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lunes, 19 de agosto de 2013

CONSTELACIONES FAMILIARES Y ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS


En su libro “Diario de un alma”, Su Santidad Juan XXIII escribió que, para él, Alcohólicos Anónimos era el mejor descubrimiento del siglo XX; AA estaba demostrando que curaba a sus miembros del alcoholismo, aunque personas ajenas opinaran que no era posible que ex alcohólicos reunidos se sanaran unos a otros, sobre todo porque no poseían formación profesional sobre la conducta. Hoy, en todas las naciones del mundo existen grupos AA que brindan atención gratuita a quienes la soliciten.

Sin que yo aspire a tener la formidable autoridad de Juan XXIII, tengo la visión de que Constelaciones Familiares es otro magnífico invento o descubrimiento del siglo XX, con un futuro similar al de AA: pronto, en todas partes del mundo habrá grupos constelando y reconciliando a las personas consigo mismas y con su origen.  

Me gusta encontrar similitudes y diferencias entre ambos movimientos: los dos se auto-definen independientes de toda religión, tendencia política e instituciones, sin ser enemigos de ellas; cada grupo conserva su autonomía, pero es alimentado con literatura, teoría y experiencias de otros grupos por un centro que continúa investigando; sus fundadores no son “gurúes” que exijan obediencia o impongan dogmas, solamente exponen hechos observables que pueden ser confirmados con la experiencia; ninguno de los dos establece pre requisitos académicos, sociales y culturales para la admisión, aunque obviamente éstos tendrán influencia en los resultados, y los grupos se reúnen por afinidad entre sus miembros; ambos movimientos confían y respetan el proceso individual del desarrollo, proporcionan recursos a la persona y se mantienen fuera  de su historia; es decir, no asumen por nadie la responsabilidad que le pertenece. Y entre las diferencias más evidentes está el método: en Constelaciones Familiares hay un consultante, lo cual es distinto a “subir a tribuna”; se utilizan los representantes para establecer una comunicación que podríamos llamar “plástica” o “perceptiva” entre el consultante, miembros de varias generaciones de su sistema familiar, y el facilitador; esto no existe en AA. El objetivo en AA es liberarse de una adicción; en Constelaciones, sacar a la luz aquello que obstruye el flujo natural del amor y, de ser posible, remover el obstáculo.

En Constelaciones Familiares, el sistema familiar es lo esencial, lo que nos otorga identidad, el primer sitio donde amamos y en el que aprendemos las maneras de relacionarnos con nosotros y con el mundo; por tanto, es en la familia donde ha de manifestarse nuestro desarrollo y tendremos oportunidad de amar con un amor que también es espiritual. Ésta es la actitud que se favorece en Constelaciones Familiares; los “cómo” siguen perteneciendo a la psicoterapia, y el cuidado directo del cuerpo físico, a la medicina.

El próximo 6 de septiembre iniciaremos nuestro diplomado en Constelaciones Familiares. Está dirigido a personas que desean trabajar a fondo su actitud hacia sí mismas y toda su familia, aunque ésta no asista o no le interese saber; que desean una reconciliación interior y con sus sistemas familiares, de manera que su descendencia reciba con mayor amplitud el amor que necesita. Al despejar obstrucciones en uno solo de los miembros de una familia, todos los demás resultan beneficiados.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.

 

 

lunes, 3 de octubre de 2011

My FarmVille

Hay a un juego que le llaman Mi Granjita al que jóvenes y no tan jóvenes le dedican horas, los he visto que andan nerviosos que porque se les pueden morir sus animales o deben cosechar, eso les oigo decir. En mi casa se juntan mis hijos con sus parejas y no hablan de otra cosa, que si tú me mandas un huevo y yo te doy fertilizante. Me gustaría saber si tiene algún efecto psicológico o por qué se entusiasman tanto jugándolo. Yo les digo que es una nueva adicción, y se enojan.
RESPUESTA
Conozco el juego que mencionas, sé en qué consiste sólo con escuchar las conversaciones que ocasiona. Las personas parecen haber ingresado en un club que posee un lenguaje particular e intereses recíprocos, y mutuamente se ayudan a progresar. Sólo esto sería suficiente para explicar la motivación: los participantes se experimentan pertenecientes a un grupo donde los miembros se comportan amigablemente: “¿Qué necesitas?”, “Yo te lo surto, avísame cuando te conectes”, “¿Ahora qué vas a sembrar?”, “Mis vacas ya tuvieron crías”, “¿Cuántas?”, “¡Qué bien!”. Dentro de un mundo individualista como es el nuestro, la granja hace vivir (virtualmente) la experiencia de tener vecinos interconectados y cooperativos que te fertilizan tus terrenos y tú los de ellos, además de proporcionarte “experiencias” que puedes aprovechar. ¡Un paraíso de amor! Pero no es todo.
Aparte de experimentarse pertenecientes en la “vida real”, la granjita les permite sembrar, cosechar, tener animales que no comen y dan a ganar dinero, con el que pueden hacerse de cosas: gallinero, corrales, tractor, sembradora, cosechadora, adornos… Si han fertilizado a tiempo, las plantas se ven grandes y bonitas. Si aparece un huevo dorado o un elotito en el muro, el primero en tomarlo recibe dinero, gasolina… en suma, ¿quién podría sentirse pobre o perezoso con tan buena marcha “en el negocio”? Y el trabajo es virtual, con un clic se siembra y con otro se cosecha; es decir, que el sembrador o cosechador está cómodamente sentado frente a la computadora, sin sudar una gota de sudor, soñando con grandes negocios, mientras la vida real transcurre igual que siempre, porque el jugador no ha realizado el informe o cocinado ni pagado el pagaré de la hipoteca, y sin darse cuenta ya se le fueron dos o tres horas útiles para sus labores.
Como al inconsciente es fácil engañarlo, puesto que no distingue entre la realidad y la fantasía, es posible que este juego satisfaga (temporalmente) las necesidades de pertenecer, ser amistoso, vivir en un mundo ordenado, tener un negocio que da a ganar y además hace el bien (alimenta) a otros seres humanos, y permite obtener maestrías. ¡Todos los ideales cumplidos, virtualmente! Sin embargo, en algún momento debe llegar la realidad a imponerse con sus exigencias, y entonces también es posible que la persona sufra un desencanto, inclusive cierto grado de confusión y frustración.
En mi opinión y resumiendo, este juego pone de manifiesto cuáles son las necesidades que quisieran ver satisfechas las personas que lo juegan: vivir en un mundo armonioso y próspero donde los humanos cooperaran para hacerlo hermoso y productivo; es decir, una gran necesidad de amor y cordialidad. Y también esta ilusión: que los retos y problemas se resolvieran haciendo clic en un botón y no fuera necesario hacer esfuerzos físicos o mentales.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com o al teléfono 7 63 47 28