Fui con un psiquiatra, el cual me aconsejó tomar
psicoterapia cognitiva. Le pregunté qué significaba y me respondió que
consultar a un psicólogo. Como tengo una sobrina psicóloga, le pregunté lo
mismo y con quién me recomendaba ir, entonces ella me explicó que existen el psicoanálisis,
el conductismo, el humanismo, la gestalt y otras corrientes que son las principales
en el pensamiento actual. ¿De qué manera eligen ustedes ser de una corriente u
otra? ¿Hay sectas entre psicólogos?
OPINIÓN
“Secta” es una palabra demasiado radical, en el sentido
que conlleva una carga afectiva: generalmente se refiere a creyentes o
practicantes de un culto, religión o sistema de creencias que derivaron de
otros más antiguos y que, según el que habla, son falsos. Por supuesto que los
practicantes no consideran lo suyo ni falso ni secta, sino religión o corriente
de pensamiento. Si con el tiempo una de éstas se volviera muy popular, ya nadie
la llamaría secta. Lo que sí, creo que en las profesiones hay modas.
Yo pienso y espero que entre psicólogos no existen las
sectas, puesto que todos tenemos en la mira el mismo objetivo: apoyar a las
personas e instituciones para que logren el mayor bienestar del que son
capaces, y capacitarlas cada vez más. Este objetivo nos une, así como el
respeto por el camino que cada uno elige para lograr sus propósitos. Además,
creo que nos alegramos mucho del éxito de nuestros compañeros de profesión.
¿Cómo elegimos entre una u otra corriente de pensamiento?
En las universidades nos hacen aprender todas, o mejor dicho, varias, los
maestros y compañeros las comentan, opinamos, sentimos simpatía o antipatía por
algunas, que sí o que no nos convencen, luego, individualmente las estudiamos,
practicamos y observamos los resultados. También analizamos si contamos con los
recursos que se requieren para seguirlas practicando; unas resultan más
costosas que otras en tiempo, dinero, materiales, instalaciones, angustia y
maneras de realizar cambios. Pienso que la mayoría de los psicólogos utilizamos
elementos de una corriente en otra, inclusive si no es la favorita, cuando
conviene. Por ejemplo, yo no simpatizo mucho con el conductismo, porque utiliza
premios o refuerzos para manipular una conducta, sin embargo lo utilizo al
enseñar a una madre a que otorgue una mirada de aprobación a su hijo que limpió
el cuarto o hizo bien una tarea, agregando instrucciones sobre en qué momento
mirarlo, qué palabras o actitudes tener o evitar, etc., porque estoy convencida
de que el refuerzo funciona y por lo tanto, el conductismo. Además, estudiando
a fondo cada corriente, todas son convincentes en sí y también útiles para
determinadas circunstancias.
Quizá estés aprensiva respecto a acudir a psicoterapia.
Puedes tranquilizarte, en ésta se ha dado un fenómeno similar al de la
computación, en dos sentidos; por un lado, los conocimientos han aumentado tanto
que cada vez están más al alcance de los consumidores, y por otro, personas que
hace un tiempo decían “yo no le entro a la tecnología (o la psicoterapia), no
son para mí”, han cambiado de opinión: gente de 70 u 80 años poseen teléfonos y
tabletas con internet y música, y la gran mayoría de la población ha tenido al
menos una entrevista con un psicólogo. Inclusive se ve raro que alguien siga
manteniéndose apartado de ambas cosas. Tendrás buenos cambios que mejorarán tu
vida.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar
con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , al
teléfono 7 63 02 51 o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.
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