Soy muy sentida y la gente puede lastimarme con facilidad.
Cuando me duele lo que me hacen, me
enojo por dentro y no les hablo, a veces
me pongo a llorar. He perdido a amigas que me importaban porque me siento dolida
por algo y ellas creo que ni cuenta se dan. Luego me acuerdo de lo que decía mi
mamá: “Aquí no hay amigas. Las amigas sólo dan problemas. Mírenme a mí, no
tengo ninguna y ni falta que me hacen”, y de veras ella no tenía amigas. ¿Por
qué soy así?
OPINIÓN
¿Para qué quieres que te diga el “por qué” si en buena
parte ya lo sabes? Lo mencionas en tu pregunta: también tu mamá era sentida, te
enseñó a serlo y te recomendó no tener amigas. Como hacen todas las mamás, ella
te pasó su experiencia con todo el amor que era capaz y con la intención de
protegerte del dolor y el desengaño. No pudo prever que un día su ejemplo y
enseñanzas te harían sentir como te sientes, vulnerable con tus amigas y sufriendo
el dolor de perder a personas que te importan. Esto es un “por qué”, puede
haber otros más.
Los porqués suelen explicar e incluso justificar lo que
uno pregunta. Probablemente ya te diste cuenta de que no tienes la culpa de ser
así y que por amor a mamá repites con puntos y comas lo que ella te enseñó. Así
somos los humanos, tenemos una profunda lealtad hacia nuestros padres (incluso
si decimos odiarlos) por la cual, conservamos como tesoros lo que nos
inculcaron en la infancia y no queremos cambiarlo, aunque a veces ya no nos
sirva.
Poco ganas con saber que no es tu culpa; lo sufres tú y también
las personas que viven a tu alrededor, porque nadie se siente feliz de
lastimarte, a no ser que quiera vengarse de algo. ¿Te ha pasado alguna vez que,
sin estar enojada, hagas o digas algo que le disguste a otra persona? No te
sentiste feliz, sino avergonzada; lo más probable es que te hayas disculpado.
También molestar a otros sin motivo se siente feo; por lo tanto, puedo imaginar
que si alguna amiga tuya no tuvo intención de lastimarte, y tú te sentiste,
ella la pasó tan mal como tú.
¿Y debes seguir sufriéndolo? ¡Por supuesto que no! Ya has
crecido y puedes pensar distinto a tus padres y maestros, a condición de que
los sigas amando y respetando. Me explico: aun si tenemos claro que una nueva
conducta o una nueva creencia es más eficaz que algo que nos inculcaron, las
personas no podemos ponerla en práctica sin resistencia y sin culpabilidad,
salvo si les pedimos permiso a papá y a mamá. Estoy hablando de sentimientos,
no de razones. Prueba a decirle a tu mamá en tu corazón (no es necesario que sea
en persona): “Querida mamá, mira con bondad que yo sí tenga amigas y las
conserve, lo cual no significa que he dejado de quererte y respetarte”.
Debo advertirte que no basta con que digas: “Ah, sí, ya
lo entendí” para que tu timidez y tu tendencia a sentirte ofendida
desaparezcan. Los amores compiten en el mundo de los sentimientos, no en el de
los pensamientos; en este caso, podría ser que rivalicen el de tu mamá y el de
tus amigas. Te recomiendo hacer una Constelación Familiar sobre este tema para que
confirmes o desmientas esta explicación desde tu alma y puedas acomodar tus
sentimientos.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar
con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.
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