Tengo gastritis de puro enojón. Quisiera un tip o dos (no
muchos, por favor) que me ayudaran a que me enoje un poco menos.
OPINIÓN
El “mal genio” es un tesoro visto con malos ojos. Es
abundancia de energía. La energía lo mueve todo. ¿Sabías que en el mundo han ocurrido
guerras para apoderarse de yacimientos petroleros, porque los hidrocarburos son
energéticos? Por lo tanto, muy apreciados.
Igual que el petróleo crudo o en estado natural necesita
un proceso de refinación para poder utilizarlo, también el “mal genio”. El
primer paso en ambos es considerarlos riquezas y no lastres.
En 2009, la empresa De
Goyler & McNaughton, Netherland & Sewell y Ryder Scott certificó la
existencia de un gran yacimiento petrolero en la región de Chicontepec, en el
Estado de Veracruz, el cual colocaría a México dentro de los cuatro primeros
países con mayor número de reservas petroleras en el mundo. ¿Sería mejor que
nadie lo hubiera descubierto? ¿El descubrimiento merece ser considerado motivo
de tristeza o de vergüenza? ¡Por supuesto que no! Igual el “mal genio”; lo que
después se haga con estas riquezas, el uso que se les dé y las consecuencias
posteriores, son otro tema.
De todo lo anterior obtenemos el primer “tip” de los dos
que pides: mirar con amor la riqueza energética con que te dotó la naturaleza.
Si cada vez que sientas que te estás convirtiendo en una
bomba a punto de explotar, recuerdas que esa energía es tu riqueza, la
experimentarás con satisfacción y tal vez orgullo. Es posible que pienses: “Soy
rico”. “Tengo energía suficiente para lo que yo quiera”.
Podemos notar que se
requiere de una gran inversión para explotar al máximo el yacimiento petrolero
descubierto. Es verdad, y también la posesión de una gran energía emocional
requiere de una gran inversión en tiempo y esfuerzo para convertirla en algo
útil. Afortunadamente, los que la poseen jamás son perezosos; la misma energía
los hace saltar del lecho y ponerse a hacer algo.
El petróleo crudo ya refinado tiene múltiples usos:
combustibles, lubricantes, gases, perfumes, fertilizantes, plásticos, brea,
parafinas, fibras, asfalto y un largo etcétera. Sería un desperdicio impensable
utilizar, digamos, sólo la gasolina y desechar lo demás, así como un terrible problema
de contaminación ¿qué hacer con lo desperdiciado?
Igual sucede con el “mal genio”. Se presenta el torrente
de energía y muchas personas tienen el hábito-programación de calificarla como
enojo. No dicen tengo tristeza, contrariedad, problema, motivación, conflicto,
incomodidad, oposición, molestia, peligro, rivalidad, desengaño, desánimo,
obstáculo… ¡No! La llaman enojo o mal genio. Dicho en otras palabras, dejan su
energía en estado “crudo”, o “sólo quieren gasolina, desperdiciando todas las
demás posibilidades”.
Aquí va el segundo “tip”: ante la presencia de tu
energía, preguntarte ¿qué quiero hacer con ella? ¿Calificarla como “mal genio”,
según acostumbro, o saber de qué se trata, qué contiene?, ¿la haré fuente de
destrucción o de construcción? Ella me da recursos para lo que sea: dominar
personas, vencer obstáculos, disolver situaciones, ponerme en ventaja o en
desventaja… ¿qué uso le daré?, ¿prefiero que sea mi bendición, o mi maldición?
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