Me gustaría saber su
opinión desde el punto de vista de la psicología, cómo ve usted los programas
de apoyo social, que desde hace tiempo en nuestro país se han utilizado para
ganar votos, dan un poco de dinero mensualmente para tener
al "pueblo contento", con dinero “del gobierno”, que sin duda es de
los ciudadanos. Mi punto de vista es que a los programas les falta; no es solo
dar el "pez", si no enseñar a pescar; me gustaría que nos compartiera
algo acerca del desarrollo personal y la visión que cree usted que tiene la
población mexicana, porque muchos de estos programas solo nos dan un zona de
confort.
RESPUESTA
Con gusto. Mi visión es que la población
mexicana, como toda población del planeta, está inmersa en el proceso de
crecimiento que implica pasar de ser niño y necesitado de cuidados, a ser
adulto y capaz de cuidar de sí mismo, convivir en igualdad con los semejantes y
proporcionar cuidados a los más pequeños. Éste cambio fundamental indica que un
ser vivo ha crecido lo suficiente para abandonar el nido, hacerse cargo de su
propia vida, y en su momento, formar su propia familia. ¿La población mexicana
mayor de 18 años ha logrado este crecimiento?, ¿y la del planeta?
Si todos los individuos del género humano
pasaran exitosamente de ser niños a ser adultos, los psicólogos y los de muchas
otras profesiones estaríamos de sobra. Pero la transformación es ardua; muy en
el fondo, todos conservamos resabios infantiles que nos hacen soñar en obtener cosas
gratis y que a nuestro alrededor existan uno o más seres humanos desvelándose para
darnos bienestar, como lo hacían mamá y papá.
Es más fácil establecer un criterio de
distinción entre inmaduros y desarrollados, que volverse uno de estos últimos.
Por ejemplo, hasta hoy no me ha tocado conocer a un hijo o hija que no tenga
quejas de cómo lo cuidaron sus padres, porque dejaron de darle cosas a las que
“tenía derecho”: no le cuidaron su autoestima, no le proporcionaron un medio
ambiente suficientemente estimulante, no lo mandaron de viaje, no lo pusieron
en contacto con gente interesante, no le dieron buenos ejemplos de cómo
convivir con la pareja o en sociedad, etc., etc., etc. Éstas quejas, a
cualquier edad, nos ubican dentro del nido y abriendo el piquito para ser
alimentados, en lugar de decir: “Ya crecí, ahora obtengo yo lo que me haga
falta”. ¿Podría ser distinto en relación con el gobierno? Probablemente no.
Veámoslo a la inversa: En el patio de mi casa
coloqué un comedero para colibríes; me gusta verlos revolotear y nunca entraban
a mi jardín por sí solos. Interesada en seducirlos para que permanecieran al
alcance de mi vista, no me pregunté si con mi “generosidad” estaba desalentando
el desarrollo de estos animalitos. Para mi sorpresa, las aves no se conformaron
con mi “apoyo social” sino que siguieron buscando polen en flores y
desaparecían por horas; no se ha dado el caso que uno deje de volar y se quede
flojeando porque ya tiene asegurado el sustento. ¿Podría suceder que los
humanos sí se hagan perezosos a causa del dinero que reciben? En mi opinión, no
sería por el apoyo, sino que desde antes se percibían a sí mismos como niños
necesitados de cuidados e incapaces de mantenerse a sí mismos. Y como dije más
arriba: si todos los individuos del género humano pasaran exitosamente de ser
niños a ser adultos, los psicólogos y los de muchas otras profesiones
estaríamos de sobra.
Ahora una noticia y una
invitación. Dos de mis libros, “Amor con
Púas” y “Calixto el Castor”, estuvieron en LéaLA, feria de libros en español de
Los Ángeles, Calif. Hubo más de 70 000 visitantes. Y la invitación: El
miércoles 11 de junio me toca dar la charla informativa mensual de entrada
libre. El tema: “Autoimagen y autoestima”. Están todos invitados.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar
con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , al
teléfono 7 63 02 51 o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.
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