lunes, 11 de febrero de 2013

DIA DEL AMOR


¡Felicidades! Celebramos el día del amor y la amistad.

La palabra “amor”, o su equivalente en cualquier idioma, es quizá la más utilizada; aparece en el lenguaje diario, canciones, poemas, novelas, películas, anuncios comerciales, religiones y hasta en discursos políticos. Y posee millares de definiciones. A todos nos interesa amar y ser amados, como creemos que ello significa. Hoy  me refiero al amor como a la intención bondadosa de crear vínculos; es decir, el impulso de dar algo bueno al ser amado, para sentir que estamos en relación.

¿Y quién es este ser amado?, ¿cómo sabemos que es él y no otro?, ¿se trata siempre de una persona? El ser amado es alguien o algo adonde tenemos puesta la mirada en el momento de sentir o engendrar  la bondad. Puede ser uno mismo, un semejante, un animal o una cosa tangible. O algo intangible, como una idea, filosofía, costumbre, ambición, proyecto... También puede ser lo inabarcable que existe en un nivel superior a nosotros: Dios, la Naturaleza, el Cosmos, la Vida...

Impulsados por nuestra bondad, entregamos cosas que consideramos buenas. Un enamorado que lleva rosas a su amada, intenta expresarle sus sentimientos complaciéndola; pero si la amada detestara las flores o éstas le ocasionaran alergia, el regalo será mal recibido, tal vez rechazado. El acto de entregarlas seguiría siendo de amor, es decir, un chispazo de bondad, pero no cumpliría con su cometido de agradar, porque el recipiente no estaba en condiciones de aceptarlo.

Pocas cosas en la vida duelen tanto como dar lo mejor de nosotros, nuestra bondad, y que sea rechazada, o que el ser amado esté incapacitado para correspondernos con otra bondad igual o mayor. Y cabe la pregunta: ¿el amor no correspondido es sinónimo de tontería?, ¿de fracaso?, ¿de humillación?, ¿de sentirse menos? No, solamente duele; la bondad que engendró ya fue recibida por el planeta, éste se enriqueció por obra de uno de sus habitantes. ¡Qué bonito sería el mundo si todos dejáramos fluir libremente el amor y la bondad que tenemos dentro, y todos pudiéramos recibirlos! Pero no siempre podemos. A veces, ni siquiera es conveniente.

Mucho se dice que los mexicanos somos puro corazón. ¡Qué bonito! Y también qué peligroso. Yo creo que también somos inteligencia. Juntos, corazón e inteligencia, dan sabiduría.

Dije inteligencia, no intelecto; se relacionan, pero  no son lo mismo. La primera es la capacidad de solucionar problemas manteniéndonos en contacto con la realidad; en cambio, el segundo es el enorme acervo de información -buena, mala e inservible- con que ha sido “alimentado” nuestro cerebro. “Lo letrado no quita lo tonto”, escuché una vez.

Amor, hermosa palabra que a todos nos seduce. Sin embargo, no existe luz sin sombra. En otra ocasión charlaremos sobre el amor ciego; es decir, el amor que mata y enferma. Mientras tanto, ¡Feliz día del amor para todos!

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com ,  en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares. Sígueme en twitter @doloreshdez

 

 

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