martes, 8 de octubre de 2013

ESTÁ BIEN TENER MIEDO


Hasta qué punto uno como padre de familia debe preocuparse o bien ocuparse de los miedos de sus hijos. Mi hija de 5 años le tiene miedo al "Torito", en cuanto escucha el ruido del tambor o del látigo, se pone hasta pálida y corre a esconderse. Le pregunté por qué le da miedo, me dijo que porque usan máscaras feas. Yo lo veía normal hasta que comenzó a preguntarme qué día de la semana era, esto porque cada lunes que hay mercadito, "El Torito" pasa pidiendo dinero a las casas, con su ruido y todo lo que conlleva. Para calmarla le dije que quienes hacen el "Torito" son personas que así trabajan, incluso conoció a un niño que usa una máscara como parte del "Torito", pero sigue con su miedo y es de estar preguntando todos los días si será el día del "Torito", eso ya no me agrada, no creo que sea normal. Usted podría darme un consejo para saber qué decirle a mi hija y así ayudarla a superar este miedo.

RESPUESTA

Amas a tu hija y deseas darle recursos para que enfrente sus temores. Ya le explicaste que quienes hacen el torito son personas que trabajan usando máscaras y no le pareció suficiente; en su edad, para ella no hay diferencia entre un tornado y la llegada del Torito. ¿Cuáles son los métodos que utilizamos los mayores para enfrentar un miedo? He aquí algunos.

1.       Reconocer y validar el temor; es decir, que de la misma manera que sería inoportuno mentirse uno mismo con: “No tengo miedo, debo ser valiente”, también tu hija necesita aprender a reconocer sus sentimientos tal como son. El miedo es una información subjetiva de que percibimos una amenaza. Puedes decirle: “Veo que tienes miedo. ¿Es mucho?, ¿mucho, mucho?”, a lo que ella probablemente responderá que sí, y tú: “Está bien tener miedo”. Su sentimiento ha sido validado.

2.       Hacer algo activamente para protegernos de la amenaza y volver a sentirnos seguros. Decírselo: “Bien, tenemos que protegernos, ¿qué se te ocurre?”, y escucharla. Supongamos que contesta: “Dile al torito que se vaya, que ya no venga”; deberás contestarle la verdad: “No puedo hacerlo, a muchas personas les gusta y va a seguir viniendo”. El mensaje es: “El mundo no se adapta a nosotros, somos nosotros los que debemos adaptarnos al mundo”. Es probable que ella misma diga qué la tranquilizaría: ponerle seguro a la puerta, irse a su recámara, que alguno de sus padres permanezca con ella… Es importante no hacerle promesas que luego resulten falsas; tenemos el antecedente de que no creyó tu explicación de que se trata de personas inofensivas con máscara.

3.       Hacer el evento predecible. ¿Cuándo va a ocurrir? En este caso, los lunes. Puedes usar un calendario para que tu hija aprenda los nombres de los días de la semana, describiendo cuáles actividades realizan en cada uno y poniendo una señal en “el día de hoy”. “Aquí estamos, hoy no hay torito, llegará hasta el lunes, ¿cuántos días faltan?”.

4.       Elegir y poner en práctica la conducta más adecuada para protegernos. Supongamos que la niña sugirió ponerle el seguro a la puerta: darle el doble encargo de saber cuál es el día en que vendrá el torito y que ella misma deslice el pasador. Inclusive podrá permanecer vigilando que nadie lo abra, y si necesitan hacerlo, asegurarse de que quede bien cerrado. Esto lleva oculto el mensaje de que es mejor hacer algo, que entregarnos al terror y a la impotencia.

Esta asistencia que das a tu hija tiene gran importancia para que en el futuro sea activa y asertiva, en lugar de miedosa y propensa a la huida, o sentirse víctima de las circunstancias. Quizá un día te lo agradezca, lo más probable es que no, pues difícilmente podrá descubrir con cuánto amor la atendiste.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario