lunes, 8 de febrero de 2016

SENTIMIENTOS Y RE-SENTIMIENTOS



La Afectividad es el color de la vida. Necesita de la inteligencia para que le imprima orden y armonía a sus tonalidades, hasta convertirla en una obra de arte.
Alguien que siente mucho y piensa poco es como una paleta de pintor que escurre colores en el piso, los muebles y todo lo que toca, su colorido no alcanza la belleza de un cuadro bien logrado que extasía a quienes lo contemplan; por el contrario, ocasiona bochornos, arrepentimientos, dolores y necesidad de pedir perdón. Algunas personas confunden este “embarramiento de colores” con la sensibilidad y dicen: “Es que yo soy muy sentida”, pero no es lo mismo: sensible es alguien capaz de percibir gran variedad de información a través de sus sentidos y ponerla en orden. A través de la inteligencia, por supuesto.
Quien piensa mucho y siente poco es frío, brillante, objetivo, calculador, rígido y tan exacto, severo e intransigente como una computadora. Sus razonamientos le pueden llevar a grandes éxitos materiales, a la elaboración de teorías científicas o idealistas, y también a un grave alejamiento de la realidad, porque al no atender al sentimiento, ignora la reacción interior y subjetiva que ofrecen los sentidos.
El sentimiento auténtico es lo que acabo de mencionar, una reacción interior y subjetiva ante un evento. Podemos compararlo a los fuegos pirotécnicos: se enciende, acelera y estalla en miles de chispas de color durante todo el tiempo que su material de combustión arde; una vez terminado éste, se desvanece. Así es auténtico. Por ejemplo, la alegría de una boda o el dolor ante la pérdida de un ser querido, quizá ardan con toda su fuerza unos meses, tal vez dos años, luego decaen y se convierten en recuerdos. A veces parece que no es así, que siguen ardiendo indefinidamente, pero en este caso se llaman re-sentimientos.
Un re-sentimiento es una reacción emocional y subjetiva ante un recuerdo. Ya no está ocurriendo afuera el evento que lo desencadena, lo enciende el estar rumiando algo que ya pasó y que la inteligencia no ha logrado acomodar en el tiempo que le corresponde. Tampoco lo deja que se vaya, sino que lo guarda en la memoria y lo “revive”, a base de fantasías.
Nunca es sano vivir sólo de recuerdos, el presente trae consigo su cúmulo de hechos que deben ser atendidos y ante los cuales surgen sentimientos nuevos, frescos, auténticos. Una pareja no permanece como tal con el recuerdo de cuánto se amaban al principio, necesitan generar amor nuevo cada día. Un sobreviviente a un ser amado que lo “revive” y pasados los años vuelve a sufrir una y otra vez el dolor de su pérdida, se condena a sí mismo a una muerte incompleta y prematura, cuando en realidad le toca vivir.
El re-sentimiento nos priva del presente. Estamos tan ocupados en re-sentir lo que ya pasó, que no miramos lo que está ocurriendo o lo teñimos de antemano con la falsedad del re-sentimiento. Cualquier reacción emocional, de cualquier clase, es como el alimento: por delicioso o repugnante que el bocado haya sido, debe ser digerido y dejado ir, sus efectos quedarán en nosotros como sangre, músculo, grasa o lo que corresponda. Sería desastroso que permaneciera siendo un bocado sin asimilar. Deseo a todos sentimientos nuevos y frescos.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , al teléfono 7 63 02 51 o en facebook.com/Pascua Constelaciones Familiares.









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