lunes, 1 de febrero de 2021

TIPOS DE CONDOLENCIAS

(Nota: la aplicación omite los puntos y aparte) Expresar “condolencia” significa hacer sentir el propio apoyo a una persona que acaba de perder a un ser querido, a sabiendas de que la muerte de alguien amado es quizá la experiencia más difícil de manejar. Nos desgarra el alma. Similar, pero distinto, es oír que murió un conocido cercano; esto da miedo y hace que recordemos la propia muerte de la que no nos gusta hablar; sin embargo, nos sentimos comprometidos a brindar nuestro apoyo de alguna manera. Se necesitan fuerza y amor para sobreponerse al desagrado que ocasiona la cercanía de la muerte y ser uno capaz de brindar un respaldo sincero. > <. Antiguamente (es decir, hace un año), nos vestíamos de negro y acudíamos al sepelio para sostener y apuntalar a los deudos con nuestra presencia. La expresión de las condolencias era muy breve: un abrazo, unas palabras al oído, quizás un obsequio adecuado. > < . Hoy los rituales fúnebres han cambiado. En los peores casos, los familiares acompañaron a su ser querido hasta dejarlo en el hospital y poco después recibieron una urna con sus cenizas, sin que les fuera posible estar presentes, tomarle de la mano en sus últimos momentos y asegurarle que estarían bien después de su partida. No siempre la situación es así de cruel pero sí un poco: ya no es permitido que se reúnan multitudes a dar el adiós al que se va (en las salas se reciben 10 o 12 asistentes con “sana distancia”) ni abrazar a los deudos para decirles unas palabras. Sin embargo, los parientes y amigos del difunto siguen necesitados del apoyo de su grupo de referencia. > < . Dado que todos hemos estado o estaremos en la situación de expresar cercanía en un evento que no solo duele sino que también asusta, ¿cómo prefieres recibir y dar tus condolencias? ¿Con cuáles de los siguientes te identificas? > < . Ves de lejos que viene el amigo que perdió a su mamá y te cambias de acera, porque piensas: “Me pone triste y no voy a saber qué decirle”. > < . Sigues adelante y de lejecitos le gritas: “Lo siento, ¿eh?, lo siento, adiós”. > < . Lo encuentras y le dices: “Supe de tu mamá, ¡qué bueno que ya descansó, estaba sufriendo demasiado, a veces la muerte es un alivio!”. > < . Lo buscas, y cuando está cerca rompes a llorar como si el muerto fuera tuyo, le dices cuánto te duele su partida y esperas que tu amigo te consuele en lugar de consolarlo. > < . Vas de visita a su casa y duras dos horas platicando con él de lo mismo mientras comes sus botanas y aceptas un café o un refresco. > < . Te sientes francamente acobardado o temes ser inoportuno, entonces optas por enviar a su casa un pastel, una maceta linda, flores o una canasta con fruta y una nota escrita con tu puño y letra expresando tus sentimientos y deseos de que la familia esté bien: “Amigo, recuerdo con cariño a tu mamá, siento su partida, recibe un abrazo”. > < . Te detienes o incluso buscas el encuentro con tu amigo para decirle: “Supe lo de tu mamá, qué pesar, ¿cómo fue?, ¿qué pasó?, ¿cómo estás?”. Y luego, escuchas sin interrumpir la descripción dolorosa (porque no puede ser alegre ni agradable) de lo que sufrió la enferma o del impacto que dejó en sus familiares y cómo se sienten de afectados. Quizás te permitas algún contacto físico a pesar de la cuarentena como tomarle una mano o un abrazo rápido. > < . Obviamente no es igual dar las condolencias por un ser querido muy cercano que por un vecino del que no conoces el apellido, pero unas palabras amables y oportunas le hacen bien a cualquiera. > < . “Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com

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