Bienvenido a mi blog. Soy mujer, divorciada, madre, abuela y también psicóloga. Deseo que encuentres algo que te guste.
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lunes, 13 de diciembre de 2021
EN LOS MARAVILLOSOS CUARENTA, ¡CAMBIAS O CAMBIAS!
Los cuarenta años son una edad tan variopinta y trascendental como los dieciséis. En ambas edades se toman decisiones buenas o malas que acompañan la vida de uno durante dos décadas o más. Lo diferente en esta segunda adolescencia es que la persona cuenta ya con experiencia; ha visto mucho y vivido cosas que durante la niñez nunca imaginó. En la primera adolescencia pasó de la infancia a la juventud; en esta, de adulto joven a solo adulto.><.
La Naturaleza nunca pregunta: “Oye, ¿me permites que haga lo que tengo que hacer?”. No, ella sigue su curso de acuerdo con sus propias leyes. A los cuarenta te va a hacer cambiar de aspecto, sentimientos, aspiraciones, ideales, formas de pensar, de usar el tiempo, de cuidar tu salud y todo cuanto puedas imaginar. Y ya que has de cambiar, lo harás con una de estas dos actitudes: tomando lo que es, o rehusándote. Recibiendo lo que te ofrece la vida, o negándote a recibirlo.><.
Tomar consiste en abrazar con amor tu llegada a la plena adultez: “Soy adulto, tengo cuarenta, observo mi vida, lo que he logrado y lo que no, lo que me gusta y lo que me disgusta; cuento con una década para hacer que el resto de mi existencia sea de mi agrado”. Lo opuesto es negarse a entrar en la nueva etapa: “Si alguien piensa que ya no soy joven se equivoca; puedo seguir tomando, desvelándome, cambiando de empleo, teniendo más de una pareja, evitando compromisos y, en general, viviendo experiencias típicas de la primera adolescencia”.><.
Los resultados de una y otra actitud son abismalmente distintos. Con la primera, tomar amorosamente la nueva edad como es, los cambios se encaminan a conservarte en buen estado y aprovechar los numerosos recursos con los que cuentas, ¡estás en la plenitud de la vida! La segunda, por el contrario, conduce al desequilibrio físico y mental, a perder relaciones y comenzar otras nuevas que difícilmente serán exitosas (cuando se basan en una búsqueda de juventud), por último a la soledad y a veces a la pobreza.><.
Los cambios de edad afectan sobre todo al cuerpo. Esta es la década de mayor productividad material que tendrás; las siguientes décadas serán resultados de las decisiones que tomes durante la presente adolescencia. Si ya eres devoto del gimnasio, ¡qué bueno!, continúa. Si no, es el momento de comenzar a hacer ejercicio y practicar algún deporte. También necesitarás cambiar tu alimentación por una más sana, dormir bien al menos ocho horas, vigilar tu vida afectiva de manera que las emociones y dificultades no te enfermen. ><.
Algunas personas llaman a los cuarenta la edad del “yo nunca”: “Yo nunca sufría resacas”, “yo nunca me cansaba”, “yo nunca necesité cuidarme de las grasas y ahora me dan indigestión”, etc., etc. Lo que pasa es que ahora los avisos del cuerpo son más evidentes y hay que hacerles caso, o podrías vivir una vejez anticipada. Hay personas que tienen ochenta años y están sanas, y personas de cuarenta y tantos a las que todo les duele.><.
Un asunto de extrema importancia a los cuarenta son las finanzas. Con ellas preparas tu estilo de vida en la vejez, que ojalá llegues a ella y no mueras antes. Para muchos viejos el dinero es un problema vital si no pueden tener un trabajo remunerado aunque quieran. Es ahora cuando tú puedes preparar un ahorro que trabaje para ti y te garantice tener un mínimo de ingresos que cubran tus necesidades básicas, así no te convertirás en una carga para tus hijos o alguien más. ¡Mucho ojo con la tarjeta de crédito que te induce a gastar más de lo que ganas! Eso se acabó para ti, o estarás engendrando graves problemas futuros.><.
Aún hay más pero basta por hoy. Deseo a todas las personas que están en la maravillosa década de los cuarenta que la disfruten y la aprovechen trabajando arduamente en su propio beneficio y el de su familia.><.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com
lunes, 22 de febrero de 2021
AGRADECIMIENTO
¿Has oído hablar del “centésimo mono” o de los “campos morfogenéticos”? Ambos son ejemplos de una teoría llamada “de la masa crítica”, según la cual, todos los miembros de una especie reciben, como si fuera un regalo, como por telepatía, determinado aprendizaje que otros miembros adquirieron practicándolo, a condición de que estos últimos logren completar un determinado número (la masa crítica).><.
La teoría sigue en estudio y en lo personal me es simpática; imagino que millones y millones de humanos hacemos algo en favor de la concordia entre nosotros y de repente un día ¡bum!, completamos la masa crítica y toda la raza humana cambia, abandonamos nuestras rencillas y resentimientos y vivimos en paz y con respeto. No deja de ser un linda aspiración.><.
A propósito de hacer algo a favor de la humanidad, el martes pasado, nuestro Periódico a.m. me invitó a una entrevista sobre la importancia de conservar la propia salud mental en la pandemia. Fue un placer y un honor aceptar su invitación y ¡oh maravilla de las redes sociales que siempre sorprenden, aunque ya sean usuales! Mayra Córdoba, la entrevistadora, en su casa u oficina y yo en la mía, conversando en pantalla. Muchas gracias por la invitación y muchas gracias por escucharnos. ><.
Posteriormente a la entrevista me sucedieron cosas agradables: exalumnas de las que no había tenido noticia en décadas se comunicaron conmigo desde CDMX, España y Argentina para saludarme y felicitarme. Fue emocionante y encantador. “Me pareció que estaba en clases, en 1967, escuchándola”. “Estoy disfrutando escucharte. Me haces recordar hace años, cuando me dabas clase”. “Lolita, qué gusto volver a saber de ti y escucharte. Gratos recuerdos”. Y personas de contacto más reciente me han mandado mensajes o llamado por teléfono. Muchas gracias a todos, ha sido muy alentador para mí recibir sus mensajes y escuchar sus palabras. ><.
Recuerdo a mis alumnos y alumnas con profundo afecto y agradecimiento. En su momento compartieron conmigo su energía, su juventud, sus anhelos e ilusiones. Por lo general recuerdo como eran, en dónde estaban, qué cosas sucedieron en aquel tiempo. Es probable que si vuelvo a encontrarlos me falle la memoria y no pueda reconocerlos de inmediato, y lo lamento. Eso no significa que he dejado de considerar valiosos sus presencias y el tiempo en que pudimos convivir; ambas cosas las llevo en el alma como regalos que hace la vida y no es posible recompensar. ><.
Igual sucede con mis amigas del club. Habíamos formado un estupendo grupo pero ya no hemos podido reunirnos. ¡Cuánto las extraño! Algunas de ellas también se pusieron en contacto conmigo debido a la entrevista. Muchas gracias. ><.
De las que me llamaron, alguna mencionó su espiritualidad como un recurso que no incluí en la entrevista. Refiriéndose a que yo señalé que nos sentimos amenazados de muerte, dijo: “No creo que esta pandemia esté acelerando nuestra fecha de caducidad, solo está provocando que vivamos con miedo el tiempo que nos resta. A mí me funciona confiar en que Dios sabía, desde que nací, cuánto tiempo me iba a dejar en la tierra, y que el pretexto para morir iba a ser lo de menos”.><.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com
lunes, 11 de enero de 2021
PSICOTERAPIA Y SALUD INTEGRAL
“Ver nuestro mundo interno es observar un rostro que en ocasiones no queremos ver”
Ante el nuevo 2021, vale la pena revisar los recursos de salud, emocionales, educativos, económicos y de valores que poseemos para el recorrido. Habrá quien:
• Inicia con problemas de sobrepeso o deficiencias de salud que viene arrastrando de años anteriores.
• Carece de hábitos como limpiar, mover o cambiar objetos, muebles, ropa o juguetes que ya
no tienen ninguna finalidad de estar.
• Persiste con las deudas, tarjetas de crédito atiborradas y sin ahorro.
• Se niega a perdonar errores del pasado, rencores, duelos no superados y vive con la sensación de que caminará el nuevo año otra vez solo.
Tales circunstancias debilitan nuestra condición ante la vida y hacia nosotros mismos. Necesitan ser revisadas. Si los obstáculos para hacer cambios radican en haber desarrollado una estructura de personalidad desvalida, frágil, dependiente, incapaz de adaptarse a las exigencias sociales de nuestros tiempos y de romper con vínculos dañinos y disfuncionales, ¿qué hacer? ¿Cómo obtener visión y proyecto de vida?
Existen cuatro caminos:
El primero es invertir en la salud física. Partimos de la premisa que el cuerpo y la mente no son capaces de funcionar con dolor. No obstante, algunas personas están habituadas a trabajar con dolor físico de cualquier índole: de cabeza, espalda, abdomen inflamado, hipertensión, estrés, vista cansada; no visitan al dentista o al ginecólogo cuando se requiere. Aunque el malestar sea intolerable, pocas veces se visualiza que este dolor inevitablemente lleva al sufrimiento emocional. Es importante la cultura de atención y prevención de la salud del cuerpo.
El segundo es iniciar un proceso de trabajo personal a través de la psicoterapia, que es una práctica profesional cuyo objetivo es el conocimiento de sí mismo, guiada por un especialista en psicología clínica. Esta actividad posibilita desenmascarar miedos, frustraciones y conflictos personales que bloquean la posibilidad de sanar, para con ello adquirir bienestar, paz y salud emocional.
El tercer parámetro es la salud financiera, que está vinculada con la salud emocional y el equilibrio. Se trata de la administración personal de la vida y cuidado de los recursos, cuyo descuido provoca aumento de estrés, ansiedad y violencia y se asocia con diversos problemas de salud.
La cultura financiera no radica solamente en el ahorro sino en evitar gastos innecesarios, usar adecuadamente la tarjeta de crédito y prever para el envejecimiento, entre otros.
Valdría la pena este año nuevo instruir a los niños en el valor del dinero. Esta formación se inicia en casa: apagar la luz o la TV si no se utiliza, comer solamente lo requerido, guardar dinero cada fin de semana, evitar el exceso de juguetes que en muchos de los casos no aprecian.
El cuarto sendero está vinculado con la calidad de vida y salud integral, considerando esta no solamente como ausencia de enfermedad, sino que incluye cinco componentes: alimentación saludable, actividad física, capacidad para ser funcionales, adaptación mental y social, y sensación subjetiva de bienestar. Estos elementos implican mantener una alta auto estima, adecuado manejo de los conflictos y del estrés, valorar la experiencia de la vida y tener una meta que nos levante cada día con ilusión.
Paul Michel Foucault, psiquiatra, psicólogo y uno de los grandes pensadores del siglo XX, planteó que el cuerpo no es solamente una unidad mecánica de órganos, sistemas y huesos sino una unidad humana que interactúa entre sistemas de inteligencia y emociones, y que en esta intercomunicación radican la felicidad o la enfermedad.
Agradezco la colaboración de la Psic. Irma Campos Escalante, directora del Instituto de Desarrollo Humano de León, A.C.
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