lunes, 7 de julio de 2014

ESCUELA Y CONSTELACIONES


Cuando unos padres eligen escuela para sus hijos, desean que sea la mejor y están dispuestos a hacer grandes sacrificios con la esperanza de que funcione bien, porque una vez elegida, sería doloroso para todos que el niño deba abandonarla. No, ellos prefieren que su hijo comience y termine allí su educación, con éxito.

La escuela, que nunca sustituye a la familia, es para los niños como un segundo hogar, pasarán muchísimas horas en ella y tiene una influencia decisiva en la personalidad de los alumnos. Es triste cuando el hogar verdadero y el segundo hogar parecen a punto de divorciarse; el educando sale perjudicado.

Marianne Franke-Gricksh, una maestra y consteladora alemana, en su libro “Eres uno de nosotros”, relata numerosas experiencias en las que aplicó la teoría y las técnicas de Constelaciones con sus alumnos, logrando así que la escuela honrara a los padres de los niños. Ella  preguntaba con frecuencia a los alumnos: “¿Con quién, papá o mamá, te sientes más apoyado? Invítalo mentalmente a que esté junto a ti mientras haces lo que tienes que hacer”. En una ocasión, a un niño que se le estaban dificultando sus operaciones de cálculo, le dijo que debía haber alguien de su familia que pudiera apoyarlo mientras las realizaba, y él le respondió que no tenía cabeza para pensar en eso, entonces le colocó una silla vacía a su lado, sin decir palabra. El niño se tranquilizó y se puso a trabajar en el examen.

También relata una pelea en el patio. Un muchacho le había dado un puntapié a una niña de otra clase, la hermana de ella llegó corriendo e hizo saltar sangre al varón. La maestra, en lugar de las discusiones, opiniones, cita de testigos oculares y lo acostumbrado, que aumenta las proporciones del conflicto, nombró representantes para el niño y la niña que iniciaron la pelea y los ubicó frente a frente, pero los representantes mostraron que no tenían nada uno contra el otro. Entonces agregaron representante para la hermana que había venido en auxilio, y allí se desplegó la dinámica: el representante del varón levantó su mano contra ella, muy enojado, y la de la hermana exclamó: “Yo defiendo a mi hermana, tenga ella razón o no”. Había predominado la solidaridad familiar sobre la justicia. Hizo que los representantes, uno a uno, se inclinaran diciendo: “lo siento”, y la hermana defensora dijo: “Lo lamento, me he dejado incitar por mi hermana”. La maestra propuso a las dos que permitieran que el varón expresara un deseo, para que él viera lo mucho que lo lamentaban. En el siguiente receso, éste encontró un pastelillo en su banco.

En mi opinión, todos los maestros y maestras deberían tomar el Diplomado de Constelaciones Familiares, lo cual no significa que abandonarán la clase y se convertirán en terapeutas, seguirían en su profesión y evitarían innumerables problemas, injusticias, expulsiones y etiquetas. Es fácil e inspirador utilizar las teorías y las técnicas sistémicas en el desarrollo de los niños, la eficacia del aprendizaje, incorporación de la fantasía  en los métodos de estudio, en el trato social entre los miembros de la comunidad educativa y en la confrontación con agresiones dentro y fuera de clase, para indicar solo algunos aspectos. Las constelaciones están demostrando ser una herramienta tan versátil como el rayo láser, que al principio se pensó que sólo servían para una sola cosa y cada día se les encuentran más aplicaciones.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.

 

 

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