Buenos días.
Transcribo este email que recibí:
“Ahora,
más hombres trabajamos en quehaceres de la casa. No todos. La mayoría de mis
amigos no lo hacen. Me los imagino en su casa diciendo ‘Mija, prepárame otra
cubita mientras yo veo a la chica del clima en el noticiero, y te informo’. O
lavan 3 platos y piensan que ya la casa se sustenta en sus hombros.
Otros HACEMOS cosas que jamás imaginamos que haríamos. Yo aprendí a
tender la cama del misterioso modo que la sábana te queda igual del lado
izquierdo que el derecho y a regar, uf, no sabía que tenía tantas macetas. Ya
domino al intimidante exprimidor de naranjas que también raya zanahoria (no
sabía cómo cambiarle el modo), el microondas, la cafetera y la licuadora.
Limpio las popós de mis perras del jardín (me dan ganas de no darles de comer
en una semana). A manera de experimento científico, he querido meter mis
calcetines a la lavadora de platos, así haría 2 talachas en un golpe. Ahora que
se distraiga mi esposa, lo intentaré”.
Hasta aquí este divertido
mensaje.
Estaremos de
acuerdo en que hay eventos que marcan épocas y cambian mentalidades.
Por ejemplo,
la Primera Guerra Mundial ocasionó escasez de hombres y muchas mujeres tomaron
ocupaciones que entonces se consideraban inapropiadas para ellas, como comprar,
vender y administrar negocios, tiendas o granjas. En la Segunda Guerra Mundial,
mujeres participaron de diversas formas, inclusive en los campos de batalla, y
la participación de ellas en la vida pública ha ido ampliándose cada vez más.
Ahora, con el Covid 19, (parecido a una guerra) ya están dándose cambios que no
podíamos ni imaginar.
Las
innovaciones que la pandemia ocasiona y ocasionará son incalculables.
Mirándolas con malos ojos, nos aterrorizan. Mirándolas confiados en que somos
seres con una enorme capacidad de supervivencia, pueden adivinarse magníficas:
Será muy bueno
si en familia aprendemos a compartir las labores domésticas, la responsabilidad
de los gastos, las soluciones a los conflictos interpersonales. Estamos siendo
forzados a intentarlo.
Será
excelente si por estar hombro con hombro, hombres y mujeres nos descubrimos
como mutuamente útiles y necesarios.
Será
provechoso si aprendemos a ser más ahorrativos y a discernir entre lo que
verdaderamente necesitamos y lo que es despilfarro; la mentalidad consumista
podría quedar en el pasado.
Será
magnífico si la gente vuelve a rezar y a dirigir su mirada a un Poder Superior
como cada quien lo conciba, que no es la política ni la ciencia ni la
tecnología, sino una inteligencia más grande y clara que la humana, y le
permitamos actuar a través de nuestras manos y sentidos para solucionar lo que
necesite solución. Me refiero al Espíritu.
“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar
con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com
Súper Lolita, aprovechando escritos de personas que normalmente no trabajan en el hogar. Abrazos.
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