Llevo algún tiempo
separada de mi esposo y tengo 2 hijas, pero me angustia la mayor, de 13 años. Quiere
estar con su papá y no le veo nada de malo en eso, pero él está muy permisivo
con ella y a todo le toma parecer. Ella, con el consentimiento del señor, se hizo
una perforación en la boca a lo cual yo me opuse cuando se la vi, le llamé la atención
pero él está en una actitud con ella de amigos y eso no es así, se lo dije a
él, pero no sé qué hacer. Ya hablé con mi hija y le dije que para todo hay una
edad pero me angustia que se me vaya de las manos y el papá no reacciona, ojalá
me pudiera ayudar con un consejo.
OPINIÓN
De tus palabras puedo
deducir cuánto amas a tus hijas y que te preocupa la mayor. También, que por tu
separación reciente tienes los sentimientos a flor de piel, tanto de dolor como
de muchos otros que se sienten en una experiencia tan difícil; parecen aumentar
de intensidad y una sufre doble cualquier cosa, también el temor.
A pesar de lo anterior,
puedes confiar en ti, porque el gran amor que tienes a tus niñas te va a guiar
y siempre harás lo mejor que puedas. ¿Sí sabes que todos los padres nos
equivocamos alguna vez con los hijos, verdad? El papá de tu hija lo hace y también
tú lo harás, no con mala voluntad sino porque no podemos saberlo todo. Hazte el
ánimo a que sus hijas les reclamarán algo en el futuro, o ya mismo, culpándolos
de ser causantes de que ellas tuvieran equis dificultades. De esto no escaparán;
sin embargo, ustedes siguen siendo los padres y cuidando de sus hijas.
Regresando al tema, que
ves al papá de tu hija permisivo y ella se aprovecha para hacer cosas que tú no
apruebas. Esto es algo que, aunque te esforzaras mucho, jamás podrás controlar.
Gastarías demasiadas energías en peleas. En su casa él pone las normas, y tú en
la tuya. Incluso parejas que viven juntas no siempre logran estar de acuerdo,
entonces los hijos aprenden a distinguir qué aprueba mamá y qué papá, y con uno
se portan de un modo y con el otro, de modo distinto. Es imposible que dos
cabezas piensen exactamente igual, y teniendo dos casas, los hijos de padres
separados se enfrentan con el reto de volverse doblemente adaptables. Les
cuesta.
No es imposible que tu
hija esté provocando, con su conducta, que ustedes hablen entre sí. A veces los
hijos toman sobre sus espaldas la tarea de volver a juntar a los padres; o al
contrario, adoptan los sentimientos del uno contra el otro como si fueran
propios, olvidándose del propio crecimiento, lo cual es muy dañino para ellos.
Es difícil mantenerlos al margen, pero hay que hacerlo.
No sé cómo te sentirías tú
y cómo reaccionaría tu hija ante palabras más o menos como las siguientes: Hija, sabes que yo no apruebo las
perforaciones en el propio cuerpo, como la que te hiciste. No estoy de acuerdo,
pienso que arruinas tu cara; sin embargo, respeto mucho a tu padre y debo
asentir a que él es como es. Él te dio un permiso que no me gustó, pero estabas
en su casa y debes obedecerlo y cumplir sus normas, porque es tu padre y la
relación entre ustedes dos es sagrada. Ojalá otro día pienses más a la hora de
solicitar permisos, que sean para tu bien y no para lastimarte.
Es importante que estés
alerta para descubrir qué tipo de sentimientos te ocasiona el hablar con tu
hija de respeto y obediencia hacia su padre, características inherentes a la
relación padre-hija adolescente. También, si en ti se despiertan deseos de que
tus hijas dejen de querer a su papá, o que le digan lo malo que ha sido contigo
y tantas otras cosas que tu corazón seguramente guarda, por el derrumbamiento
de los sueños que te forjaste al casarte. ¿Cuánto tiempo crees necesitar para
dejar de llamarlo “mi esposo” y decirle “el padre de mis hijas”?
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar
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