Bienvenido a mi blog. Soy mujer, divorciada, madre, abuela y también psicóloga. Deseo que encuentres algo que te guste.
lunes, 8 de febrero de 2021
URGEN LAS VACUNAS
NOTA: LA APLICACIÓN OMITE LOS PUNTO Y APARTE.
Sin entrar en detalles de porcentajes de protección y otros rollos que han suscitado las vacunas, URGEN.> <.
El estado de pánico en que vive la población hace recordar el conocido cuentecillo de la Peste que llegó a una ciudad para matar a 1 000 personas y luego se iría. Cuando ya estaba de salida, uno le reprochó: “Dijiste que matarías a 1 000 y fueron 10 000”. Ella contestó: “Yo maté a 1 000, el miedo mató al resto”. El miedo puede seguir matándonos.> < .
Si las vacunas logran reducir a la mitad nuestro temor, será buena ganancia. Que la población se perciba protegida y no delegue en el Estado ni en los demás el deber de protegerla y vigilarla. Que se abra plenamente la actividad económica, por favor, porque es malo que esto se prolongue más y provoque situaciones de hambre. Que podamos vernos y abrazarnos de nuevo, sin sentir que las expresiones de amor nos ponen en peligro de muerte. Que los niños y adolescentes regresen a clases asistenciales y aprendan lo que deben aprender de las experiencias gratas e ingratas propias de la convivencia escolar. ¡Es su etapa de socialización y se les está truncando! ><.
Urgen las vacunas. ><.
Será un gran servicio a la comunidad proporcionarlas. En esta situación de emergencia, sería lindo que el Estado y la iniciativa privada compitieran por traerlas, y una excelente oportunidad para que esas dos instancias colaboraran en beneficio de todos. Pondrían a miles de personas al servicio de las demás llevándoles una esperanza de estar a salvo. Muchos miles más reasumiríamos nuestras vidas completas, sin las trabas y mutilaciones que vivimos por la mal llamada cuarentena que pronto cumplirá un año. ><.
Es tanta la urgencia que la población experimenta que han comenzado a presentarse reacciones exageradas, tanto de miedo como de envidia y coraje. Un ejemplo: Nuestro paisano Pepillo Origel movió cielo y tierra a fin de hacer un viaje internacional para vacunarse, y lo logró. Los que no podemos hacer un viaje similar ni contamos con “palancas” suficientes tenemos que quedarnos aquí. La poderosa reacción de condena en redes sociales me hizo recordar un episodio que ya he contado muchas veces de cuando yo era una niña pequeña. Una tormenta había hecho correr gran cantidad de agua por la calle de frente a mi casa y varios niños descalzos jugueteaban en la corriente, pero a mí mi mamá no me dejó salir, aduciendo que podría cortarme con algún vidrio. Yo veía por la ventana aquellos niños divertidos pensando: “Pobres, se van a cortar”, pero con ganas de que en realidad les sucediera. Les tenía envidia.><.
Todos sentimos envidia alguna vez. Si no hacemos algo para comprenderla y encauzarla, terminamos proclamando una “igualdad de derechos” que en realidad es un impedimento para disfrutar de que otro posea un bien que no hemos podido obtener y lo desearíamos. “Si yo no lo tengo, que nadie lo tenga”.><.
Nuestra pesadilla de nombre COVID-19 no ha concluido y estamos más vulnerables que de costumbre ante nuestras emociones. Necesitamos hacerla más llevadera y evitar que las emociones nos manipulen o nos agrien el carácter. Es difícil lo que estamos viviendo; sin embargo, nuestra tarea más importante es estar bien y lo más felices que sea posible. Podemos lograrlo, y sigue siendo cierto que LAS VACUNAS URGEN. ><.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com
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