¿Puedo hacer una constelación por un hermano mío que la
necesita? Ha cambiado mucho, anda como perdido y se volvió agresivo. ¿Le
serviría que yo constelara por él?
RESPUESTA
Veo que amas a tu hermano, te preocupa y duele que esté
pasando por una mala racha y quisieras ayudarlo. Tienes tu mirada puesta en él.
Y te pregunto: ¿cuál sería tu intención al constelar en su favor?, ¿hacer
acomodos en la familia de manera que puedan apoyarlo eficazmente?, ¿ubicarte tú
misma?, ¿tomar sobre ti la responsabilidad de tu hermano?
Constelaciones trabaja con los Órdenes del amor, concepto que abarca, entre otros, que cada
persona tiene su propio lugar dentro del sistema, y es la responsable de vivir
el destino que dicho lugar le depara. Esto significa que las responsabilidades
y cargas de un miembro no debe tomarlas otro, y si lo hace, afecta gravemente
el orden de todo el sistema. En una analogía burda, imaginemos a una familia
como un automóvil en el que cada miembro desempeña una función; uno es el
neumático, otro el volante y otro más, la batería. Por afinidad en la forma y
por la interacción, posiblemente el neumático y el volante se experimenten más
cercanos entre sí que con la batería. Ahora imaginemos que en algún momento el
neumático se convence de que el volante necesita ayuda y acude a dársela
poniéndose en su lugar; no solamente dejaría cojo al vehículo, sino que le
sería imposible desempeñar eficazmente la función de engranar con las demás
partes y dirigir. Al ocupar un sitio que no es el suyo, de inmediato impide el
buen funcionamiento de todo el
sistema.
En Constelaciones es muy claro quién puede sentarse en el
sitio de consultante y quién no. Un miembro de la familia puede constelar a
ésta como miembro; unos padres, al hijo; un directivo de empresa, a la misma;
pero no un igual a otro igual, un hijo a sus padres ni un inferior al superior.
Si el igual consultara por otro igual, estaría ocupando el lugar de los padres
del referido. Falta de orden. Un hijo que deseara solucionar que su papá es
alcohólico, estaría ubicándose como su propio abuelo. Falta de orden. Un subalterno
por sus jefes, como superior a ellos. Falta de orden, y también falta a otro
principio de Constelaciones: “Ver las cosas como son”.
Cuando alguien ocupa el sitio del consultante, es el
responsable de proveer la información necesaria, y todo lo que allí ocurra se
referirá a él y su sistema. Ya que esto es así, tú puedes realizar una
constelación a favor de tu familia, como miembro de ella, y por lo tanto, incluir
a tu hermano; sin embargo, seguirás siendo tú la que está sentada en la silla
de honor, es decir, la del consultante. Posiblemente allí se vería que tu
mirada no está puesta en tu propia vida, sino en la de tu hermano, y tal vez se
te pida honrar el destino de él, volverte hacia tu propio destino y tomarlo en
tus manos. De rebote, es posible que esto ayude a toda tu familia, tu hermano
incluido.
Quiero agregar que, según mi opinión, las Constelaciones
Familiares tienen mejores efectos en las personas que asisten a un taller o
diplomado que en las que hacen una consulta aislada, porque se familiarizan más
con sus contenidos.
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