Soy viuda y tengo tres hijos hombres, solo el mayor sigue
casado, los otros dos se apartaron de sus parejas y regresaron conmigo a vivir.
Uno, el más chico, ha tenido más mala suerte, casi toda la vida vivimos juntos,
menos cuando se fue con su primera pareja y ahora con la segunda. Yo lo veo que
quiere volver, pero como no se lleva con el de en medio, que también está
conmigo, me dice que lo prefiero más que
a él y por eso no se trae a su mujer y a su hija a la casa. Yo los quiero mucho
a todos, me preocupa verlos sin dinero, a todos los ayudo cuando puedo, deseo
que estén bien y también pienso que no me gustaría quedarme sola, lástima que
no son hermanables entre ellos. De chicos lo eran, ahora ya de grandes es
cuando se volvieron como muy fijaditos uno con otro y conmigo, se enojan y eso
no me gusta. ¿Qué puedo yo hacer para que dejen de pelear y vivan en sana paz?
OPINION
Entiendo que tu deseo más grande es que tus hijos y tú
puedan convivir en paz, como familia que se quiere y apoya, te duele verlos
peleando entre ellos y contigo y quisieras encontrar una manera de unirlos para
que se ayuden mutuamente, o por lo menos no se hagan la vida más pesada. ¿Voy
bien?
Solemos pensar que nada más cuando pequeños los hermanos
luchan entre sí por ser el favorito de la mamá, pero a veces tal competencia
perdura también cuando ya están grandes y tienen su propia familia. Tus hijos
te quieren mucho, solo que no han dado el paso que les permita saber que cada
uno es amado por ti de una manera individual, que tu amor no se divide y nunca
vas a dejar de ser mamá de todos ni de quererlos. Cada uno te quiere solamente
para él, aunque no sé si esto les pasa a los tres, a dos, o al más joven. Esto
lo sabes tú.
Para los niños es muy difícil abrir espacio a un hermanito
nuevo y compartir a la mamá con él; sin embargo, es una exigencia de la vida
que lo haga. Junto con eso aprende a convivir con otros seres humanos en un
espacio común y se vuelve sociable y tolerante. Tus primeros hijos sí tuvieron esta oportunidad,
quién sabe si lograron superarla y son ahora compartidos, pero el último no,
porque no debió sufrir el dolor de ser desplazado por otro hermano, así que
necesita ahora de grande, voluntariamente, hacer un espacio en su corazón para
los demás y compartir con ellos tu cariño.
¿Y tú, qué puedes hacer? Primero, entender que luchan por
obtener tu amor y hacerles ver que cuentan con él. Todos, cada uno de acuerdo
con su personalidad. Luego, cuidarte de favoritismos. Las mamás solemos tomar
como favorito al que consideramos que tiene peor suerte, pero esto no lo ayuda
sino que lo convence de que está mal y es un “pobrecito”. Tú nunca estarás
sola, tus hijos siempre te buscarán como a su madre. Si accedieras a las claras
o veladas exigencias del menor, de que te pronuncies a su favor sobre su
hermano, no solo cometerías una injusticia con éste, sino que condenarías al
más joven a renunciar al éxito y los esfuerzos personales, porque su mayor
éxito consistiría en “ser tu dueño”.
Te recomiendo que hagas una Constelación Familiar sobre
el tema, verías si mi opinión es o no acertada.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar
con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.
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