Soy soltera, de 28 años, tengo pareja, soltero también él y
no vivimos juntos. A mi edad, accidentalmente salgo embarazada y he comenzado a
tener problemas con mi pareja, él me culpa, porque no planeábamos esto. Yo
tampoco entiendo cómo pudo pasar, pienso que no fue una decisión de ninguno de
los dos y que no estamos listos para tanta responsabilidad. No sé qué hacer. Él
opina que debemos abortar y a mí me espanta igual acceder y no acceder, no
puedo imaginarme como mamá, cambiaría toda mi vida, y tener que decirles a mis
padres y luego las murmuraciones y que
yo lo obligue a él a una responsabilidad que no desea, pero yo sola me parece
imposible.
RESPUESTA
¿Tú sabes qué empuja al vapor a subir hasta las nubes?, ¿y al agua para que corra siempre hacia
abajo? Hay fuerzas, las entendamos o no, que conducen el universo. Entre ellas
está el instinto. Si este poderoso impulso no nos empujara, nunca tomaríamos cargas
tan enormes como tener hijos o formar una familia, no tendríamos fuerza para
enfrentar un parto ni motivación para entregarnos a satisfacer necesidades de
otros seres que no somos nosotros mismos. Quiero decir que somos empujados
también por dentro, no solo por la gente, la costumbre o el deber. Dices que
este embarazo no fue decisión de ustedes dos, y yo me pregunto entonces de
quién fue. ¿Del instinto? Él está al servicio de la vida y te ha hecho una
invitación a un cambio drástico en tu existencia. ¿La aceptarás? No lo sé.
¿Trataré de influir en ti para que te inclines por el sí o por el no? Creo que en
lo más profundo y secreto, tu decisión ha sido tomada. Cuando es así, atendemos
sólo aquellos consejos u opiniones que coincidan con lo decidido. También
podemos cambiar de elección, pero desde adentro. Desviaré mi respuesta hacia
otros puntos que me llaman la atención en tu relato.
Utilizas las palabras “acceder o no acceder”, en este caso, a
la opinión de él, de abortar. ¿Son palabras justas? ¿Significan que él decide y
tú lo sigues? ¿Estás pensando que la responsabilidad es sólo suya? Porque ambos
son adultos, no solamente él, ni solamente tú.
Más adelante incluyes entre tus temores: “que yo lo obligue
a él a una responsabilidad que no desea”. ¿Crees que alguien puede obligar a
otro a que se sienta y comporte como persona responsable? Si obligar fuera
posible, el sujeto obligado seguiría siendo irresponsable, y en el momento en
que la amenaza o la presión desaparecieran, hará lo que quería y no le fue
permitido. Me pregunto si piensas que la
responsabilidad no es inherente para él y para ti, sí. ¿Acaso opinas que los
hijos son sólo de las madres?
Estas situaciones en que la vida nos pone en la necesidad de
tomar decisiones importantes marcan un hito en nuestro desarrollo; cambiamos.
El cambio es hacia una mayor o menor armonía con nosotros mismos. Te deseo que tu
armonía aumente cada día.
El próximo viernes 6 comenzaremos nuestro Diplomado de
Constelaciones Familiares, para la reconciliación de las personas con su origen
y su historia. Pido a los lectores que nos deseen éxito.
“Psicología” es
una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o
sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com ,
o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.
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