¡Bienvenido 2018! Ahora llegan los Reyes Magos y los
niños ponen su zapato, algunos dejan alimento para los camellos. Los muy pequeños, que
todavía no desarrollan juicio crítico, hacen lo que se les indica sin plantear
problemas, pero los mayorcitos preguntan si en verdad los camellos comen
alfalfa, cómo hacen para entrar en la casa siendo tan grandes, de dónde sacan
tantos juguetes e infinidad de preguntas.
Este artículo utiliza la tradición de los Reyes Magos para
explicar a una mamá que me llamó angustiada queriendo saber qué es la psicosis,
si su hijo está psicótico, cuáles podrían ser las causas y el mejor tratamiento.
La psicosis consiste en tener pensamientos, creencias y
conductas excesivamente extraños y distintos a los que acostumbran tener las
personas de determinado medio ambiente, y éstas concluyen que el psicótico no
está en contacto con la realidad. Por ejemplo, en algunas tribus no es malo
presentarse desnudos a trabajar, pero en la nuestra nos llevaría al manicomio.
La psicosis es más que “jugar” a ser Napoleón o algún
personaje; el sujeto cree, piensa y se
comporta como si sus engaños fueran reales. Parecido pero no igual a sentirse y
comportarse como un Rey Mago o Santa Claus, comprar alfalfa para los camellos,
dejar juguetes en la noche y abrazar a los niños por la mañana. La diferencia
está en que muchos adultos humanos hacen lo mismo y tienen consciencia de que es un engaño pasajero.
Es sabido que los humanos intentamos continuamente
encontrar explicaciones a lo que no entendemos; la psicosis, por ejemplo, y
según la explicación, varía lo que se considera un tratamiento adecuado. Mencionaré
unas pocas interpretaciones y sus tratamientos.
Para un médico, el organismo lo explica todo: el
psicótico tiene alguna avería en su sistema nervioso, tal vez hiper o hipo
actividad en alguna zona del cerebro, o le faltan o sobran determinadas
sustancias. El tratamiento va dirigido al cuerpo: medicamentos, cirugías o
algún tipo de manipulación de las circunstancias del organismo.
Para un estudioso de la mente y la conducta, el psicótico
tiene “programaciones virus” (traumas y confusiones) que obstaculizan el buen
funcionamiento de su mente. Si un hombre de 40 años abriera boquetes en los
muros de la casa para que pasaran los camellos de los Reyes, su creencia sería
normal y sana a los 4 años, pero no a los 40; algo obstaculiza la actualización
de su mente. El tratamiento consistiría en localizar y neutralizar los “virus”
para que ésta pueda funcionar bien.
Para quienes creen en entidades, espíritus y mundos
paralelos, el psicótico posee el “don” de ir y venir entre los mundos y recibir
revelaciones en sus viajes. También puede “hospedar” a entes invasivos que son
susceptibles a ser exorcizados. Incluso podría él ser un espíritu privilegiado
que está siendo preparado para grandes contribuciones a su familia o la
humanidad. No se consideraría necesario un tratamiento, sino enseñarle a abrir
y cerrar oportunamente su tercer ojo (o tercer oído o el sentido que sea) y
ayudarle que encuentre su lugar como servidor de la humanidad.
En Constelaciones Familiares, un psicótico está
restituyendo su lugar a un excluido de la familia que no fue debidamente
honrado, y repite el destino de éste dando una nueva oportunidad al sistema
familiar de mirar con amor a sus miembros, sean o fueran estos muy distintos a
lo que ordena la conciencia moral del sistema. Mientras la familia persista en abominar
y no ver lo que acostumbra excluir, la sombra de la psicosis seguirá siendo
necesaria dentro de su sistema. El tratamiento sería mirar con amor tanto al
miembro presente como al excluido, honrar sus destinos, tomarlos como miembros
amados de la familia, y agradecerles el sacrificio que hacen por ella, hasta
que éste ya no sea necesario.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar
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