lunes, 20 de abril de 2020

Y EL HOMBRE DIJO: “POR FIN SÉ CÓMO ENCENDER LA LAVADORA”


Buenos días. Transcribo este email que recibí: 

“Ahora, más hombres trabajamos en quehaceres de la casa. No todos. La mayoría de mis amigos no lo hacen. Me los imagino en su casa diciendo ‘Mija, prepárame otra cubita mientras yo veo a la chica del clima en el noticiero, y te informo’. O lavan 3 platos y piensan que ya la casa se sustenta en sus hombros. Otros  HACEMOS cosas que jamás imaginamos que haríamos. Yo aprendí a tender la cama del misterioso modo que la sábana te queda igual del lado izquierdo que el derecho y a regar, uf, no sabía que tenía tantas macetas. Ya domino al intimidante exprimidor de naranjas que también raya zanahoria (no sabía cómo cambiarle el modo), el microondas, la cafetera y la licuadora. Limpio las popós de mis perras del jardín (me dan ganas de no darles de comer en una semana). A manera de experimento científico, he querido meter mis calcetines a la lavadora de platos, así haría 2 talachas en un golpe. Ahora que se distraiga mi esposa, lo intentaré”. 

Hasta aquí este divertido mensaje.

Estaremos de acuerdo en que hay eventos que marcan épocas y cambian mentalidades. 

Por ejemplo, la Primera Guerra Mundial ocasionó escasez de hombres y muchas mujeres tomaron ocupaciones que entonces se consideraban inapropiadas para ellas, como comprar, vender y administrar negocios, tiendas o granjas. En la Segunda Guerra Mundial, mujeres participaron de diversas formas, inclusive en los campos de batalla, y la participación de ellas en la vida pública ha ido ampliándose cada vez más. Ahora, con el Covid 19, (parecido a una guerra) ya están dándose cambios que no podíamos ni imaginar.

Las innovaciones que la pandemia ocasiona y ocasionará son incalculables. Mirándolas con malos ojos, nos aterrorizan. Mirándolas confiados en que somos seres con una enorme capacidad de supervivencia, pueden adivinarse magníficas: 

Será muy bueno si en familia aprendemos a compartir las labores domésticas, la responsabilidad de los gastos, las soluciones a los conflictos interpersonales. Estamos siendo forzados a intentarlo. 

Será excelente si por estar hombro con hombro, hombres y mujeres nos descubrimos como mutuamente útiles y necesarios. 

Será provechoso si aprendemos a ser más ahorrativos y a discernir entre lo que verdaderamente necesitamos y lo que es despilfarro; la mentalidad consumista podría quedar en el pasado. 

Será magnífico si la gente vuelve a rezar y a dirigir su mirada a un Poder Superior como cada quien lo conciba, que no es la política ni la ciencia ni la tecnología, sino una inteligencia más grande y clara que la humana, y le permitamos actuar a través de nuestras manos y sentidos para solucionar lo que necesite solución. Me refiero al Espíritu.

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com

1 comentario:

  1. Súper Lolita, aprovechando escritos de personas que normalmente no trabajan en el hogar. Abrazos.

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