Hace dos
décadas era la TV donde "se encontraba la verdad verdadera", ahora está
en la red. Como lo leí en Internet, significa "indudable"; es decir,
tanto como la fe que uno le tenga. El
dato: La Asociación Japonesa de Educación Sexual realizó una encuesta y
encontró que el 40 por ciento de los estudiantes aseguró ser virgen, y el
35,1 por ciento de los adolescentes entre 16 y 19 años afirmaron no estar
interesados en el sexo. Según el artículo, han
renunciado a ennoviarse, casarse y tener relaciones sexuales. ¿Los
motivos? Consideran que el amor es un obstáculo en su carrera. Los
encuestadores llamaron a estos resultados “Síndrome
del celibato”.
A mí no
se me habría ocurrido calificar con ese nombre que un tercio de los
adolescentes de 16 a 19 años afirmaran que les importa primero su carrera. Como
las expectativas personales influyen en lo que uno ve, más bien me pareció lo
usual y deseable. Luego, éste y más artículos mencionaban la preocupación del
gobierno japonés por la escasa natalidad, el envejecimiento de la población y
el aumento de las esperanza de vida, y
señalaba que un tercio de los menores de 30 años nunca han salido con alguien.
Traté de
imaginar si los textos fueron redactados para llamar la atención sobre qué y
con cuál finalidad.
Seguí navegando como la red me sugería y encontré otras novedades
sorprendentes no sólo en Japón; en Europa se está extendiendo una moda de “solitarios” y
"solitarias" no adolescentes que buscan un empleo de medio tiempo o
eventual, justo para pagar un diminuto departamento, aseo, seguridad, ropa y
pizzas o comida a domicilio. Esto les deja tiempo libre, que dedican a informarse
a través de la red, tener montones de amigos “virtuales”, jugar video juegos en
los cuales “conviven”, forman equipos o pandillas y “realizan” toda clase de
proezas. O sea, viven en la computadora y es frecuente que recurran al sexo
pagado.
Me
pregunto: Siendo Internet la fuente donde los jóvenes encuentran "la
verdad verdadera", ¿será ésta la nueva adoctrinación para las masas?,
¿entender la libertad como cero compromisos?, ¿o sólo es una descripción de
personas a quienes la vida se puso tan
difícil que no saben qué más hacer?, ¿se trata de un ideal, o de una
advertencia?
Sería interesante realizar encuestas y obtener
porcentajes para saber si existe una “versión mexicana” de estas tendencias.
Me gusta
pensar que nosotros vamos con otro rumbo o, al menos, más despacio. Tú, querido
lector, ¿piensas que nuestros adolescentes de 16 a 19 años prefieren su carrera
sobre el amor?, ¿en qué porcentaje? ¿Y que los jóvenes desean trabajos de
tiempo completo, casarse, ser monógamos, tener hijos y dedicar su tiempo a
cuidar de una familia? O lo contrario: ¿piensas que no saben qué hacer, se
refugian en la computadora y a través de ella se comunican con amigos de carne
y hueso a los que no ven o no conocen en persona, y prefieren empleos que les
permitan trabajar lo mínimo indispensable?
Nuestra
cultura es (¿o acaso era?) distinta y empuja a las personas a trabajar, adquirir
compromisos y hacerse cargo cada uno de sí mismo. Ahora que lo escribo me
pregunto: ¿es esto verdad?
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar
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