Tengo 10 años de casada y en ocasiones se me viene la sensación desagradable de que quiero marcharme de aquí, escapar. Tenemos dos niños y luego pienso que ellos no se lo merecen. Me sucede por las mañanas. Ayer tuve una reunión de trabajo con dos compañeros y al volver a mi casa, otra vez. No imagino nada de a dónde iría, solamente me parece que voy a abrir la puerta y desaparecer, que luego llegan los de mi familia y nadie se da cuenta de que yo ya no estoy. Me pongo a hacer algo para distraerme, pero después de que me pasa quedo como extrañada de mí, con culpa, me siento irresponsable y pienso qué mal que no disfrute lo que tengo. ¿Por qué me pasa esto?
RESPUESTA
Preguntas por qué sientes deseos de marcharte sin saber a dónde ir, y yo me pregunto qué vuelve más interesante saber un porqué y no lo qué sucederá contigo después. Quizá esto último ya lo sepas. ¿A dónde va uno sin preparativos previos, sin equipaje ni planes? ¿A cuál sitio arribaremos con sólo traspasar una puerta, y luego desaparecemos?
Añades que llegan los de tu familia y nadie se da cuenta de que tú ya no estás. ¿Igual que si se hubiera marchado una sombra?, ¿un fantasma?, ¿alguien menos visible que el perro?
Tú sabes que podemos pensar cosas, unas comprobables y otras no, y si llegamos a creerlas ya no hay diferencia entre ellas; se convierten en convicciones que influyen en nuestra vida, igual que si nos constaran. Quizá estés convencida de que eres perfectamente transparente en casa. Tal vez piensas que luego que no estés, te extrañarán. Nada de esto te consta, pero ¿lo crees?
Cuando estés leyendo mi respuesta, imagino que advertirás lo inusual de la situación; yo, escribiéndote sin conocerte, recomendando que vayas urgentemente a psicoterapia, y tú leyendo mi respuesta, quizá pensando que no es para tanto, que tus pensamientos de cruzar una puerta y desaparecer no tienen la importancia que yo les doy, puesto que no te conozco. Sin embargo, creo que no perderías mucho intentando descubrir en persona, no por correo, qué pasa dentro de ti que te lleva a concederte tan poca importancia, a pesar de ser madre. Tú sabes que una madre es más que un personaje importante para sus hijos; es su modelo, su referencia, quien los hace sentir bienvenidos en el planeta. Tal vez sea mejor que no busques algo para distraerte y evitar sentirte extraña de ti misma, sino detenerte amorosamente, mirarte en el espejo y preguntar: ¿qué puedo hacer por ti, querida?, ¿qué necesitas?
Bienvenido a mi blog. Soy mujer, divorciada, madre, abuela y también psicóloga. Deseo que encuentres algo que te guste.
lunes, 31 de octubre de 2011
lunes, 17 de octubre de 2011
QUE ES EL ALMA
Leo sus artículos con gusto y no me los pierdo. Felicidades. En algunos de ellos usted usa expresiones que me quedan oscuras, como “el alma lo sabe”, “pregúntale a tu alma”, “en lo profundo del alma”... ¿A qué se refiere?, ¿qué es el alma?
RESPUESTA
Gracias por tu felicitación. Mi respuesta deberá ser demasiado resumida.
La palabra “alma” ha tenido muchas acepciones. En el pensamiento judeo-cristiano-greco-latino, el ser humano estaba compuesto de cuerpo y espíritu; es decir, de una porción palpable y otra no palpable. Los griegos llamaban a esta última “psique”, y de allí tomó su nombre la psicología, que significaba “estudio o conocimiento del alma”. Esta alma estaba cerca de ser un espíritu individual, uno para cada hombre, creado sólo para él. En ocasiones, éste y el cuerpo peleaban, porque el segundo tenía tendencias malas, y el primero, solamente buenas. Cuando el hombre moría, el alma se apartaba, dejando al cuerpo cadáver, y ella continuaba en una existencia autónoma, afortunada o desafortunada, de acuerdo con las acciones hechas durante la vida del cuerpo y en compañía de éste.
Pasó mucho tiempo. La ilustración elevó lo científico al rango de criterio único de la verdad, y la ciencia positivista declaró que sólo podía ser objeto de su estudio lo que se pudiera pesar y medir. Muchos estudiosos, interesados en que la Psicología fuera considerada científica, optaron por descartar el espíritu y buscaron herramientas para medir la porción no física del ser humano. En el intento, el alma (psique) pasó a ser un conjunto de actividades intelectuales y afectivas que se manifestaban en conductas, y el ser humano ya no fue cuerpo-espíritu, sino ente-bio-psico-social.
Pasó más tiempo, disminuyó la fobia contra el espíritu y la filosofía de la época opina que, al ser excluida la relación del ser humano con lo infinito, se estaba mutilando al hombre, y surge de nuevo el alma, ahora como una conexión, en lo más profundo de nuestro ser, con Algo Más Grande e Inabarcable, origen y orden de la vida. Esta alma, participación del espíritu, contiene las leyes que mantienen interactuando en armonía los diferentes órganos físicos y psicológicos. No es creada por la conciencia humana, sino que está por encima de ella, independientemente de que reconozcamos o no su presencia y autoridad. Yo la imagino como recadera entre el Espíritu y los cuerpos, encargándose de que el ADN forme un organismo y no un esperpento y manteniéndolo en funcionamiento.
El alma ordena y exige obediencia. Cuando ella no está ya presente, aun si los órganos se mantuvieran en su sitio, tendríamos un cadáver y no una persona. Los médicos pueden tratar de retenerla, incluso lograr que un cuerpo funcione mediante máquinas y aparatos, pero llega el momento en que deben reconocer su impotencia e inferioridad respecto a ella, que conmina atenerse a sus reglas, o se marcha.
Cuando yo digo en algún artículo: “el alma lo sabe”, “pregúntale a tu alma”, “en lo profundo del alma”, es como si dijera: “Pregunta al Espíritu, de donde proviene todo conocimiento”, así no me meto en filosofías. Me refiero a acudir a una sabiduría superior que los seres humanos no podemos abarcar. Así, cuando obtenemos una respuesta, ésta es correcta, pero no significa que sabemos todo lo que el Espíritu sabe.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com o al teléfono 7 63 47 28
RESPUESTA
Gracias por tu felicitación. Mi respuesta deberá ser demasiado resumida.
La palabra “alma” ha tenido muchas acepciones. En el pensamiento judeo-cristiano-greco-latino, el ser humano estaba compuesto de cuerpo y espíritu; es decir, de una porción palpable y otra no palpable. Los griegos llamaban a esta última “psique”, y de allí tomó su nombre la psicología, que significaba “estudio o conocimiento del alma”. Esta alma estaba cerca de ser un espíritu individual, uno para cada hombre, creado sólo para él. En ocasiones, éste y el cuerpo peleaban, porque el segundo tenía tendencias malas, y el primero, solamente buenas. Cuando el hombre moría, el alma se apartaba, dejando al cuerpo cadáver, y ella continuaba en una existencia autónoma, afortunada o desafortunada, de acuerdo con las acciones hechas durante la vida del cuerpo y en compañía de éste.
Pasó mucho tiempo. La ilustración elevó lo científico al rango de criterio único de la verdad, y la ciencia positivista declaró que sólo podía ser objeto de su estudio lo que se pudiera pesar y medir. Muchos estudiosos, interesados en que la Psicología fuera considerada científica, optaron por descartar el espíritu y buscaron herramientas para medir la porción no física del ser humano. En el intento, el alma (psique) pasó a ser un conjunto de actividades intelectuales y afectivas que se manifestaban en conductas, y el ser humano ya no fue cuerpo-espíritu, sino ente-bio-psico-social.
Pasó más tiempo, disminuyó la fobia contra el espíritu y la filosofía de la época opina que, al ser excluida la relación del ser humano con lo infinito, se estaba mutilando al hombre, y surge de nuevo el alma, ahora como una conexión, en lo más profundo de nuestro ser, con Algo Más Grande e Inabarcable, origen y orden de la vida. Esta alma, participación del espíritu, contiene las leyes que mantienen interactuando en armonía los diferentes órganos físicos y psicológicos. No es creada por la conciencia humana, sino que está por encima de ella, independientemente de que reconozcamos o no su presencia y autoridad. Yo la imagino como recadera entre el Espíritu y los cuerpos, encargándose de que el ADN forme un organismo y no un esperpento y manteniéndolo en funcionamiento.
El alma ordena y exige obediencia. Cuando ella no está ya presente, aun si los órganos se mantuvieran en su sitio, tendríamos un cadáver y no una persona. Los médicos pueden tratar de retenerla, incluso lograr que un cuerpo funcione mediante máquinas y aparatos, pero llega el momento en que deben reconocer su impotencia e inferioridad respecto a ella, que conmina atenerse a sus reglas, o se marcha.
Cuando yo digo en algún artículo: “el alma lo sabe”, “pregúntale a tu alma”, “en lo profundo del alma”, es como si dijera: “Pregunta al Espíritu, de donde proviene todo conocimiento”, así no me meto en filosofías. Me refiero a acudir a una sabiduría superior que los seres humanos no podemos abarcar. Así, cuando obtenemos una respuesta, ésta es correcta, pero no significa que sabemos todo lo que el Espíritu sabe.
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lunes, 10 de octubre de 2011
PREVENIR, MÁS QUE LAMENTAR
Ahora vivo sobrio, pero antes de que así fuera, bebí durante diez años. En ese tiempo radicaba en los Estados Unidos. Tres veces me detuvieron conduciendo ebrio, la última me condenaron a tener sesiones de instrucción y consejo acerca del alcoholismo y a realizar trabajo social. Esta condena cambió mi vida. Actualmente radico en México y pienso que aquí podrían establecerse programas para mitigar el problema de los conductores borrachos, que tantas vidas cuesta, ya que las personas en ese estado, al sentirse bien por la bebida, creen falsamente que están capacitadas para conducir, no se dan cuenta de los errores que cometen, y a veces pagan una multa como única consecuencia de una conducta que no sólo es peligrosa para sí mismas, sino que pone en riesgo a sus semejantes. Pagar una multa resulta insuficiente como prevención de los accidentes y demás problemas sociales y familiares que ocasiona el conducir con alta concentración de alcohol en sangre. Mi correo es para sugerir, a través de tu columna, la conveniencia de que las autoridades competentes realicen una campaña masiva de prevención, tanto informando a la ciudadanía de los datos científicos y estadísticos que hasta ahora se conocen, como impulsando la formación en la responsabilidad de adultos y jóvenes a través de la escuela y de grupos y asociaciones especializados. ¿Qué opinas al respecto, y si estás de acuerdo en que el alcoholismo es un peligro cada vez mayor para los jóvenes?
RESPUESTA
Me encanta recibir toda clase de aportaciones a esta columna y por supuesto me gustará si tu idea llega a las personas correctas. Estoy de acuerdo en que es mejor prevenir que lamentar, en que los adolescentes de nuestra comunidad se ven expuestos al alcohol desde edades muy tempranas, y que muchos regresan manejando a sus casas, después de haber consumido bebidas alcohólicas. Tengo entendido que los accidentes de tráfico ocupan el primer lugar como causa de muerte en adolescentes, y un alto porcentaje de éstos son causados por el consumo de alcohol y drogas. Pero no es la juventud la única víctima reconocida, también otros rangos de edad están sufriendo estragos por el consumo desordenado de bebidas espiritosas.
Para establecer un programa preventivo, el alcohol, en oposición a las demás drogas, cuenta con la ventaja de estar legalizado; por lo tanto, las autoridades pueden, dentro de la ley, proponer y aplicar tanto medidas punitivas como de salud; es decir, hacer investigación, implementar tratamientos adecuados a las condiciones locales y destinar recursos para paliar el problema. En cambio, la droga, por ser delitos tanto su posesión como su consumo, tiene una sola alternativa: la cárcel, de muy dudosa eficacia para reinsertar individuos a una vida social sana.
Agradezco tu aportación y me alegra que hayas pensado en este espacio para publicarla.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com o al teléfono 7 63 47 28
RESPUESTA
Me encanta recibir toda clase de aportaciones a esta columna y por supuesto me gustará si tu idea llega a las personas correctas. Estoy de acuerdo en que es mejor prevenir que lamentar, en que los adolescentes de nuestra comunidad se ven expuestos al alcohol desde edades muy tempranas, y que muchos regresan manejando a sus casas, después de haber consumido bebidas alcohólicas. Tengo entendido que los accidentes de tráfico ocupan el primer lugar como causa de muerte en adolescentes, y un alto porcentaje de éstos son causados por el consumo de alcohol y drogas. Pero no es la juventud la única víctima reconocida, también otros rangos de edad están sufriendo estragos por el consumo desordenado de bebidas espiritosas.
Para establecer un programa preventivo, el alcohol, en oposición a las demás drogas, cuenta con la ventaja de estar legalizado; por lo tanto, las autoridades pueden, dentro de la ley, proponer y aplicar tanto medidas punitivas como de salud; es decir, hacer investigación, implementar tratamientos adecuados a las condiciones locales y destinar recursos para paliar el problema. En cambio, la droga, por ser delitos tanto su posesión como su consumo, tiene una sola alternativa: la cárcel, de muy dudosa eficacia para reinsertar individuos a una vida social sana.
Agradezco tu aportación y me alegra que hayas pensado en este espacio para publicarla.
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lunes, 3 de octubre de 2011
My FarmVille
Hay a un juego que le llaman Mi Granjita al que jóvenes y no tan jóvenes le dedican horas, los he visto que andan nerviosos que porque se les pueden morir sus animales o deben cosechar, eso les oigo decir. En mi casa se juntan mis hijos con sus parejas y no hablan de otra cosa, que si tú me mandas un huevo y yo te doy fertilizante. Me gustaría saber si tiene algún efecto psicológico o por qué se entusiasman tanto jugándolo. Yo les digo que es una nueva adicción, y se enojan.
RESPUESTA
Conozco el juego que mencionas, sé en qué consiste sólo con escuchar las conversaciones que ocasiona. Las personas parecen haber ingresado en un club que posee un lenguaje particular e intereses recíprocos, y mutuamente se ayudan a progresar. Sólo esto sería suficiente para explicar la motivación: los participantes se experimentan pertenecientes a un grupo donde los miembros se comportan amigablemente: “¿Qué necesitas?”, “Yo te lo surto, avísame cuando te conectes”, “¿Ahora qué vas a sembrar?”, “Mis vacas ya tuvieron crías”, “¿Cuántas?”, “¡Qué bien!”. Dentro de un mundo individualista como es el nuestro, la granja hace vivir (virtualmente) la experiencia de tener vecinos interconectados y cooperativos que te fertilizan tus terrenos y tú los de ellos, además de proporcionarte “experiencias” que puedes aprovechar. ¡Un paraíso de amor! Pero no es todo.
Aparte de experimentarse pertenecientes en la “vida real”, la granjita les permite sembrar, cosechar, tener animales que no comen y dan a ganar dinero, con el que pueden hacerse de cosas: gallinero, corrales, tractor, sembradora, cosechadora, adornos… Si han fertilizado a tiempo, las plantas se ven grandes y bonitas. Si aparece un huevo dorado o un elotito en el muro, el primero en tomarlo recibe dinero, gasolina… en suma, ¿quién podría sentirse pobre o perezoso con tan buena marcha “en el negocio”? Y el trabajo es virtual, con un clic se siembra y con otro se cosecha; es decir, que el sembrador o cosechador está cómodamente sentado frente a la computadora, sin sudar una gota de sudor, soñando con grandes negocios, mientras la vida real transcurre igual que siempre, porque el jugador no ha realizado el informe o cocinado ni pagado el pagaré de la hipoteca, y sin darse cuenta ya se le fueron dos o tres horas útiles para sus labores.
Como al inconsciente es fácil engañarlo, puesto que no distingue entre la realidad y la fantasía, es posible que este juego satisfaga (temporalmente) las necesidades de pertenecer, ser amistoso, vivir en un mundo ordenado, tener un negocio que da a ganar y además hace el bien (alimenta) a otros seres humanos, y permite obtener maestrías. ¡Todos los ideales cumplidos, virtualmente! Sin embargo, en algún momento debe llegar la realidad a imponerse con sus exigencias, y entonces también es posible que la persona sufra un desencanto, inclusive cierto grado de confusión y frustración.
En mi opinión y resumiendo, este juego pone de manifiesto cuáles son las necesidades que quisieran ver satisfechas las personas que lo juegan: vivir en un mundo armonioso y próspero donde los humanos cooperaran para hacerlo hermoso y productivo; es decir, una gran necesidad de amor y cordialidad. Y también esta ilusión: que los retos y problemas se resolvieran haciendo clic en un botón y no fuera necesario hacer esfuerzos físicos o mentales.
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RESPUESTA
Conozco el juego que mencionas, sé en qué consiste sólo con escuchar las conversaciones que ocasiona. Las personas parecen haber ingresado en un club que posee un lenguaje particular e intereses recíprocos, y mutuamente se ayudan a progresar. Sólo esto sería suficiente para explicar la motivación: los participantes se experimentan pertenecientes a un grupo donde los miembros se comportan amigablemente: “¿Qué necesitas?”, “Yo te lo surto, avísame cuando te conectes”, “¿Ahora qué vas a sembrar?”, “Mis vacas ya tuvieron crías”, “¿Cuántas?”, “¡Qué bien!”. Dentro de un mundo individualista como es el nuestro, la granja hace vivir (virtualmente) la experiencia de tener vecinos interconectados y cooperativos que te fertilizan tus terrenos y tú los de ellos, además de proporcionarte “experiencias” que puedes aprovechar. ¡Un paraíso de amor! Pero no es todo.
Aparte de experimentarse pertenecientes en la “vida real”, la granjita les permite sembrar, cosechar, tener animales que no comen y dan a ganar dinero, con el que pueden hacerse de cosas: gallinero, corrales, tractor, sembradora, cosechadora, adornos… Si han fertilizado a tiempo, las plantas se ven grandes y bonitas. Si aparece un huevo dorado o un elotito en el muro, el primero en tomarlo recibe dinero, gasolina… en suma, ¿quién podría sentirse pobre o perezoso con tan buena marcha “en el negocio”? Y el trabajo es virtual, con un clic se siembra y con otro se cosecha; es decir, que el sembrador o cosechador está cómodamente sentado frente a la computadora, sin sudar una gota de sudor, soñando con grandes negocios, mientras la vida real transcurre igual que siempre, porque el jugador no ha realizado el informe o cocinado ni pagado el pagaré de la hipoteca, y sin darse cuenta ya se le fueron dos o tres horas útiles para sus labores.
Como al inconsciente es fácil engañarlo, puesto que no distingue entre la realidad y la fantasía, es posible que este juego satisfaga (temporalmente) las necesidades de pertenecer, ser amistoso, vivir en un mundo ordenado, tener un negocio que da a ganar y además hace el bien (alimenta) a otros seres humanos, y permite obtener maestrías. ¡Todos los ideales cumplidos, virtualmente! Sin embargo, en algún momento debe llegar la realidad a imponerse con sus exigencias, y entonces también es posible que la persona sufra un desencanto, inclusive cierto grado de confusión y frustración.
En mi opinión y resumiendo, este juego pone de manifiesto cuáles son las necesidades que quisieran ver satisfechas las personas que lo juegan: vivir en un mundo armonioso y próspero donde los humanos cooperaran para hacerlo hermoso y productivo; es decir, una gran necesidad de amor y cordialidad. Y también esta ilusión: que los retos y problemas se resolvieran haciendo clic en un botón y no fuera necesario hacer esfuerzos físicos o mentales.
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lunes, 26 de septiembre de 2011
ESTÁ CHÍPIL
Tengo una niña de 3 años de edad y 6 meses de embarazo, espero otra niña. El problema es que mi hija ha estado muy irritable, llora mucho y nos dice a su papá y a mí que ella no quiere hermanita, que quiere un hermanito. Me han dado consejos sobre qué decirle, que Diosito se la mandó, que ella podrá ser su compañera de juego, etc. pero nada ha funcionado, hace berrinches de cualquier cosa y se comporta como nunca. Me siento abrumada de no poder manejar la situación, sobre todo por mis planes de cambiarla de cuarto para que tenga el propio, se me dificulta el hecho de que llora mucho por querer seguir durmiendo en mi cuarto y obrar en los calzones. Le agradecería un consejo para que a mi hija no le duela tener una hermana.
RESPUESTA
“Está chipil”, solían decir nuestros antepasados de un niño o niña que, con la llegada de un nuevo hermanito, temía que “lo tumbaran del burro”.
Los pequeños tienen sentimientos muy intensos que expresan tal como los sienten, sin matiz ni disfraz, lo cual llega a asustarnos, pues los adultos hemos pasado demasiado trabajo y sacrificio para aprender a disimular e incluso a mentir acerca de lo que sentimos, en aras de la cortesía y las buenas maneras. La mayoría de nosotros fuimos enseñados a que si un sentimiento no era aprobado por los grandes, debía ser negado, castigado y desterrado. En un caso como el de tu hija, posiblemente nos dirían: “No mijita, tú no quieres hermanito en lugar de hermanita, a ti te gusta mucho la idea de que vas a jugar con ella, ¿verdad que estás feliz? A ver, sonríe”. O peor: “Deja de decir estupideces, o te pego”.
Posiblemente, por no exponernos al enojo de mamá y papá e incluso para agradarlos, aprendimos a mentir acerca de lo que sentimos, lo cual es base de muchos problemas, pues los sentimientos no mueren porque se les ordena desaparecer, sino que siguen activos e inclusive acumulando energía (agrandándose), mientras no sean usados para lo que nacieron. O desarrollarán síntomas. A tu hija le es imposible lograr que “devuelvan el encargo”, le toca expresar su sufrimiento con algo de lo siguiente: chuparse el dedo, hacer berrinche, llorar, gritar, romper cosas o -el más extremo de los recursos infantiles- regresar a ser bebé e incluso necesitar pañales de nuevo.
¿Qué hacer? Primero, validar su sentimiento: “Tienes miedo que vayamos a querer más a la beba que a ti”. Tranquilizarla de inmediato: “Recuerda que a ti te queremos desde antes”. Contarle anécdotas de cuando ella estaba por nacer y cómo se prepararon para recibirla. Hacerla participar en la espera: “Estoy hablándole a tu hermanita, ¿quieres decirle algo?”. Sugerirle qué decir, o prestarle voz como si ella lo dijera: “Hola, soy tu hermana mayor”, “yo nací antes que tú”, “yo ya conozco a los que van a ser tus papás”, “voy a decirte cómo son, mamá tiene pelo negro...”, “cuando tú llegues vas a estar muy chiquita y yo te podré abrazar”, “te comprarán una cuna para bebés, y yo ya tengo una cama grande para mí sola”…
Tu imaginación puede ayudar mucho. No importa si la niña se niega a pronunciar las palabras, es suficiente que oiga lo que tú dices en su lugar, lo cual debe respetar lo que ella siente, ser verdadero y asegurar que su lugar jamás estará en peligro.
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RESPUESTA
“Está chipil”, solían decir nuestros antepasados de un niño o niña que, con la llegada de un nuevo hermanito, temía que “lo tumbaran del burro”.
Los pequeños tienen sentimientos muy intensos que expresan tal como los sienten, sin matiz ni disfraz, lo cual llega a asustarnos, pues los adultos hemos pasado demasiado trabajo y sacrificio para aprender a disimular e incluso a mentir acerca de lo que sentimos, en aras de la cortesía y las buenas maneras. La mayoría de nosotros fuimos enseñados a que si un sentimiento no era aprobado por los grandes, debía ser negado, castigado y desterrado. En un caso como el de tu hija, posiblemente nos dirían: “No mijita, tú no quieres hermanito en lugar de hermanita, a ti te gusta mucho la idea de que vas a jugar con ella, ¿verdad que estás feliz? A ver, sonríe”. O peor: “Deja de decir estupideces, o te pego”.
Posiblemente, por no exponernos al enojo de mamá y papá e incluso para agradarlos, aprendimos a mentir acerca de lo que sentimos, lo cual es base de muchos problemas, pues los sentimientos no mueren porque se les ordena desaparecer, sino que siguen activos e inclusive acumulando energía (agrandándose), mientras no sean usados para lo que nacieron. O desarrollarán síntomas. A tu hija le es imposible lograr que “devuelvan el encargo”, le toca expresar su sufrimiento con algo de lo siguiente: chuparse el dedo, hacer berrinche, llorar, gritar, romper cosas o -el más extremo de los recursos infantiles- regresar a ser bebé e incluso necesitar pañales de nuevo.
¿Qué hacer? Primero, validar su sentimiento: “Tienes miedo que vayamos a querer más a la beba que a ti”. Tranquilizarla de inmediato: “Recuerda que a ti te queremos desde antes”. Contarle anécdotas de cuando ella estaba por nacer y cómo se prepararon para recibirla. Hacerla participar en la espera: “Estoy hablándole a tu hermanita, ¿quieres decirle algo?”. Sugerirle qué decir, o prestarle voz como si ella lo dijera: “Hola, soy tu hermana mayor”, “yo nací antes que tú”, “yo ya conozco a los que van a ser tus papás”, “voy a decirte cómo son, mamá tiene pelo negro...”, “cuando tú llegues vas a estar muy chiquita y yo te podré abrazar”, “te comprarán una cuna para bebés, y yo ya tengo una cama grande para mí sola”…
Tu imaginación puede ayudar mucho. No importa si la niña se niega a pronunciar las palabras, es suficiente que oiga lo que tú dices en su lugar, lo cual debe respetar lo que ella siente, ser verdadero y asegurar que su lugar jamás estará en peligro.
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lunes, 19 de septiembre de 2011
CONTROVERSIA III
Hoy hablaré sobre la controversia que ocasiona Constelaciones Familiares en determinadas personas y grupos, que las consideran esoterismo y espiritismo. Comenzaré por definir términos.
Esotérico se refiere a un conocimiento oculto, de difícil acceso para el entendimiento, que los filósofos de la Antigüedad comunicaban oralmente y sólo a un corto número de discípulos, llamados iniciados. Se contrapone a exotérico: externo, común, accesible para la mente del vulgo, que se manifiesta públicamente.
En base a lo anterior, Constelaciones Familiares no son esotéricas, en el sentido de que esta filosofía aspira a ser del dominio público y posee una serie de herramientas para simplificar conceptos de suyo difíciles, a fin de que puedan ser comprendidos por toda clase de personas. Doy un ejemplo imaginario: digamos que el consultante es un niño que se ve obligado lavar coches para ganar el sustento de sus padres y hermanos, quienes no están impedidos por alguna discapacidad aparente.
Procedimiento: Se colocaría un representante para este niño y otros para cada uno de sus padres y se les pediría: “mírense a los ojos”. Luego, al representante del hijo se le daría a cargar un paquete pesado, y se le indicaría decir a los representantes de los padres: “Lo he llevado por amor a ustedes, ha sido difícil”. Luego, se le instruiría poner el paquete en manos de los representantes de los padres, pidiéndoles: “Por favor, tómenlo, es de ustedes, yo lo devuelvo con amor.”
Repito que el ejemplo es imaginario, porque en Constelaciones Familiares no hay “recetas multitallas”, sino que cada constelación es distinta de cualquier otra, puesto que no existen dos experiencias humanas idénticas.
Siguiendo con el ejemplo, pueden observarse varios elementos filosóficos:
1) la responsabilidad es personal. Si alguien no toma la que le corresponde, otros se verán empujados a hacerlo, y esto les impedirá atender la que sí es suya. En este caso, si los padres no fungen como padres, el hijo toma su lugar, pero descuida su propia formación.
2) El amor está presente tanto en el error como en la solución. En Constelaciones jamás se le dirá al hijo: “Ve a confrontar a tus padres y diles que no es justo que tú los mantengas”, sino que se hace hincapié en actuar amorosamente: “con amor devuelvo lo que no es mío”.
3) El consultante es un participante activo. Brinda la información, la dirige, observa lo que ocurre frente a sus ojos y va diciendo si su realidad es como está siendo representada, luego, acepta o rechaza la imagen de solución que le es ofrecida mediante las posiciones y actitudes de los representantes. Al finalizar, se exhorta a que nadie hable de lo que allí sucedió.
Este sigilo final ¿no vuelve esotéricas a las Constelaciones? No. El sigilo se ordena con el propósito de que permanezca protegida la intimidad del consultante, y también, para que el alma de éste pueda, libremente y con calma, hacer los acomodos necesarios, por eso se le insiste que, al salir, se abstenga de tomar resoluciones rotundas y de intentar poner en práctica de inmediato lo que vio.
Ahora hablemos del Espiritismo, doctrina que supone que a través de un médium u otros modos, se puede comunicar con los espíritus de los muertos. ¿Son espiritistas las Constelaciones Familiares? No. Supongamos que llega a consulta un hijo cuya madre murió al nacer él. Se tomaría por representante de la madre a una mujer de entre las asistentes y otro para el hijo, y se pediría a éste que le dijera, mirándola a los ojos: “Me hiciste mucha falta”. Luego, probablemente: “Gracias por la vida, haré con ella algo grande, que tu sacrificio valga la pena”. ¿Puede el hijo estar seguro de que su madre estuvo allí y lo escuchó? Por supuesto que no, aunque puede creer lo que prefiera. Pero eso no es lo importante, sino que él, en su alma, tome agradecido el amor de la madre, quien debió enfrentar la muerte para que él naciera, y asuma con gusto la vida que le fue dada a un costo tan alto.
Me falta espacio y debo despedirme, dejo muchas cosas sin decir. Con este artículo termino de hablar sobre esta controversia.
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.
Esotérico se refiere a un conocimiento oculto, de difícil acceso para el entendimiento, que los filósofos de la Antigüedad comunicaban oralmente y sólo a un corto número de discípulos, llamados iniciados. Se contrapone a exotérico: externo, común, accesible para la mente del vulgo, que se manifiesta públicamente.
En base a lo anterior, Constelaciones Familiares no son esotéricas, en el sentido de que esta filosofía aspira a ser del dominio público y posee una serie de herramientas para simplificar conceptos de suyo difíciles, a fin de que puedan ser comprendidos por toda clase de personas. Doy un ejemplo imaginario: digamos que el consultante es un niño que se ve obligado lavar coches para ganar el sustento de sus padres y hermanos, quienes no están impedidos por alguna discapacidad aparente.
Procedimiento: Se colocaría un representante para este niño y otros para cada uno de sus padres y se les pediría: “mírense a los ojos”. Luego, al representante del hijo se le daría a cargar un paquete pesado, y se le indicaría decir a los representantes de los padres: “Lo he llevado por amor a ustedes, ha sido difícil”. Luego, se le instruiría poner el paquete en manos de los representantes de los padres, pidiéndoles: “Por favor, tómenlo, es de ustedes, yo lo devuelvo con amor.”
Repito que el ejemplo es imaginario, porque en Constelaciones Familiares no hay “recetas multitallas”, sino que cada constelación es distinta de cualquier otra, puesto que no existen dos experiencias humanas idénticas.
Siguiendo con el ejemplo, pueden observarse varios elementos filosóficos:
1) la responsabilidad es personal. Si alguien no toma la que le corresponde, otros se verán empujados a hacerlo, y esto les impedirá atender la que sí es suya. En este caso, si los padres no fungen como padres, el hijo toma su lugar, pero descuida su propia formación.
2) El amor está presente tanto en el error como en la solución. En Constelaciones jamás se le dirá al hijo: “Ve a confrontar a tus padres y diles que no es justo que tú los mantengas”, sino que se hace hincapié en actuar amorosamente: “con amor devuelvo lo que no es mío”.
3) El consultante es un participante activo. Brinda la información, la dirige, observa lo que ocurre frente a sus ojos y va diciendo si su realidad es como está siendo representada, luego, acepta o rechaza la imagen de solución que le es ofrecida mediante las posiciones y actitudes de los representantes. Al finalizar, se exhorta a que nadie hable de lo que allí sucedió.
Este sigilo final ¿no vuelve esotéricas a las Constelaciones? No. El sigilo se ordena con el propósito de que permanezca protegida la intimidad del consultante, y también, para que el alma de éste pueda, libremente y con calma, hacer los acomodos necesarios, por eso se le insiste que, al salir, se abstenga de tomar resoluciones rotundas y de intentar poner en práctica de inmediato lo que vio.
Ahora hablemos del Espiritismo, doctrina que supone que a través de un médium u otros modos, se puede comunicar con los espíritus de los muertos. ¿Son espiritistas las Constelaciones Familiares? No. Supongamos que llega a consulta un hijo cuya madre murió al nacer él. Se tomaría por representante de la madre a una mujer de entre las asistentes y otro para el hijo, y se pediría a éste que le dijera, mirándola a los ojos: “Me hiciste mucha falta”. Luego, probablemente: “Gracias por la vida, haré con ella algo grande, que tu sacrificio valga la pena”. ¿Puede el hijo estar seguro de que su madre estuvo allí y lo escuchó? Por supuesto que no, aunque puede creer lo que prefiera. Pero eso no es lo importante, sino que él, en su alma, tome agradecido el amor de la madre, quien debió enfrentar la muerte para que él naciera, y asuma con gusto la vida que le fue dada a un costo tan alto.
Me falta espacio y debo despedirme, dejo muchas cosas sin decir. Con este artículo termino de hablar sobre esta controversia.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com o al teléfono 7 63 47 28
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lunes, 12 de septiembre de 2011
CONTROVERSIA (artículo 2 de 3)
Quizá el punto más controvertido acerca de las Constelaciones Familiares es que éstas sean enseñadas también a personas que no ostentan un título de licenciatura o más alto, con tendencia a volverlas del dominio público. Frecuentemente se me ha preguntado: ¿No hay riesgo de irresponsabilidad?, ¿que hagan mal uso de la herramienta que se les confía?
Mi respuesta ha sido la siguiente: el riesgo siempre está presente. Si de doce discípulos, aprendiendo con el mejor y más amoroso maestro que ha existido, uno de ellos no entendió bien la enseñanza, qué presuntuoso sería pretender que este caso es mejor. Las actitudes personales influyen.
La formación en Constelaciones Familiares está enfocada al cambio de actitudes tanto en el facilitador como en el cliente: de una individualista, a otra de pertenencia comunitaria; de una rígida o despectiva, a otra flexible y acogedora del propio grupo familiar y demás grupos en los que cada uno se desempeña; del rechazo o la invasión, al respeto de las características particulares de cada individuo o grupo; del odio y la intolerancia, al amor y la convivencia; de la pelea en contra de sí mismo, a la reconciliación amorosa e incondicional con la propia historia, etc.
Constelaciones Familiares son una filosofía y un método para obtener conocimiento, ¿cuál de estas dos cosas deberían ser negadas a cualquier persona?, ¿qué justificaría que fueran guardadas bajo siete llaves y se convirtieran en propiedad de unos pocos? Lo justificaría la antigua creencia de que las masas populares son como niños que no comprenden, por lo tanto, es inútil y peligroso darles mucha información; pero Constelaciones Familiares favorece la postura de que todos los seres humanos tenemos igual dignidad y la misma necesidad de desarrollarnos.
Un usuario que pide hacer su Constelación Familiar es corresponsable con el facilitador de lo que allí ocurra, porque sigue siendo el único dueño de su vida y sus acontecimientos. Esto significa que constelar requiere una actitud distinta que cuando se va a cirugía y acepta ser anestesiado, quedando a merced de la pericia y conocimientos del facultativo. En Constelaciones, el consultante permanece consciente y siempre a cargo, observando, dirigiendo e informando.
Es bueno tomar precauciones antes de solicitar una constelación, por ejemplo, asistir a otras y ver cómo las plantea y desarrolla el facilitador por elegir. Algunos puntos a investigar u observar son los que siguen:
1) ¿Qué dicen otros clientes?, ¿se muestran satisfechos con la experiencia?, ¿salen de ella con la cara radiante y expresando felicidad?, ¿se vuelven más amorosos en casa? Si la respuesta es negativa para una sola de estas preguntas, es preferible buscar otro facilitador.
2) Durante la realización, ¿se respira un clima de respeto y empatía entre los miembros del grupo?, ¿se trata con benevolencia a los físicamente ausentes, como el padre, la madre, abuelos, hermanos y demás familiares del cliente?, ¿el facilitador se abstiene de hacer diagnósticos o de usar frases de condena?, ¿se respetan las creencias y preferencias de cada persona? Todas las respuestas deben ser afirmativas.
En el siguiente artículo de esta serie de tres, describiré las enormes diferencias que existen entre el esoterismo, el espiritismo y Constelaciones Familiares.
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Mi respuesta ha sido la siguiente: el riesgo siempre está presente. Si de doce discípulos, aprendiendo con el mejor y más amoroso maestro que ha existido, uno de ellos no entendió bien la enseñanza, qué presuntuoso sería pretender que este caso es mejor. Las actitudes personales influyen.
La formación en Constelaciones Familiares está enfocada al cambio de actitudes tanto en el facilitador como en el cliente: de una individualista, a otra de pertenencia comunitaria; de una rígida o despectiva, a otra flexible y acogedora del propio grupo familiar y demás grupos en los que cada uno se desempeña; del rechazo o la invasión, al respeto de las características particulares de cada individuo o grupo; del odio y la intolerancia, al amor y la convivencia; de la pelea en contra de sí mismo, a la reconciliación amorosa e incondicional con la propia historia, etc.
Constelaciones Familiares son una filosofía y un método para obtener conocimiento, ¿cuál de estas dos cosas deberían ser negadas a cualquier persona?, ¿qué justificaría que fueran guardadas bajo siete llaves y se convirtieran en propiedad de unos pocos? Lo justificaría la antigua creencia de que las masas populares son como niños que no comprenden, por lo tanto, es inútil y peligroso darles mucha información; pero Constelaciones Familiares favorece la postura de que todos los seres humanos tenemos igual dignidad y la misma necesidad de desarrollarnos.
Un usuario que pide hacer su Constelación Familiar es corresponsable con el facilitador de lo que allí ocurra, porque sigue siendo el único dueño de su vida y sus acontecimientos. Esto significa que constelar requiere una actitud distinta que cuando se va a cirugía y acepta ser anestesiado, quedando a merced de la pericia y conocimientos del facultativo. En Constelaciones, el consultante permanece consciente y siempre a cargo, observando, dirigiendo e informando.
Es bueno tomar precauciones antes de solicitar una constelación, por ejemplo, asistir a otras y ver cómo las plantea y desarrolla el facilitador por elegir. Algunos puntos a investigar u observar son los que siguen:
1) ¿Qué dicen otros clientes?, ¿se muestran satisfechos con la experiencia?, ¿salen de ella con la cara radiante y expresando felicidad?, ¿se vuelven más amorosos en casa? Si la respuesta es negativa para una sola de estas preguntas, es preferible buscar otro facilitador.
2) Durante la realización, ¿se respira un clima de respeto y empatía entre los miembros del grupo?, ¿se trata con benevolencia a los físicamente ausentes, como el padre, la madre, abuelos, hermanos y demás familiares del cliente?, ¿el facilitador se abstiene de hacer diagnósticos o de usar frases de condena?, ¿se respetan las creencias y preferencias de cada persona? Todas las respuestas deben ser afirmativas.
En el siguiente artículo de esta serie de tres, describiré las enormes diferencias que existen entre el esoterismo, el espiritismo y Constelaciones Familiares.
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