Bienvenido a mi blog. Soy mujer, divorciada, madre, abuela y también psicóloga. Deseo que encuentres algo que te guste.
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lunes, 1 de noviembre de 2021
ETIQUETAS Y CAJAS NEGRAS
¿Has oído hablar de que a los humanos nos agrada poner etiquetas? Es decir, nombrar las cosas, eventos y personas, así podemos pensar en ellas. Si digo “mesa”, quien escucha o lee la palabra piensa en una superficie apoyada en varias patas. En la Biblia se habla de que Adán tuvo el encargo de poner nombre a todo lo que existía. Aquello debió ser más simple que ahora, porque existen cosas nombradas muy complejas, como nacionalidad, patriotismo, amor, envidia o pereza. Las nombramos con frecuencia y, con o sin investigación acerca de si el contenido es lo que parece, lo damos por conocido en vista de la etiqueta. >.
En ciencias ocurre algo similar cuando un proyecto es complejo; se crean “cajas negras”. Una caja negra es un elemento con nombre (por ejemplo: módulo B) que se estudia desde el punto de vista de las entradas que recibe y las salidas o respuestas que produce, sin tener en cuenta su funcionamiento interno. Por ejemplo: “gravedad” y “consciencia” son cajas negras: se sabe acerca de sus efectos, pero no cómo funcionan. Las cajas negras se utilizan para estudiar un proyecto en partes y sin dividirlo; cada módulo puede ser una caja negra para los demás módulos.><.
Tanto las etiquetas como las cajas negras sirven para lo mismo: facilitar el pensar y el hacer, aun si no son garantía de pensamiento óptimo.
Hace tiempo que me llaman la atención las siguientes etiquetas, ¿o debería llamarlas “cajas negras”? Baby boomers; Generación X; Millennials o Generación Y; Generación Z. Las fechas que las delimitan varían ligeramente en los distintos artículos y reportes. De cada una de las “generaciones” se sabe qué recibieron y de qué manera responden. ¿Crees que la siguiente descripción sea acertada? ><.
Los Baby Boomers (nacidos de 1946 a 1964) son personas que recibieron un mundo empobrecido por la guerra y por lo tanto, en forzosa expansión, o se extinguiría la raza. Otorgan valor al trabajo, la estabilidad y la seguridad. Sus virtudes son: la constancia, la fidelidad y la honestidad. ><.
La Generación X, nacidos entre 1965 y 1980. Redondeando las cifras, andan entre los 40 y los 60 años. Recibieron un mundo cada vez más estructurado y empresarial que incluía a ambos sexos entre su personal, vieron multiplicarse la tecnología y les tocó la llegada de Internet. Se supone que son metódicos, aspiran a su desarrollo personal en todos los sentidos, ambicionan mejorar sus condiciones de vida y saben exigir sus derechos. ><.
La Generación Y o Millennials: Nacieron entre 1981 y 1997, tienen entre 22 y 39 años. Quieren un trabajo que los haga felices y se adaptan con facilidad al cambio incluso de país, siempre están dispuestos a emprender y volver a comenzar. En su vocabulario no existe el fracaso; es experiencia. ><.
La Generación Z, de los nacidos de 1998 en adelante, están recibiendo un mundo tecnológico en vertiginoso desarrollo, no pueden imaginarlo sin teléfonos inteligentes y redes sociales complejas, se identifican a través de una pantalla. Se supone que son... Realmente me sorprendería que alguien se atreviera a profetizar su futuro. ><.
Tal vez estés de acuerdo con que los eventos históricos y ambientales influyen en el desarrollo y configuración de los humanos y su personalidad. Lo descrito más arriba suena bastante lógico, pero ¿en verdad son todos así? ¿Las circunstancias en la totalidad del planeta fueron las mismas para todos? ¿Las personas reaccionan ante un mismo estímulo siempre de una manera igual y predecible? ><.
En mi opinión, cada ser humano es una “caja negra” con una configuración y funcionamiento específicos. Debe ser estudiado aparte, aunque esté interconectado con toda la humanidad y con su medio ambiente de los que recibe y a los que responde de manera peculiar. ¿Tú qué opinas? ><.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com
lunes, 19 de junio de 2017
PEDRO LA HACE Y JUAN LA PAGA
Este dicho popular asegura que no todas las consecuencias de
las acciones de Pedro recaen sobre él mismo, sino que a veces otro, Juan, que
no hizo nada, las recibe.
Equis le ocasiona un disgusto a Ye y Ye lo desquita con
Zeta.
Una persona gana una fortuna y otra la hereda.
En tu colonia asaltan una casa y a ti no te roban nada,
pero te sientes peor luego de enterarte de lo ocurrido. Tú no has hecho nada y
nadie te lo ha hecho a ti, pero te ves afectado.
Las acciones de otros nos afectan directa o indirectamente,
y a ellos las nuestras, porque todos estamos interconectados.
También nos influyen hechos pasados que no existen más,
sólo en el recuerdo y a veces ni allí, porque lo que sucedió está olvidado.
¿Cómo puede influirnos un suceso pasado y olvidado? Por las
interacciones.
Una bisabuela que muere joven o decide marcharse, dejando a
su bebita sin mamá, ¿afecta a los bisnietos? Sí, e igual afecta a éstos la
versión que se dé a esta hija sobre su madre, como “tu mamá era una santa” o
“esa malvada”, pues ella después será la abuela que cuide al niño o niña que más
tarde han de ser padre o madre de los bisnietos en cuestión.
Un bisabuelo también afecta. Imaginemos uno que se ve
obligado a ir a la guerra y dejar atrás a su mujer e hijos, nunca regresa y no
se sabe si muere o desaparece. La bisabuela llora y lo maldice, o llora y lo
presenta a sus hijos como un héroe. Éstos sufren la ausencia sin ser culpables
de nada, pero las circunstancias influyen su vida afectiva, económica, laboral…
Cuando crecen y son padres y luego abuelos, sus experiencias pasan a sus
descendientes como un filtro a través del cual deben verse los acontecimientos de
la vida diaria, sin necesidad de que asocien sus sentimientos con lo ocurrido
al bisabuelo, lo narren o siquiera lo recuerden.
Las versiones contadas o calladas de la historia de una
familia forman las creencias familiares de cómo es el mundo en general, y en
los casos anteriores de cómo son las madres y las mujeres, o cómo los padres y
los hombres. ¿Son ciertas? Son sinceras.
¿Tiene culpa una bisnieta de lo que vivieron las mujeres
que la enseñaron a ser mujer? ¿Y un bisnieto de lo que le inculcaron acerca de
las mujeres? Por supuesto que no, ninguna culpa, ellos hicieron lo que debían
hacer, adaptarse a su familia y saberse pertenecientes, pero…
No se necesitan grandes estudios para imaginar qué va a
ocurrir, por ejemplo, con un hombre que es bisnieto de un hombre que abandonó o
maltrató a su familia y nieto de un hombre que abandonó o maltrató a su familia
e hijo de un hombre que abandonó o maltrató a su familia, ¿cuál es la
probabilidad de que él abandone y maltrate a su familia? Muy alta. ¿Tiene la
culpa de sentir impulsos de abandonar y maltratar a su familia? Culpa personal,
no; responsabilidad, sí. ¿Haría bien o mal en acudir a un tratamiento
psicológico, sabiendo que él no tiene la culpa de lo que siente? Haría bien,
porque la inercia puede hacerlo cometer hechos dolorosos, de los cuales sí
sería culpable.
Igual pero del lado positivo. Recibimos tantas cosas buenas
de nuestros padres, abuelos, bisabuelos,
etc., que es imposible calcularlas. Conflictos solucionados, cambios de estilo
de vida o de mentalidad que ellos tuvieron que inventar e implementar durante
su existencia… Lo recibimos como equipaje familiar favorable y gratuito.
¿Crees que en los últimos cien años ha habido mejoras en la
forma de vivir de las familias? ¿Crees que tus bisnietos deberán agradecerte
transformaciones importantes que estás logrando durante tu vida? Yo creo que
sí.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con
ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , al
teléfono 7 63 02 51 o en facebook.com/Psic-Ma-Dolores-Hernandez-Gonzalez
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