lunes, 6 de abril de 2020

YO CUIDO DE MÍ


 “Despacio, que tenemos prisa”, decía Napoleón. “Tranquilos, que estamos en una emergencia”, toca decir hoy. 

Es prioridad que cada uno conserve su salud física y mental. Si enfermamos o perdemos la cordura, necesitaremos ser cuidados por otros. Parte de la solidaridad que ahora se requiere consiste en no convertirnos en carga para los demás. Y si, además, podemos inyectar un poco de paz y alegría en nuestro medio ambiente, mucho mejor.

Lo anterior no es fácil pero tampoco imposible. Aunque vivimos en medio de gente atemorizada, las redes abundan en noticias desalentadoras, la frustración que trae el aislamiento forzado puede agriarnos el carácter, cabe citar lo que decía Séneca: “La tristeza, aunque esté justificada, muchas veces es solo pereza; nada necesita menos esfuerzo que estar triste.” Lo mismo podemos decir de todos los sentimientos nocivos que tienden a emerger en estas circunstancias, brotan solos y pueden inundarnos. Sólo un cuidado constante y amoroso de nosotros mismos puede mantenernos cuerdos.

“¡A recuperar la capacidad de asombro!”, dice Aranzazú Urbina. La capacidad de asombro puede mantenernos optimistas sin salir de la realidad. Cada uno elegimos hacia dónde dirigir nuestra mirada: a lo que tenemos, o a lo que falta. Poseemos muchísimas cosas por las cuales asombrarnos: la llama que brota en la hornilla de la estufa sin que hayamos tenido que arrancar chispas a un pedernal. El agua cristalina y caliente que sale de la regadera. El televisor que nos regala paisajes e historias con sólo oprimir un botón. Tenemos una casa donde estar. Hay suficiente pan, tortillas, frutas, verduras, carnes y otros productos para consumir. El sol sigue entrando por la ventana y durante la noche tenemos una cama limpia donde descansar. Aparte, contamos con una familia. La vemos cerca o a través de la pantalla del teléfono. Podríamos continuar enumerando cosas buenas que ahí están; es bueno mirarlas y alegrarnos por ellas. Cualquier pensamiento que nos levante el ánimo es bienvenido; nos hace bien a nosotros y también a los demás. Es lindo vivir con una persona tranquila y de buen carácter.

De Mayra Córdova Sánchez tomo la idea de “escribir para liberar”. Ella sugiere autoescribirnos una carta para el futuro. Lo interpreto como salir de la realidad actual y cada uno ubicarse en una fecha que aún no llega, mirarse dentro de ella con detalle y describirla en el texto. Excelente idea.

En psicoterapia suele utilizarse la llamada “pregunta milagro”. Consiste en pedir al consultante que imagine cómo sería la nueva situación si, por un milagro, se hubieran solucionado de golpe todos los problemas. Luego, se le ayuda a que identifique cuáles problemas ha “salvado de la destrucción” y se le pide que también esos sean solucionados.

¡Por supuesto que da trabajo imaginar una buena solución! El ejercicio ayuda a desprender la mente de la necesidad de conservar el problema, y la abre a nuevas expectativas.

Querido lector: ¿Cómo imaginas que será la nueva situación cuando todo lo actual se haya solucionado? ¿Puedes permitir que, aunque sea solo en la mente, las cosas marchen bien? ¿Te das cuenta de que puedes tener ideas nuevas y creativas y que, por lo menos unos instantes, te ubicaste en el optimismo y la salud?

“Psicología” es una columna abierta. Puedes participar con ideas, temas, preguntas o sugerencias en psicologa.dolores@gmail.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario