¿Sueles pensar que tu autoestima mejoraría si bajaras de
peso (tuvieras una novia, consiguieras un título, quedaras embarazada, metieras
un gol, tuvieras dinero…)? ¿O si los otros te trataran con amor (reconocieran tu
valor, te invitaran a salir, fueran más corteses…)? Generalmente es al revés:
primero aprende uno a amarse a sí mismo y después cuida eficazmente su peso,
consigue una pareja adecuada, mejora su desempeño y enseña a los demás a
tratarle con amabilidad.
La autoestima es
un amor que se genera y crece en el propio corazón y luego, cuando alcanza
cierta talla, se manifiesta y hace evidente con hechos e interacciones.
“De la abundancia del corazón habla la boca”, o en
mexicano: “Lo que en la olla está, en la cuchara sale”. La persona que ha
cultivado su autoestima habla palabras amables y considera a sus semejantes tan
merecedores de amor como ella lo es. Con frecuencia los otros, actuando como
espejos, correspondan a su amabilidad con amabilidad y al respeto con respeto,
aunque esto último no sea del todo exacto, porque también se ha de encontrar
con interlocutores que no tienen
cultivada su propia autoestima o guardan graves conflictos en su corazón; por
lo tanto, de lo que abundan, repartirán: desprecio, desconfianza, despecho, reproches
injustos, ofensas, irritación, frustraciones, envidias, etc., etc. La persona
con buena autoestima los escucha y no necesita enrolarse en una pelea ni
demostrarles lo mal que están, mejor los deja que vivan como han elegido y ella
se dedica a cuidar su propia paz y bienestar.
Dice otro refrán que “cada oveja con su pareja” y así
sucede, los similares buscan a los similares para lo similar: los boxeadores
localizan a adversarios con los cuales pelear; los políticos, a interesados en
la política para formar un partido o hacer lo que suponen que se hace en
política; los empresarios, a otros empresarios para establecer relaciones de
negocios; los creyentes, a otros que profesen su misma fe y participen de los
mismos ritos; los alcohólicos, a “cuates” que quieran salir de farra… también
los conflictivos y los de autoestima pobre buscan a otros conflictivos y de
autoestima pobre para enzarzarse en provocaciones, broncas, dramas, peleas y
tragedias que parezcan de película; y los de autoestima cultivada buscan a
otros de autoestima cultivada, a quienes les importe encontrar maneras cada vez
más afables y placenteras de convivir con sus semejantes, para formar
amistades, pareja o familia con ellos.
Mirando el tipo de personas que elegimos para
relacionarnos y el tipo de interacciones que establecemos con ellas, cada uno
de nosotros puede saber mucho acerca de cuánto ha desarrollado su autoestima y
si ésta va mejorando o decayendo. En Clínica Pascua estamos preparando un
taller de autoestima, todavía no está abierto al público, cuando lo esté les
avisaré, por si alguno de los lectores se siente interesado en cultivar la suya.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar
con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , al
teléfono 7 63 02 51 o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.
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