lunes, 4 de julio de 2011

MUTISMO

Mi hija de 8 años no habla con extraños, el psicólogo de la escuela le diagnosticó mutismo situacional, no sé la definición pero imagino que se refiere a que es demasiado tímida y siempre quiere escapar. Desde que la maestra se dio cuenta y la mandó a tratamiento, ya tampoco habla con nosotros, se comunica con señas, se aísla y cuando cree que no la vemos habla con cosas, macetas, plantas o el perro. No sé qué les dice porque no puedo oírla, si me acerco se calla de inmediato. Me gustaría saber más sobre este tema, sus causas, cualquier cosa que nos ayude a entenderla mejor.
RESPUESTA
Hablar de todas las posibles causas en este corto espacio resulta imposible, así que me referiré solamente a mitigar el síntoma.
Estoy pensando en que todo niño necesita de sus padres, hermanos, maestros, etc., y hace esfuerzos por comunicarse con ellos, para que lo ayuden a satisfacer sus necesidades. Tu hija, no; al azar encontró un método que podría describirse así: “Mientras menos hablo, más atención me ponen”, ahora la maestra, el psicólogo y sus padres están atentos a todo lo que hace. Esto por una parte, por otra, es evidente que no tiene motivación para crecer y cuidar de sí misma, como si dijera: “Cuídenme ustedes porque yo no lo haré; no sé cómo, no quiero, o no tengo idea de para qué”.
Evidentemente, dicho método puede servirle sólo en casa; en la escuela, pronto o tarde dirán: “aquí no es el lugar adecuado para ella, llévenla a una escuela especial”. Lo siguiente puede hacerse en familia.
Independiente del tratamiento o integrado a él, podría intentarse estimularla y hasta forzarla a hablar con un método de “refuerzo-castigo”, lo cual no significa que le digan: “Habla”, y cuando lo haga aplaudan, se muestren contentos o la premien de alguna manera. Tampoco lo opuesto, que la regañen porque no dice nada; con esto reforzarían tanto su temor como la ganancia: obtener atención bajo su control.
Hasta aquí tenemos identificado lo que podría ser premio y castigo. Premio: mirar, poner atención. Castigo: no mirar, restar atención. También sabemos cuáles conductas son deseables o indeseables: acercarse a la gente y utilizar lenguaje hablado, deseables; alejarse, huir y callar, indeseables.
Dices que se comunica con señas: indeseable. Como hacerlo requiere de un mínimo de acercamiento para hacer contacto, éste debe ser premiado con volverse a mirarla. Cuando aparece la seña, se aplica el castigo: “no entiendo” y volver la mirada a otro lado.
Lo anterior posiblemente provocará un alejamiento mayor o recurrir a otro tipo de comunicaciones no verbales: llanto, berrinche, ira. Indeseables, no deben ser mirados.
Hasta aquí no ha habido una provocación franca para hacerla hablar. ¿Cómo sería ésta? Por ejemplo, llamar las cosas con nombres equivocados: “Ponte el uniforme” y se le entrega un lápiz. Quizá no reaccione las primeras veces, pero luego le será insoportable tanto “desorden” y corregirá el error. ¿Cuándo premiarla? Sólo si utiliza palabras, aunque sea solamente “no”. El premio debe ser nada más una mirada, quizás repetir la palabra que dijo: “¿no?”. Luego, de inmediato, volver la atención a otra parte. Cada vocablo que pronuncie debe ser seguido por una mirada, un instante de atención u otra palabra. Y vuelta a comenzar.
Considero que es pesada la aplicación del método, por el grado de atención controlada que requiere. Observando con detenimiento, es posible que este mismo método haya sido aplicado ya, sólo que sin estar conscientes de cuáles conductas se estaban premiando y castigando. Ojalá te sea de utilidad.

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