Hace más de un año que terminé carrera y me pasa en los
trabajos como si lo que sé no sirviera, no aplica, no cacho y como si me vieran
con burla. Esta última vez yo no renuncié, me aplicaron recorte de personal,
pero es feo que uno quiere y no la hace. En serio que en todas partes me voy
sintiendo mal, como fuera de lugar, no de ahora, desde en la escuela, como que
yo no soy yo o qué tendría qué hacer. ¿Por qué sucede que alguien no se siente
bien en ninguna parte, como que en todos lados anduviera fuera de lugar?
OPINIÓN
La vida tiene un lugar adecuado para cada uno de nosotros.
Encontrarlo es vital. En ese lugar nos sentimos bien y productivos. Que tú estés
viviendo la terminación de un proyecto vital y el inicio de otro, no significa
que estés fuera de lugar o que tú no seas tú, sólo estás creciendo. Pero puede
ser que tu mirada y tu atención estén en otra parte que no eres tú, contemplando
una imagen ideal tuya y no a ti, no te ves.
El lugar de cada persona nunca se pierde, está dentro de su
propia piel. Puede ir al norte o al sur, a la ciudad, la montaña o la playa, y
siempre permanecerá dentro de sí, siendo lo que es. Si se gusta o no a sí misma,
será otro asunto; de todas maneras es quien es y está en su lugar.
Es obvio que si una persona gusta de sí misma y establece
consigo una relación bonita, no necesita pelear con lo que ve ni trata de
escapar; en cambio, si no se gusta y preferiría irse lejos de sí misma o
cambiarse por otra persona, su relación será tormentosa y conflictiva. Sin
embargo, sigue siendo quien es.
¿Y por qué hay personas que no se gustan? Porque no se aceptan
a sí mismas ni a su historia. Imaginan (erróneamente) que con no aceptar algo,
esto cambiará. Pero los hechos no cambian, puesto que son hechos y lo hecho,
hecho está. Nosotros sólo podemos cambiar la manera de mirarlos. Si se nació en
palacio o en choza; de padres ricos y magníficos o de padres pobres o
delincuentes; con cuerpo sano y completo o con una enfermedad hereditaria o
congénita; como hija única o en medio de una familia numerosa; eso jamás
cambiará. Son hechos.
El primer paso para que la persona se sienta bien dentro
de su piel consiste en aceptar con amor los hechos de su historia, sean como
sean. Decía Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mis circunstancias”.
¿Y si no puede?, ¿si los hechos de su historia son tan
terribles que siente que jamás los perdonará? Entonces, como los hechos no
cambian, la persona va a desperdiciar el breve tiempo de su vida peleando
consigo misma, diciéndose cosas desagradables, pensando mal y criticando todo lo
que hace y le toca en suerte. En otras palabras, haciendo miserable su
existencia. Éste será su patrón para todas sus relaciones.
Luego, desde dentro de su propia piel y con los patrones
que acostumbra, la persona se relaciona con otras personas. Qué bien si las
encuentra amistosas pero no todas han de ser así, y qué bien si la apoyan pero
no puede esperar que todas lo hagan. Aquí entran los patrones: si sabe cómo
convivir con lo desagradable sin dejar de ser feliz y amorosa, nadie podrá
hacerle un daño verdadero. Podrán despreciarla, despedirla, robarle sus
pertenencias… pero ella flotará sobre la adversidad como pelota inflada sobre
el agua.
Volviendo a tu caso: tal vez necesites mirar con más amor
tus hechos y tu historia y decirte palabras bonitas: “Me felicito porque
terminé con éxito mi primer proyecto de vida (la carrera) y ahora me dispongo a
poner en marcha el segundo: mi acomodo laboral. Puedo hacerlo y vencer las
dificultades que seguramente se me presentarán. Me amo y permanezco de mi
lado”.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con
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