martes, 29 de julio de 2014

DESENAMORARSE DE REPENTE


Estoy asustada de mí misma y quisiera entender lo que me pasa. Tengo 28 años, hace unos meses me enamoré de un hombre divorciado que es mi jefe y deseaba mucho pasar un día juntos, fuera del trabajo, los dos solos. Lo hicimos, yo tenía un curso en el D.F. y conseguí permiso de mis padres para asistir, viajé dos días antes, mi jefe iba a ir conmigo, pero como mis papás me acompañaron hasta verme tomar el autobús y yo no quería que supieran, él viajó solo hasta Silao, allí abordó y nos fuimos juntos. La pasamos muy bien. Mi jefe decía que era la primera vez que alguien se enamoraba de él, y yo era mi primera vez de todo. En verdad la pasamos bien, hablamos de un proyecto que realizaríamos juntos y que se está dando de maravilla. Aquí está lo raro, que en cuanto regresamos y lo vi en el trabajo sentí un rechazo horrible, todavía me pasa, él esta desconcertado con mi actitud, nos hablamos lo indispensable, no sé cómo decirle que voy a abandonar el trabajo y el proyecto y a él, no lo quiero volver a ver. ¿Por qué me pasa esto tan loco? Todavía me acuerdo cuánto lo quería, que yo no estaba mintiendo y tampoco ahora quiero mentirle.

OPINIÓN

Así que estás asustada de que hayas tenido un cambio tan dramático y te gustaría saber el por qué. A veces así nos pasa, nos sorprendemos de nosotros mismos y precisamos recurrir tanto a nuestra fuerza como a nuestro amor propio naturales, para poder entender lo que ocurre. La fuerza nos hace sentir capaces de soportar lo que veamos; el amor nos permite mirar los acontecimientos con benevolencia y no como jueces vengativos, dispuestos a aplicar un severo castigo a lo que descubran. Antes de seguir leyendo, cerciórate de que estás disponible y amorosa, respira hondo y abrázate a ti misma. Di con palabras o mentalmente: “Me amo de todas maneras, pase lo que pase y vea lo que vea”. ¿Ya? Entonces, continúa.

Ahora, todavía abrazándote, piensa en que todas las respuestas están en tu interior. Puedes decirte: “Lo que tengo que saber  ya lo sé, sólo necesito darme cuenta”. ¿Ya? Continuemos.

Como las respuestas están en tu interior, ellas serán el criterio para distinguir si la opinión que voy a expresarte tiene resonancia en ti o no; es decir, si se acerca a lo que sientes o no.

Según yo, has sido una hija muy amada y protegida por unos padres que tienen terror de que te pase algo que ellos considerarían malo, se me ocurre como ejemplo, que llegaras a tener relaciones sexuales fuera del matrimonio o que un hombre te rompiera el corazón. Lo imaginé porque no todos acompañan a una hija de 28 años hasta verla tomar el autobús. Tampoco todas las hijas hacen el esfuerzo que tú hiciste para protegerlos de una mala noticia: me refiero a viajar y obligar a tu jefe a salir aparte para que no lo vieran. Hay mucho amor en ti para tus papás, tanto, que estarías dispuesta a sacrificarte a ti, a tu porvenir y a tus seres queridos, con tal de que ellos no sufran. Has sido una hija amorosa.

Estás en edad de ser una mujer amorosa y responsable de sí misma.  Quién sabe qué sentirás si en tu corazón les dices a tus papás: “Queridos papás, los amo mucho. Por favor, denme su bendición si me comporto diferente y tomo decisiones, acertadas o equivocadas. Crecer no significa que he dejado de quererlos”.

Si te hizo resonancia lo dicho, te sugiero busques ayuda profesional que te acompañe en tu proceso de crecer y diferenciarte de tus padres.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.

 

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario