martes, 21 de mayo de 2013

ABANDONAR EL NIDO


Me gustaría saber su opinión desde el punto de vista de la psicología, cómo ve usted los programas de apoyo social, que desde hace tiempo en nuestro país se han utilizado para ganar votos, dan un poco de dinero mensualmente para tener al "pueblo contento", con dinero “del gobierno”, que sin duda es de los ciudadanos. Mi punto de vista es que a los programas les falta; no es solo dar el "pez", si no enseñar a pescar; me gustaría que nos compartiera algo acerca del desarrollo personal y la visión que cree usted que tiene la población mexicana, porque muchos de estos programas solo nos dan un zona de confort.

RESPUESTA

Con gusto. Mi visión es que la población mexicana, como toda población del planeta, está inmersa en el proceso de crecimiento que implica pasar de ser niño y necesitado de cuidados, a ser adulto y capaz de cuidar de sí mismo, convivir en igualdad con los semejantes y proporcionar cuidados a los más pequeños. Éste cambio fundamental indica que un ser vivo ha crecido lo suficiente para abandonar el nido, hacerse cargo de su propia vida, y en su momento, formar su propia familia. ¿La población mexicana mayor de 18 años ha logrado este crecimiento?, ¿y la del planeta?

Si todos los individuos del género humano pasaran exitosamente de ser niños a ser adultos, los psicólogos y los de muchas otras profesiones estaríamos de sobra. Pero la transformación es ardua; muy en el fondo, todos conservamos resabios infantiles que nos hacen soñar en obtener cosas gratis y que a nuestro alrededor existan uno o más seres humanos desvelándose para darnos bienestar, como lo hacían mamá y papá.

Es más fácil establecer un criterio de distinción entre inmaduros y desarrollados, que volverse uno de estos últimos. Por ejemplo, hasta hoy no me ha tocado conocer a un hijo o hija que no tenga quejas de cómo lo cuidaron sus padres, porque dejaron de darle cosas a las que “tenía derecho”: no le cuidaron su autoestima, no le proporcionaron un medio ambiente suficientemente estimulante, no lo mandaron de viaje, no lo pusieron en contacto con gente interesante, no le dieron buenos ejemplos de cómo convivir con la pareja o en sociedad, etc., etc., etc. Éstas quejas, a cualquier edad, nos ubican dentro del nido y abriendo el piquito para ser alimentados, en lugar de decir: “Ya crecí, ahora obtengo yo lo que me haga falta”. ¿Podría ser distinto en relación con el gobierno? Probablemente no.

Veámoslo a la inversa: En el patio de mi casa coloqué un comedero para colibríes; me gusta verlos revolotear y nunca entraban a mi jardín por sí solos. Interesada en seducirlos para que permanecieran al alcance de mi vista, no me pregunté si con mi “generosidad” estaba desalentando el desarrollo de estos animalitos. Para mi sorpresa, las aves no se conformaron con mi “apoyo social” sino que siguieron buscando polen en flores y desaparecían por horas; no se ha dado el caso que uno deje de volar y se quede flojeando porque ya tiene asegurado el sustento. ¿Podría suceder que los humanos sí se hagan perezosos a causa del dinero que reciben? En mi opinión, no sería por el apoyo, sino que desde antes se percibían a sí mismos como niños necesitados de cuidados e incapaces de mantenerse a sí mismos. Y como dije más arriba: si todos los individuos del género humano pasaran exitosamente de ser niños a ser adultos, los psicólogos y los de muchas otras profesiones estaríamos de sobra.

Ahora una noticia y una invitación. Dos de mis libros, “Amor con Púas” y “Calixto el Castor”, estuvieron en LéaLA, feria de libros en español de Los Ángeles, Calif. Hubo más de 70 000 visitantes. Y la invitación: El miércoles 11 de junio me toca dar la charla informativa mensual de entrada libre. El tema: “Autoimagen y autoestima”. Están todos invitados.

 

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , al teléfono 7 63 02 51 o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.

 

 

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