lunes, 12 de marzo de 2018

GANAR GANAR



Impartiendo un taller de prosperidad, apliqué un ejercicio para estudiar la propia actitud frente al dinero. Consistía en que cada participante arriesgara una pequeña cantidad del suyo y, según el turno, pidiera a sus compañeros le regalaran o regalarles el importe que libremente decidieran. Al terminar el ejercicio, cada uno contó lo que tenía para saber si al final ganó o perdió. Los resultados fueron que mientras algunos habían aumentado su “patrimonio”, otros terminaron con las manos casi vacías. Una participante en particular, se quedó sin un centavo.
-No tienes prosperidad –le dije-, por el momento eres indigente.
-No es así –respondió-. Yo le doy todo al Universo y Él me surte.

Aunque estuve de acuerdo con tal actitud de fe y entrega, también pensé que la enorme mayoría de nosotros no estamos sintonizados a una altura tan grande, y nos ubicamos en el proceso de dar y recibir entre humanos. Después conversamos acerca de las experiencias de  cada uno y dónde se había sentido más cómodo, dando o recibiendo, y por qué es imposible sólo dar o sólo recibir. El que sólo da, pronto se agota; y el que sólo recibe, termina abusando de los demás.

También pudimos contemplar que, en los intercambios de todo tipo, subyacen dos paradigmas inconscientes: 1) El llamado de suma cero (+1-1=0), en el que se piensa que donde uno gana, otro pierde; y 2) El de suma más dos o de ganar ganar (+1+1=+2), en éste se supone que ambos ganarán en el intercambio. Dichos paradigmas, suma cero y suma más dos, tienen implicaciones en la propia actitud y en la sociedad. Veámoslas con detenimiento.

En el suma cero, la persona cree que los recursos son limitados y en sus pensamientos no entra la creación de otros nuevos. Es como repartir rebanadas de un pastel ya cocinado: si es entre pocos, las rebanadas son más grandes, pero si se comparte con nuevos comensales, los primeros ven reducidas sus porciones; por lo tanto, sería mejor repartir la riqueza entre unos pocos y excluir a los demás. En este mismo paradigma, dicha riqueza es vista como exclusión y estafa de los menos favorecidos; si alguien está rico, es porque ha despojado a sus semejantes. Si el vecino compró coche nuevo, de alguna manera me ha hecho daño; es injusto que él esté bien y yo siga igual, yo tendría derecho a una partecita de lo que él disfruta. Este paradigma subyace en las concepciones políticas donde se necesita un repartidor justo que nos dé a todos por igual.

En el paradigma suma más dos subyace la creencia de que la riqueza se crea constantemente y se distribuye mediante los intercambios; es decir, si yo quiero un intercambio, debo aportar algo en pago y también ganar, y lo mismo el otro. Ambos ganamos aunque uno gane más, y me quedo contento. Si me parece que voy a perder, no realizo la transacción. Si compro pan o un pastel, doy al panadero una cantidad como pago de su trabajo y el de los que participaron, y yo recibo un alimento que necesito y del que no tengo que sembrar el trigo, cosecharlo y cocinarlo. En este paradigma no existe el ¿me regalas?, ni la palabra gratis; siempre hay un pago y una ganancia. El filántropo que da, recibe a cambio un aplauso y un aumento de su ego, puesto que cada quién sabe qué cosas quiere intercambiar para obtener cuáles otras. En el plano político, no habría regalos ni subsidios ni apoyos distintos al de brindar una oportunidad para trabajar y producir, que luego debe pagarse. La justicia se entendería como nadie vive de gorra ni a expensas del trabajo de otro, salvo los niños cuyos padres trabajan para darles de comer.

En el ejercicio en cuestión se aplicaba el paradigma de suma cero, porque los recursos circulantes se limitaban a lo que cada participante aportó y el capital variaba pidiendo o regalando; el resultado era que unos se enriquecían a costa de los otros. Para que hubiera sido suma más dos tendrían que haberse incluido el trabajo y la creatividad.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com , o en facebook.com/Psic-Ma-Dolores-Hernandez-Gonzalez








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