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lunes, 27 de marzo de 2017

TOMAR RESPONSABILIDADES AJENAS, TENTACIÓN Y AMENAZA



Tuve un matrimonio echado a perder por alcoholismo de él. Tengo dos hijos, hombre y mujer, afectados los dos, creo, pero más mi hija. Ella se casó con un hombre bueno bueno que no le dio nunca economía, nada más un hijo y luego se fue, dejándola sin nada. Ella se buscó otra pareja que aceptó al niño y duraron un tiempo, pero de la noche a la mañana, nada más así, él la dejó y ahora mi hija quiere venirse conmigo a mi casa, con su hijo. Para esto, mi otro hijo ya también vive conmigo por lo mismo y yo qué voy a hacer, soy solvente para mí, no puedo mantener a nadie. Vivo angustiada y pensando qué debo hacer, no me animaría a echarla porque mi hija no sabe hacer nada, la pobre se ha ido poniendo enferma, llena de várices. Para colmo dice que piensa buscarse otra pareja, no escarmienta. ¿Qué puedo hacer yo?  

OPINIÓN

Los padres nos sentimos muy tristes si vemos sufrir a los hijos, quisiéramos tenerlo todo y remediarles sus penas, aunque sabemos que todo el oro del mundo sería insuficiente para darles la felicidad que no pueden obtener por sí mismos. Siendo abuelos, estamos conscientes de que la responsabilidad de nuestros hijos y nietos no es nuestra, pero con frecuencia lamentamos nuestra incapacidad para hacernos cargo en lugar de ellos. Tomar responsabilidades ajenas es una tentación y al mismo tiempo una amenaza que nos hacen sufrir. 

Lamento que debas enfrentar esta situación tan dolorosa precisamente ahora que, por edad, esperabas vivir con mayor paz y serenidad. 

Tú sabes que te urge obtener la paz y la serenidad porque sin ellas uno no puede pensar y no acierta en sus decisiones, así que lograrlas es lo primero. ¿Cómo?

Cuando uno necesita ayuda, la busca. Solos ustedes, sin ayuda externa, es poco probable que hagan cambiar sus vidas. Dices que en tu familia ha habido alcoholismo. Bueno, pues existen grupos llamados ALANON en los que se recuperan las personas que han vivido expuestas a dicha enfermedad. Tú y tus hijos necesitan asistir a estas reuniones regularmente, una o dos veces por semana, y practicar los 12 pasos del programa. Será un proceso paulatino en el que reconocerán los daños que ocasiona vivir con una persona alcohólica en la propia personalidad, luego se centrarán en hacer los cambios necesarios para ya no vivir tantas angustias.

Si bien es cierto que los defectos de carácter que uno posee no son culpa de uno, también lo es que duelen igual que si lo fueran. Sólo aprendiendo nuevas formas de reaccionar hay esperanza de una vida mejor.

Quiero recalcar que no es suficiente con asistir a unas pocas reuniones y tampoco ir a veces sí y a veces no. Es un asunto muy serio, tan serio como la propia felicidad.

Si vas a estos grupos tú, además de dar el ejemplo y aprender muchas cosas, probablemente harás amistades y te sentirás más acompañada. Esto poco a poco trae paz y serenidad y ayudarás más a tus hijos que si vives nerviosa, angustiada, temiendo por el futuro o irritable. Tú puedes ser un excelente pilar donde los otros miembros de tu familia encuentren la fuerza y el valor para enfrentar sus propios problemas. Lo que está en juego es muy valioso como para hacerlo a un lado o dejarlo para después. 

Comienza en cuanto puedas, hay muchos grupos en horarios diversos, busca el que te acomode y no te fuerces a quedarte en alguno que no es de tu agrado. Es mejor que te despierten simpatía; vas a convivir años con los compañeros y compañeras que también asisten y a darles cosas muy buenas de ti, de tu interior. Te deseo éxito.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Psic-Ma-Dolores-Hernandez-Gonzalez



lunes, 6 de agosto de 2012

DESAPRENDER


¿Como desarrollar confianza y creer más en los hombres (como pareja)? Durante mi adolescencia mi padre nos abandonó tanto a mí como a mi madre para formar otra familia, luego regresó a casa tratando de convencer a mi madre de regresar con ella, cosa que ella no aceptó. Mi padre es alcohólico y durante muchos años vivimos maltrato emocional de parte de él, cada vez que conozco un hombre de inmediato me pongo a la defensiva (deseo saber si ingiere alcohol y cada cuando), sencillamente no quiero repetir la historia de mi madre. Tengo 28 años, soltera y por iniciar una relación con un hombre de 31, el cual es muy atento, romántico, divertido, guapo, simplemente tiene todo lo que busco en un hombre, a veces pienso que es demasiado bueno para ser verdad, sin embargo creo que por todo lo que he vivido estoy programada  a sufrir tal como mi madre y a no encontrar a la pareja ideal que me brinde, amor, confianza, cariño, respeto, admiración, etc. A veces siento que no me lo merezco, (trabajo día a día en elevar mi autoestima y autoimagen)

RESPUESTA

Me llama la atención tu lucidez. Dices: he sufrido maltrato emocional, no quiero repetir la historia de mi madre y estoy programada para sufrir como ella. La vida me está dando una oportunidad con un hombre que tiene todo lo que busco, pero pienso que es demasiado bueno para ser verdad. Quiero aprender a desarrollar confianza en los hombres.

Deseas re-programarte; esto es, desaprender y volver a aprender. ¿Con qué cuentas?

Ya tienes en la mente la visión de tu situación actual. ¡Gran adelanto! Muchas personas deben repetir sus patrones durante años, antes de estar dispuestas a reconocer que éstos existen.

Otros adelantos: quieres modificar tus programaciones y crees que es posible lograrlo. Querer y creer son cosas distintas. Algunas personas logran ver sus patrones de conducta, pero dicen: “¡Yo ya soy así, ni modo que cambie!”, y se niegan a hacer lo necesario para modificarse a sí mismas. Otras, que ven y quieren, no creen, y dicen: “Conmigo no sirven las terapias, ni los grupos, ni los libros, soy todo un caso”, y no se abren a explorar nuevas opciones porque piensan que no les servirá.

Imagino que tú estás dispuesta a cambiar lo que sea necesario, aunque requiera esfuerzos. ¡Felicidades!

¿Piensas que puedes lograrlo tú sola? No es así, necesitarás ayuda. ¿Por qué sola no? El grado de confianza y fe en los hombres que cada uno tenemos, nos fue inculcado. ¿Cómo? Interactuando en familia. “Lo normal” es lo que vimos primero, a no ser que le hagamos modificaciones voluntarias. ¿Había gritos? Gritaremos. ¿Silencios? Callaremos. ¿Prevalecía la desconfianza? Desconfiaremos. Son programaciones de relación y permanecen inactivas mientras estamos solos (salvo cuando platicamos con nosotros mismos, entonces las utilizamos para gritarnos en la mente, no escucharnos o desconfiar de nuestras capacidades). Se disparan con cualquier interacción y nos hacen actuar de manera repetitiva, como si pusiéramos a sonar una canción que todas las veces comienza y termina igual. Es difícil caer en la cuenta que estamos ejecutando una grabación, solemos creer que “elegimos” hacerlo, y es falso. Pero otra persona sí lo percibe, sobre todo si cuenta con entrenamiento para ello. Y si además tiene experiencia en los métodos de modificación de paradigmas, puede ayudar a “re-programarte”. Los cambios ocurren primero en la mente, porque allí están las ya muy mencionadas programaciones.

Existen muchos recursos: grupos de Alanon, Constelaciones Familiares, psicoterapia sistémica individual y de grupo, diplomados, seminarios, literatura de autoayuda (la de Alanon es variada y estupenda) y otros. Necesitarás utilizar más de uno. Deseo que veas cumplidos tus anhelos.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com o al teléfono 7 63 47 28