martes, 14 de febrero de 2017

NO ME SIENTO EN MI LUGAR



Hace más de un año que terminé carrera y me pasa en los trabajos como si lo que sé no sirviera, no aplica, no cacho y como si me vieran con burla. Esta última vez yo no renuncié, me aplicaron recorte de personal, pero es feo que uno quiere y no la hace. En serio que en todas partes me voy sintiendo mal, como fuera de lugar, no de ahora, desde en la escuela, como que yo no soy yo o qué tendría qué hacer. ¿Por qué sucede que alguien no se siente bien en ninguna parte, como que en todos lados anduviera fuera de lugar?

OPINIÓN

La vida tiene un lugar adecuado para cada uno de nosotros. Encontrarlo es vital. En ese lugar nos sentimos bien y productivos. Que tú estés viviendo la terminación de un proyecto vital y el inicio de otro, no significa que estés fuera de lugar o que tú no seas tú, sólo estás creciendo. Pero puede ser que tu mirada y tu atención estén en otra parte que no eres tú, contemplando una imagen ideal tuya y no a ti, no te ves.

El lugar de cada persona nunca se pierde, está dentro de su propia piel. Puede ir al norte o al sur, a la ciudad, la montaña o la playa, y siempre permanecerá dentro de sí, siendo lo que es. Si se gusta o no a sí misma, será otro asunto; de todas maneras es quien es y está en su lugar.

Es obvio que si una persona gusta de sí misma y establece consigo una relación bonita, no necesita pelear con lo que ve ni trata de escapar; en cambio, si no se gusta y preferiría irse lejos de sí misma o cambiarse por otra persona, su relación será tormentosa y conflictiva. Sin embargo, sigue siendo quien es.

¿Y por qué hay personas que no se gustan? Porque no se aceptan a sí mismas ni a su historia. Imaginan (erróneamente) que con no aceptar algo, esto cambiará. Pero los hechos no cambian, puesto que son hechos y lo hecho, hecho está. Nosotros sólo podemos cambiar la manera de mirarlos. Si se nació en palacio o en choza; de padres ricos y magníficos o de padres pobres o delincuentes; con cuerpo sano y completo o con una enfermedad hereditaria o congénita; como hija única o en medio de una familia numerosa; eso jamás cambiará. Son hechos. 

El primer paso para que la persona se sienta bien dentro de su piel consiste en aceptar con amor los hechos de su historia, sean como sean. Decía Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mis circunstancias”.

¿Y si no puede?, ¿si los hechos de su historia son tan terribles que siente que jamás los perdonará? Entonces, como los hechos no cambian, la persona va a desperdiciar el breve tiempo de su vida peleando consigo misma, diciéndose cosas desagradables, pensando mal y criticando todo lo que hace y le toca en suerte. En otras palabras, haciendo miserable su existencia. Éste será su patrón para todas sus relaciones.

Luego, desde dentro de su propia piel y con los patrones que acostumbra, la persona se relaciona con otras personas. Qué bien si las encuentra amistosas pero no todas han de ser así, y qué bien si la apoyan pero no puede esperar que todas lo hagan. Aquí entran los patrones: si sabe cómo convivir con lo desagradable sin dejar de ser feliz y amorosa, nadie podrá hacerle un daño verdadero. Podrán despreciarla, despedirla, robarle sus pertenencias… pero ella flotará sobre la adversidad como pelota inflada sobre el agua.

Volviendo a tu caso: tal vez necesites mirar con más amor tus hechos y tu historia y decirte palabras bonitas: “Me felicito porque terminé con éxito mi primer proyecto de vida (la carrera) y ahora me dispongo a poner en marcha el segundo: mi acomodo laboral. Puedo hacerlo y vencer las dificultades que seguramente se me presentarán. Me amo y permanezco de mi lado”.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com






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