelve menos doloroso poco a poco. El duelo se completa en forma paulatina. “Celebraremos Navidad con precauciones”. “En familia nos seguimos queriendo”.
Todo duelo es una crisis existencial donde nos vemos confrontados con el caos y con los aspectos incontrolables de la existencia: acontecimientos como el COVID-19, una guerra, una inundación, un temblor o cualquier catástrofe natural, exceden nuestras capacidades individuales. No son nuestra culpa y nos es imposible evitarlos.
Esta crisis, como todas las que sufrimos en nuestra vida, sirve para crecer o para enfermar, dependiendo de cómo la afrontemos. Nos urge aprender a sobrevivirla de la mejor manera posible; es decir, no solo permaneciendo con vida sino siendo capaces de inventar situaciones de alegría.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o al teléfono 7 63 02 51
Suscribirse a:
Entradas (Atom)