lunes, 22 de febrero de 2016

LO QUE NECESITA EL CORAZÓN



Vine a León a conocer a mi papá y mal. No es que yo esperara un encuentro de película, pero qué mal. Me decían que él había muerto y se descubrió la verdad, mi madre me dio pistas, lo encontré, hablé con él por teléfono una vez nomás para estar segura que era él y vine a conocerlo. Tengo 23 años, no le avisé a nadie, me le aparecí en su negocio. Primero se hizo el loco, que no sabía nada, me desconoció pues, dijo que no debí buscarlo y todo ese rollo, luego me pidió que lo esperara hasta la hora de la salida, me llevó a comer y quiso hacerse el amable. Mientras él más hablaba yo más lo iba odiando, me hizo sentir tan mal que me puse enferma del estómago. No sé lo que voy a hacer después, vi en el periódico su correo y le escribí nomás.

OPINIÓN

Sería bueno saber qué es lo que necesita hoy tu corazón. Antes de la entrevista con tu papá lo sabías; querías conocerlo, hablar con él, quizás abrazarlo, mirar sus ojos, escuchar que te llamara hija… Ahora, no tienes idea.
No hace falta ser un genio para imaginar la cantidad de sentimientos que experimentas: amor herido, decepción, dolor, rabia, impotencia, sensaciones de haber sido despojada de algo que debió pertenecerte, de ser víctima sin culpa, de que la vida no es justa… Tu corazón está repleto pero no pleno, porque este tipo de emociones no lo hacen a uno sentirse bien y satisfecho,  al contrario. ¿Qué necesita hoy tu corazón?
Cualquier cosa que tu corazón necesite, tendrás que hacer algo con todo tu amor para conseguírsela, porque así toca: nuestros padres nos dan la vida y una serie de experiencias, pero llega el momento en que no pueden vivir por nosotros ni nosotros por ellos, cada uno vivimos la vida como podemos, lo mejor que podemos, con o a pesar de lo recibido.
Imagino que sientes que recibiste de menos. No sabemos si así fue, las cunas son disparejas y eso nada tiene qué ver con la justicia. Qué quieres, los humanos a veces no podemos hacer frente a lo que la vida nos presenta. Un día, los que estaban destinados a ser tus padres creyeron que era buena idea emparejarse y darse físicamente su amor uno al otro, un amor que era como era y al que tienes prohibido el acceso y el juzgar; un amor que debió ser muy santo puesto que naciste tú. La vida humana en sí misma sólo puede ser santa. Luego, del nacimiento en delante, toca a los padres decepcionar a sus hijos, ya que nunca son tan sabios, ricos, inteligentes, honestos, responsables, comprensivos, etc., etc., etc., como deberían ser y los hijos quisieran que fueran. Y a los hijos toca continuar y elegir qué llevarán en su equipaje, cuando pueden hacerlo.  
Quizás tú creas que no tienes más remedio que cargar con éste y otros dolores que tu papá te ocasionó. En parte tienes razón, no podrás olvidarlos, pero es distinto recordar que revivir. Quiero decir que, sin negar la realidad, puedes liberar buena parte de tu equipaje sentimental no deseado y abrirle espacio al amor, si logras comprender que cada uno de nosotros damos lo que somos y lo que tenemos. Tus padres  te dieron todo lo que podían dar, de acuerdo a su historia y circunstancias. ¿Te parece poquito? Lo que te haya faltado no puedes recuperarlo y peor para ti si siguieras cargando con la deficiencia como si fuera culpa tuya. A cada quién sus culpas, y que las cargue el responsable. Tú sólo eres responsable de lo que hagas tú, de lo que elijas tú. Si tu papá te hizo sentir mal al grado de enfermar, él es responsable de lo que hizo y tú de lo que hagas, de los sentimientos que elijas para llenar tu corazón. Mucha gente que ha nacido con desventajas más tarde logra convertirlas en ventajas, ¿Qué tal si tú eres de esas?
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.



No hay comentarios:

Publicar un comentario