Este año, Melchor, Gaspar y Baltazar encontraron un país
revuelto, con miedo, indignación y ganas de hacer algo contra el gasolinazo. Estoy
segura que los mexicanos no escribimos a los Santos Reyes una cartita con
peticiones; todos sabemos que al verdadero mago lo llevamos dentro.
Nuestro mago interior hace realidad aquello que somos
capaces de pensar, de ahí la importancia de saber bien qué pensamos, pues tal
será lo que recibiremos. Cada uno sabe cuáles son sus pensamientos y, por lo
tanto, sus peticiones.
¿Pensamos en tener fuerza para resistir un infortunio que,
prevemos, irá empeorando? Tendremos la fuerza, pero estaríamos apoyando lo que
no queremos, que la situación se vuelva más mala.
¿Pensamos en resignación y hacernos más el ánimo? Nuestra
pasividad se vería aumentada.
¿Pensamos en intrepidez y valentía para caminar caminos
nuevos y distintos? Nuestra mente se abrirá e inventaremos formas y estructuras
nuevas, así como maneras de implementarlas.
¿Pensamos en venganza y castigo para los culpables? No
estaríamos pidiendo nada para nosotros. Se desataría una cacería de brujas y
cuando las ha habido, son piezas menores las que “pagan el pato”, no los
poderosos. Y en el improbable caso de que a los grandes les impusieran multas
ultra-millonarias, nosotros no veríamos un peso.
Necesitamos pedir algo para nosotros. Saber si en la mente
somos como niños cuyos papás les resuelven los problemas, o adultos encargados
de su propio bienestar y de pensar pensamientos realizables. Sería un error
pensar en los gobernantes como papás y que pidiéndoles, insistiendo y haciendo
berrinche, accederán a lo que queremos. Ellos son sólo servidores públicos, con
un encargo de servir y dar cuentas de su servicio; como tal deben ser tratados.
Tampoco son enemigos a los cuales hay que insultar. Insultarlos de nada sirve y
ninguno de nosotros obtiene ventaja alguna de que se les digan cosas
desagradables.
Necesitamos pedir algo para nosotros. Pensar en lo que
necesitamos ver realizado. Es momento de estar totalmente alertas y saber qué
sí y qué no queremos pensar y hacer, porque la tentación está a la mano y cada
equivocación se paga.
Necesitamos pedir para nosotros. O para los demás, siempre
y cuando tengamos presente el refrán: EL QUE POR OTRO PIDE, POR SÍ ABOGA.
Necesitamos tener claro en la mente lo que queremos lograr, esto lleva a la
realización del pensamiento. Si un carpintero pensara: “Me gustaría hacer algo,
no sé, una silla o una cama”, ciertamente no hará ninguna de las dos cosas,
porque ninguna la tiene clara y definida. Antes de comenzar siquiera a comprar
los materiales, debe tener en su mente una imagen del mueble que va a realizar,
sus medidas, materiales y uso. Nosotros, antes de lanzarnos a la acción,
necesitamos tener muy claro en la mente qué es con exactitud lo que queremos
lograr, luego pensaríamos en los medios y sólo entonces nuestras acciones se
verían coronadas con el éxito.
Bendiciones al mago que existe en el interior de cada
mexicano para que se manifieste y haga maravillas.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con
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