martes, 4 de septiembre de 2012

VOLVER AL AMOR QUE SANA


¿Qué pasa cuando alguien sabe que su mamá le pintó el cuerno a su papá y sospecha que un hermanito no es hijo de él?

RESPUESTA

¿Tu pregunta es hipotética? Voy a suponer que no y que se trata de tu caso o de algún amiguito o amiguita tuyo. Por lo pronto, pueden pasar dos cosas: que ese “alguien” esté en lo cierto, o equivocado. Sin embargo, para la persona que sospecha lo que describes, da lo mismo que sea verdad o una invención de su mente, sufrirá igual, porque ese pensamiento ya se instaló en él, o ella.

¿Y qué le pasa? Lo primero es que se siente tremendamente amenazado de perder a papá y mamá, de que su propio lugar deje de existir y de que su medio ambiente más cercano se vuelva caótico. El hijo o hija pone en duda su propia identidad, lo cual es aterrador. En otras palabras, se le puede hacer un trauma, lo cual sucedería si el reto resultara superior a sus fuerzas.

¿Hay algo que se puede hacer para evitar, o para sanar, un trauma como éste? Sí, muchas cosas.

De niña me gustaba leer historietas. En una de ellas encontré una afirmación que se me quedó grabada en calidad de duda: que en otras galaxias existían humanos tan adelantados que podían sanarse a sí mismos con el poder del pensamiento.  Con el tiempo resultó que esta afirmación es verdadera, y que los humanos de ahora podemos sanar de los traumas (o enfermar) teniendo determinados pensamientos; esto es la base de la psicoterapia en cualquiera de sus formas. La persona a la que se refiere tu pregunta necesita ayuda profesional, para que adquiera pensamientos que la fortalezcan y la pongan en posibilidad de vivir una vida satisfactoria, a pesar del “episodio traumático”. No puede salir por sí misma y sería un error que dijera: “Yo lo hago”, o “yo me aguanto”, porque lo más probable es que se sienta empujado o empujada a actuar, de acuerdo con lo que siente. Y lo que siente está impregnado de coraje, deseos de acusar, de destruir lo que le hiere y tantos más, cuando lo que subyace es un amor  herido y amenazado.

En mi opinión, antes o durante la psicoterapia, esta persona necesitaría hacer una o más constelaciones de su familia. En Constelaciones Familiares podemos ver que el amor a la familia es siempre muy profundo, el más profundo que podemos tener en esta tierra, pero circunstancias como la que describes hacen olvidar lo anterior y “disfrazan” dicho amor como odio, rencor, resentimiento, desconfianza y muchos otros sentimientos que enferman. Vemos que un hijo jamás deja de ser el hijo de sus padres, aunque éstos murieran, se alejaran o hicieran algo malo o incomprensible; que un hijo no puede resolver los problemas de sus papás aunque lo intentara, y necesita mantenerse al margen, sin adjudicarse una responsabilidad que no le corresponde.

Mientras este hijo o hija encuentra un buen terapeuta, posiblemente le sea provechoso repetir en su interior: “Papá, mamá, yo soy su hijo y jamás dejaré de serlo”.

Este viernes iniciaremos un diplomado en Constelaciones Familiares para personas que desean acomodar sus vidas y vivir en el amor. Está abierto a todo público.
 

 

 

 

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