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lunes, 8 de mayo de 2017

EDUCACIÓN Y CONSTELACIONES



Todo el mundo está de acuerdo en la importancia de la educación, que mediante ella se resolvería la mayor parte de los problemas sociales existentes (o todos), porque forma individuos útiles a la sociedad. Sin embargo, no hay acuerdo acerca de cuáles son los mejores métodos educativos y ni siquiera acerca de qué cosa es educar y cómo es una persona bien educada.
Encontré dos etimologías distintas de la palabra educar: educare y educere. La primera significa: criar, guiar, conducir, enseñar, instruir, y la segunda: sacar afuera, extraer. ¿Curioso, no? Son opuestas. En una se pretende influir y meter algo en el pensamiento del educando, y en la segunda, sacar o permitir que salga de él y se manifieste lo que éste es. En lo personal, yo creo que ambas tienen razón y se complementan.  
Culturalmente, no fatigamos demasiado nuestro cerebro pensando en el asunto, al parecer tenemos un acuerdo tácito en que lo mejor es cultivar las características que consideramos “buenas” y hacer desaparecer las “malas”. Cada “especialista” cree tener la mejor solución: para un autoritario, la buena educación consistiría en inculcar disciplina; para un artista, amor por la belleza; para un religioso, temor de Dios; para un ateo, libertad de pensamiento; para un político, obediencia civil; y así podríamos continuar. ¿Y de permitir que se manifieste el interior, qué?
En nuestro medio no es muy apreciado que cada uno sea como es. Desde pequeños se nos enseña que en nosotros hay zonas bonitas y feas, aceptables y censurables, ¿cómo podría emerger a la conciencia alguna censurable? Freud diría que la mantenemos reprimida; es decir, sin acceso a la conciencia y las únicas vías que tendría para hacerse conocer serían: los sueños, los chistes, las asociaciones de palabras, los lapsus (equivocaciones accidentales y acciones que nos sorprenden y decimos: “No sé por qué lo hice”).
Lo anterior debe tener alguna explicación. Tal vez en nosotros exista una desconfianza básica en el ser humano; la humanidad ha hecho tantas cosas, unas maravillosas y otras execrables, como las guerras, el Holocausto, los Gulags… y hay tanta violencia e inseguridad, que es más fácil convencerse de que “tendemos a lo malo” y que sin temor al castigo seríamos pésimos. Sin embargo…
Sin embargo, en Constelaciones se puede comprobar una y otra vez que dejando que el alma se exprese, sin someterla con juicios, manipulaciones o amenazas, tiende por sí misma a la solución armoniosa y al amor. Todos queremos vivir bien y en paz, amar y ser amados. Todos. Lo que nos impide lograr esta reconciliación universal es el sistema de creencias de cada uno, su historia, sus carencias, sus traumas, un exceso de sufrimiento y la lealtad a lo que se nos inculcó mientras nos educaban.
Pienso que si en las escuelas se diera la bienvenida al PENSAMIENTO SISTÉMICO, el cual no es idéntico a sistemático, tendríamos una revolución en la educación que a todos nos haría mucho bien. En mi opinión, cada institución educativa debería contratar a un constelador, a sabiendas de que esta técnica no se imparte (ni siempre se aprecia) en la universidad.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com ,  o en facebook.com/Psic-Ma-Dolores-Hernandez-Gonzalez





lunes, 8 de agosto de 2011

MIEDO DE MORIR

Desde que me enteré que estaba embarazada, comencé a sentir extrañamente miedo por morir, como todo es sabido lo único seguro que tenemos es morir. Mi miedo comenzó de menos a más pues ahora que ya tengo a mi bebé mi miedo aumentó, al grado que todos los días tengo miedo a morir y me la paso pensando en el futuro de mi hija, ya que he visto como niños huérfanos sufren mucho con sus madrastras o padrastros. Mi angustia es tal que ya hasta le dije mi última voluntad a mi esposo, que si él llegara a casarse al yo morir, deje a mi hija con mis padres, pues la mayoría de los casos que conozco, las parejas de los viudos nunca quieren a sus hijos y los maltratan. Por favor le pido un consejo para volver a tener calma en mi alma y no pensar en la muerte todos los días, a todas horas.
RESPUESTA
Primero, felicidades por tu beba, ya eres madre. Y estás muy consciente del miedo que sienten las madres: ¿estaré allí, presente, cuando mi hija me necesite?, ¿qué sucederá si no es así? Y como si estuvieras segura de que la respuesta es ¡no!, imaginas que vas a morir, porque solamente de esa manera dejarías a tu hijita sin tu protección. ¿Voy bien?
Déjame decirte que tu miedo tiene una base real, puesto que ya moriste. ¿Cómo? Engendrar, dar a luz, educar y acompañar a un hijo, que es la tarea más difícil y gratificante de la vida, cambia a los padres para siempre, de manera que éstos jamás serán los que eran antes de tener al hijo. ¿No es esto una verdadera muerte, aunque el cuerpo siga viviendo? Ya no existe la mujer soltera que cuidaba solamente de sí misma, ahora siempre estarán presentes las necesidades de tu hija. Si dejas de resistir a este cambio formidable y te das cuenta de que ya sucedió, las ideas de muerte no serán necesarias. Sin embargo, puede haber otros motivos que las sustenten. Quizá sea verdad lo que digo en el siguiente párrafo.
Tu hija tiene una mamá que la ama profundamente y desea protegerla de todo mal y dolor, no obstante saber que es imposible, ni siquiera deseable; imagínate que en verdad pudieras formarle una burbuja esterilizada, con la cual lograras evitar que los gérmenes y toda clase de experiencias dolorosas entraran en contacto con ella, y jamás enfermara, ¿le habrías hecho un bien? ¡No! Estaría tan falta de defensas, que se vería en problemas en cuanto saliera de su cárcel protectora. La habrías condenado al aislamiento, como se hace con los peores criminales; a la dependencia, como si fuera discapacitada; y a no tomar su vida en sus manos, como si nunca se la hubieras dado. ¡Por supuesto que alguien así estaría totalmente necesitado de su madre, a cualquier edad, porque no podría valerse por sí mismo! He conocido a padres que tienen hijos con parálisis cerebral u otros trastornos graves, y confiesan que su mayor miedo es morirse y dejar al hijo sin quién lo cuide. No es tu caso, ¿verdad?
A veces, no obstante solucionar lo anterior, los miedos persisten. Entonces sería recomendable hacer una Constelación Familiar, para saber a quién le pertenecen, entregárselos y quedar libre de ellos. Te deseo una feliz maternidad.