miércoles, 17 de enero de 2018

CONSCIENCIA Y STATU QUO



Hasta hace poco, tener mala conciencia significaba que la persona se sentía culpable por haber hecho algo malo. 

Desde el revolucionario enfoque de Bert Hellinger, tener mala conciencia puede significar eso y más cosas. Según explica, la conciencia moral no es la voz de Dios que nunca se equivoca, sino un sentido interno que nos hace saber de qué maneras somos considerados buenos y dignos de pertenecer a la familia o a otros grupos; es decir, cuáles son los requisitos que debemos cumplir. Se trataría de un amor subterráneo que desea conservarse leal y unido a quienes ama o le interesan, a través de obedecerles y cumplir sus deseos.

Según Hellinger, la buena conciencia se equipara con el statu quo, y la mala, con lo nuevo, disidente y revolucionario, y esto último implica el temor a ser rechazados y considerados indignos, veredicto que puede referirse o no a algo inmoral.

Con la buena conciencia permanecemos en la costumbre y lo establecido; con la mala hacemos cambios (buenos o malos, acertados y desacertados). Con la buena somos capaces de cometer acciones buenas o nocivas; con la mala, también. “Con buena conciencia se pueden hacer cosas terribles”, dice Hellinger. Con buena conciencia se condenó y quemó a mucha gente durante la Santa Inquisición y sus ministros pudieron sentirse inocentes y cumplidores de un deber. Con buena conciencia y llorando muchos padres de familia expulsaron a su hija soltera embarazada, sintiendo que lo hacían por amor al buen nombre de la familia y creyendo cumplir con un deber. Con buena conciencia soldados asesinan a soldados enemigos como si éstos no fueran humanos, por amor a la patria y en cumplimiento de su deber. Los ejemplos pueden multiplicarse y muestran lo peligrosa que suele ser la buena conciencia.

Continuando en esta línea, es tan pernicioso sentirse bueno e inocente como con mala conciencia y culpable, cuando dichas sensaciones no han pasado por un examen concienzudo de los resultados de lo que uno elige, a fin de saber si están favoreciendo a la vida o a la muerte, al bienestar propio y al de los demás. 

Una mala conciencia que asume su capacidad de elegir y la posibilidad tanto de acertar como de equivocarse, pertenece a una persona consciente de su libertad y de las consecuencias de ser libre.

La mala conciencia que ya hizo o pensó algo distinto, pero sigue creyendo que es mejor  ser robot inocente, ocultará sus divergencias y caerá en la hipocresía y en la fragmentación mental. 

La buena conciencia o inocencia hace actuar como robot programado que obedece y ejecuta sus programaciones. Convierte a la persona en repetidora de lo acostumbrado. 

La obediencia en sí de ninguna manera es una virtud y sólo en la infancia provee de ayuda para preservar al infante de ponerse en peligro; pero en la mayoría de edad, es deseable que la persona tome sus propias decisiones y corra sus propios riesgos, no desde la mirada de la familia o del grupo al cual desea pertenecer, sino desde el propio albedrío. Decir: “todos lo hacen” o “hay otros que roban al erario más que yo”, son expresiones que buscan la buena conciencia y evadir la propia responsabilidad.

De las personas con buena conciencia no proviene ningún cambio ni puede esperarse de ellas que tomen el riesgo de pensar distinto. 

Nuestra sociedad está urgida de cambios, de ideas originales, de interpretaciones novedosas del mundo, la política, la economía, la moral, la religión, las relaciones humanas; pero nadie con buena conciencia aportará esto; los “inocentes” se limitan a quejarse y pedir más normas y regulaciones, que las autoridades se vuelvan más fuertes y las leyes más severas; es decir, más statu quo. Creen que alguien y no yo (mis padres, la iglesia, el estado, la CDH, los patrones, la policía, el ejército…) son responsables de mí y deben solucionar mis problemas, así como cargar con la culpa de que me sienta insatisfecho. 

Para resultados distintos, pensamientos y acciones distintos.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Psic-Ma-Dolores-Hernandez-Gonzalez


1 comentario:

  1. Excelente artìculo. Lleva a revisar còmo enfoco mi vida, mi entorno,mi responsabilidad, mi libertad.
    Si no quiero ser y hacer màs de lo mismo ymantener el status quo, la ùnica manera es atreaaverse a actuar y pensar de modo nuevo

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