martes, 1 de octubre de 2013

EL ESPÍRITU


Soy terapeuta de Constelaciones y deseo consultarte lo siguiente: Una clienta estuvo casada con una persona a quien secuestraron y dieron muerte, ella sólo fue a recoger las cenizas cuando le indicaron. Estuvo en terapia y después de un tiempo se volvió a casar, desde mi punto de vista sin haber terminado el duelo, porque ahora transmite a su hijo su angustia y temor a la desaparición. El niño tiene tres años y es hijo del primer esposo. A mi juicio, ella debe terminar el duelo, lo que implica revivir toda la situación, pero aquí está mi duda: ella está amamantando al segundo bebé que solo tiene tres meses, ¿no saldría afectado el bebé, ya que él por medio de la leche absorbería todas las emociones de ella? Me gustaría tener tu opinión al respecto. Gracias.

RESPUESTA

Gracias por tu confianza. Mi opinión es que todas las emociones de la madre, todas, pasan a ambos hijos, el niño y el bebé, sin que ella conscientemente haga nada para transmitirlas. ¿Se puede evitar que las pase? No; forman parte de la personalidad de la madre, entendida ésta como el resultado de su historia y la de su familia. Al entregarse a sus hijos, va todo incluido.

¿Qué es lo deseable? Que la madre pudiera asimilar los hechos mirándolos con los ojos del Espíritu, que ama a todos por igual. Su constelación sería de movimientos del Espíritu: mirar al perpetrador con amor y reconocerlo como parte de su sistema. Sólo de esta manera podría ella fluir con su historia y transformar el tipo de emociones que transmite a sus hijos: de amor y no de odio, miedo, resentimiento o deseos de venganza.

Pienso que el asunto es fuerte, un auténtico trauma que ocasiona sentimientos de miedo e impotencia que son reales y adecuados a la situación. Una terapia convencional difícilmente justificaría la actitud de “amar al enemigo”; solamente una que se base en el Espíritu. Y mientras tu cliente no se eleve sobre el nivel “mundano”, en el que todo se maneja como causa y efecto y lo normal es tomar las providencias necesarias para que el evento no pueda repetirse (logro imposible, porque tal seguridad no existe, y en cambio la angustia y el estrés se ven acrecentados con cada medida de protección que, después de todo, puede resultar insuficiente); repito, mientras ella no se eleve sobre lo “normal” y pase al nivel del Espíritu, es imposible diluir la experiencia traumática. En cambio, a nivel espiritual, ella podría asimilar lo ocurrido apoyándose en Algo más Grande, de donde viene toda vida, que la sostiene a ella y a sus hijos, a fin de que los años que les toque pasar en este mundo sean buenos, no obstante lo vivido e incluso a causa de lo vivido. Mirando las cosas con ojos del Espíritu, a ella le será posible agradecer al primer marido todo cuanto vivieron juntos, que le haya dado un hijo, ahora de tres años, saber que desde donde él está sigue cuidando de su pequeño, pedirle que mire con buenos ojos que ella y el niño sigan vivos, luego, tomar la vida con amor y con ese amor transmitirla a sus hijos, para que puedan vivirla bien, y libres. También podrá tomar con amor a su nuevo marido, ella libre del trauma, y evitar que este hombre pague lo que no debe. Éste sería el orden que imagino en una constelación con movimientos del Espíritu, pero tú sabes que las constelaciones ocasionan sorpresas y no podemos saber qué rumbo tomará en la realidad.

Te agradezco la confianza y deseo que sigas experimentando tu labor como fecunda, hermosa y de alcances incalculables. Por si te interesara, hemos iniciado un grupo de actualización para terapeutas en Constelaciones Familiares. Nos reunimos tres horas una vez al mes, vemos teoría, técnicas y casos como el que presentas. Siempre es bueno contar con un grupo de apoyo en donde seguir actualizándonos. Te deseo lo mejor.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com  o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.

 

 

 

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